Tenía menos de un minuto. Lo supe por el eco de unos tacones en el pasillo, lentos y cuidadosos, como los de alguien que no quiere avisar de su llegada.Hice lo único que sé hacer bajo presión: contar.Pagaré uno, doce meses atrás, dos millones. Pagaré dos, ocho meses, tres y medio. El tercero, cuatro millones y un interés del tres por ciento mensual. Y en cada documento, al pie, una cláusula idéntica, la cuarta: «Vencimiento anticipado de la deuda en caso de disolución del compromiso Valerius-Rosales».Cerré la carpeta. La dejé donde estaba, con el borde alineado con el teléfono.—¿Perdida, querida?Marta estaba en el umbral, con una sonrisa que no llegaba a los ojos y una mano apoyada en el marco de la puerta.—Buscaba el baño —dije, llevándome los dedos a la sien—. Me mareé un poco. Es la medicación.—Esa puerta nunca se cierra bien. —Su mirada rozó el escritorio, la carpeta, mis manos vacías—. Te acompaño.Me tomó del codo con la suavidad de quien sujeta a un animal. Al pasar junt
最終更新日 : 2026-11-04 続きを読む