La primera vez que Adrián Montenegro me besó, acababa de ofrecerme el contrato que podía salvar mi carrera.La segunda, me pidió que olvidara lo ocurrido.Pero eso sucedió después. Primero tuve que conocer al hombre que, en menos de veinticuatro horas, conseguiría hacerme cuestionar todas mis reglas.Aquella mañana llegué a la mansión Montenegro con una carpeta de proyectos bajo el brazo y una advertencia de Clara todavía resonando en mi cabeza.—Necesitas ese contrato, Valentina. Pero no tanto como para volver a permitir que alguien decida por ti.Mi mejor amiga conocía demasiado bien la historia de Ricardo Salvatierra. Había pasado cinco años trabajando para él, diseñando proyectos que después aparecían firmados con su nombre. Cuando finalmente renuncié, me marché con mis ahorros, mi orgullo y una reputación que todavía estaba intentando reconstruir.Tres años después, mi estudio independiente estaba al borde del cierre.La mansión se levantaba sobre un acantilado, frente a un mar d
Last Updated : 2026-10-22 Read more