La puerta se cerró tras Drogo y la habitación permaneció en silencio durante un largo rato. Solo los pequeños sonidos húmedos del bebé llenaban el espacio. Bonita la sostenía contra su pecho, sintiendo cómo el cuerpecito temblaba con cada llanto. Su propio cuerpo aún temblaba. Cada parte de ella dolía. La partera se acercó y extendió los brazos hacia la niña.—Luna, necesito limpiarla y revisarla bien.Bonita no la soltó al principio. Los brazos se le sentían trabados. La mujer esperó, paciente pero firme, hasta que por fin aflojó el agarre. En el instante en que el peso cálido la abandonó, el vacío la golpeó con fuerza. Observó cómo la partera llevaba al bebé hasta la mesa lateral, la limpiaba con cuidado y la envolvía en un paño limpio. La niña tenía el cabello oscuro, ya espeso, y una pequeña marca roja en el hombro izquierdo que parecía un creciente. Bonita la miró fijamente hasta que los ojos le ardiaron.—Está sana —dijo la partera sin levantar la vista—. Pulmones fuertes. Buen
Zuletzt aktualisiert : 2026-10-15 Mehr lesen