Me sorprendió lo diversa que fue la recepción de «La Brea» en la prensa española; no hubo un consenso claro y eso lo hizo más interesante de seguir.
Gran parte de las críticas se centraron en la mezcla de géneros: muchos periodistas señalaron que la serie coquetea con la ciencia ficción, el drama familiar y el misterio sin resolver del todo las reglas de su propio universo. Eso generó frustración: tramas que prometen explicaciones y luego las retrasan, personajes que sirven más para mantener cliffhangers que para evolucionar.
Al mismo tiempo, no faltaron comentarios positivos sobre la capacidad visual y el componente emocional, sobre todo en las escenas familiares y en algún que otro set-piece. Personalmente creo que «La Brea» funciona mejor como entretenimiento que como ejercicio de rigor narrativo; la prensa lo trató como una serie fallida pero entretenida, con potencial y con errores claros, y a mí me dejó con ganas de más, aunque también con la sensación de que podrían pulir muchas cosas.