[Tiempo para el impacto: 12 segundos.]El salón VIP tenía dos puertas: la del pasillo, por donde habíamos entrado, y la de servicio, de donde venían los pasos. Ninguna prometía una salida.—Christopher —dije, con la boca seca—. Tres hombres, armados, detrás de esa puerta.Él ya se había puesto de pie. Sacó la pistola del saco con un movimiento tan limpio que me costó creer que, un minuto antes, estaba de rodillas frente a mí con las manos temblando.—¿Cómo lo sabes?—Te lo cuento si sobrevivimos.—Lo vas a contar —replicó, y por cómo lo dijo supe que no lo olvidaría—. Si algo sale mal, corres al pasillo y no miras atrás.Era injusto: yo, que había pasado media vida entre balances, ahora negociaba con un hombre armado mi derecho a mentirle.—No.—Elena.—Detrás del sofá, entonces. Qué tierno eres. Y qué poco realista.[Tiempo para el impacto: 06 segundos.]Mi reserva de vida seguía maltrecha por el veneno, pero me quedaban cincuenta puntos y una tienda abierta en la cabeza.[Tienda del
Last Updated : 2026-11-02 Read more