El martes por la mañana desperté con una sensación extraña.No era preocupación por Ricardo ni ansiedad por los documentos de la mansión. Era algo mucho más sencillo y, por alguna razón, más difícil de aceptar.Estaba feliz.Adrián dormía a mi lado, con un brazo extendido sobre la almohada. Tenía el cabello desordenado y una expresión tranquila que contrastaba con la seriedad que mostraba durante el día.Me quedé observándolo hasta que abrió los ojos.—¿Cuánto tiempo llevas mirándome? —murmuró.—Lo suficiente para descubrir que roncas.Frunció el ceño.—Eso es una acusación muy grave.—Tengo pruebas.—Exijo verlas.Me reí cuando me atrajo hacia él.—Buenos días, amor —susurré.Su expresión se suavizó.—Buenos días, preciosa.Me besó lentamente y, por un momento, olvidé que tenía una reunión a las nueve.Hasta que sonó mi alarma.—Tengo que levantarme.Adrián me abrazó con más fuerza.—Cinco minutos.—Eso dijiste ayer.—Y fueron cinco minutos maravillosos.Sonreí contra su pecho.—Eres
最終更新日 : 2026-11-04 続きを読む