Quería follarme a mi tío.Ahí estaba. Esa era la verdad que había estado esquivando durante meses, tal vez años. El pequeño y sucio secreto que ocupaba mi mente sin pagar alquiler, que me enfermaba de culpa y me humedecía entre las piernas a partes iguales.Se llamaba David. Tenía treinta y ocho años, nunca se había casado y, casualmente, era el hermano menor de mi madre. Lo que lo hacía estar fuera de mi alcance en todos los sentidos importantes.No me importaba.Acababa de volver a casa tras mi primer año de universidad: nueve meses fuera en los que había intentado acostarme con otros chicos, intentado borrarlo de mi cabeza con universitarios de fraternidad, grupos de estudio y sexo mediocre en habitaciones de residencia. No funcionó. Cada vez que algún chico de veinte años forcejeaba con mi sujetador, pensaba en las manos del tío David. Ásperas por el trabajo, lo bastante grandes para abarcar todo mi pecho, expertas de una forma que aquellos chicos jamás llegarían a ser.Así que vo
Dernière mise à jour : 2026-10-14 Read More