En mi grupo de fans hubo debates intensos: Cameron Monaghan interpretó a «Jerome Valeska» y, más adelante, a «Jeremiah Valeska» en «Gotham». Yo suelo ser el que atiende a los matices, y lo que más me fascinó fue la transformación del actor entre ambos personajes. «Jerome» era pura anarquía, una mezcla peligrosa de humor y violencia, diseñado para sacudir la pantalla con cada aparición. «Jeremiah», en cambio, es como la calma antes de la tormenta: menos carcajada, más planificación, y una frialdad que asusta por lo metódica.
Personalmente, valoro cómo la serie usó a Monaghan para explorar distintas posibilidades del arquetipo que todos asociamos con el Joker, sin tener que etiquetarlo de forma explícita. En las conversaciones después de los capítulos siempre mencionábamos su capacidad para cambiar el tono con una sola mirada, y eso demuestra su talento. Para mí, esas interpretaciones fueron de lo más entretenido de «Gotham».
Sigo encontrando fascinante la manera en que Cameron Monaghan abordó esos personajes en «Gotham». Yo, que suelo analizar las decisiones narrativas, creo que darle al público tanto a «Jerome Valeska» como a «Jeremiah Valeska» permitió explorar el concepto del villano como idea y no solo como persona: dos aproximaciones al caos, una visceral y otra cerebral.
En varios capítulos me impresionó cómo Monaghan jugó con el registro vocal, la risa y los gestos para diferenciar claramente a ambos. Uno se presenta como un showman del crimen, casi caricaturesco, y el otro como un antagonista frío que golpea donde duele. Desde mi punto de vista, eso enriqueció la relación con los protagonistas de la serie y potenció momentos clave de tensión dramática.
Además, ver cómo los guionistas usaron esas dos figuras para comentar sobre la influencia del mal en una ciudad ya de por sí desbordada fue inteligente; Monaghan no necesitó decir que era “el Joker” para que el público entendiera la referencia, y eso habla de lo contundente de su actuación.
No puedo quitarme de la cabeza la energía que aportó a «Gotham». Yo lo vi primero como una chispa imprevista: Cameron Monaghan interpretó a «Jerome Valeska», un personaje que bebe claramente del mito del Joker, con una risa manic y una presencia escénica que alteraba cada escena en la que aparecía.
Con el paso del tiempo, la serie le dio una vuelta interesante y lo presentó también como «Jeremiah Valeska», una versión fría, calculadora y casi científica del mismo caos, como si fueran dos caras del mismo espejo roto. Yo disfruté ver cómo Monaghan diferenciaba ambos roles: uno más salvaje y teatral, el otro más contenido pero igual de peligroso.
Ver esas dos interpretaciones en la misma serie me hizo valorar su rango como actor; logró que el público debatiera si alguno de los dos era el “verdadero” Joker, aunque la serie nunca lo nombró así abiertamente. Al final, para mí quedó claro que su mérito fue crear dos villanos memorables que dejaron huella en «Gotham».
Me emocionó ver la ambigüedad que creó Cameron Monaghan en «Gotham». Yo, que disfruto comentar en foros, siempre digo que interpretó a dos personajes con la misma semilla: «Jerome Valeska» y «Jeremiah Valeska». A mí me quedó claro que son interpretaciones hermanas pero distintivas: una más descontrolada y otra más meticulosa.
Lo que más me gustó fue cómo esa dualidad permitió que la serie jugara con la mitología del villano sin arraigarla a un solo concepto. En lo personal, me dejó la impresión de que Monaghan ofreció una versión moderna y flexible del antagonista clásico, aportando tanto espectáculo como tensión psicológica, y eso hizo que cada aparición suya fuera esperada por muchos de nosotros.
2026-07-16 17:57:24
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Me Metí en La Novela y Él Me Eligió
Isabel Ortiz Michaus
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Me metí en una novela.
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Cuando ella se le declara entre lágrimas, él responde que está estudiando.
Cuando le promete entregarle todo, él dice que anda montando un negocio.
Cuando ella se deja caer y se pierde entre galanes, él ya está en la cima, con un éxito brutal y diez mil millones de dólares al año.
Yo, de verdad, pensé que iba a vivir en paz, sin deseos, sin tentaciones, así para siempre.
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—¡Qué guapo eres!
El conde se quedó desconcertado y preguntó en voz baja:
—¿De… de verdad soy guapo?
Hace un buen rato que lo sigo en pantalla y lo que siempre me llama la atención es que Cameron Monaghan es más famoso por sus papeles en series, aunque sí tiene algunas películas conocidas en su filmografía.
En cine lo vas a reconocer sobre todo por aparecer en «Vampire Academy», una película juvenil de vampiros basada en la saga de libros, y por su papel en «The Giver», que es una adaptación de la novela distópica. Más allá de esos títulos más visibles, también ha participado en proyectos independientes y en papeles menores en otras películas juveniles; su energía y carisma suelen notarse incluso cuando no es el protagonista absoluto.
Al final, si buscas sus trabajos más reconocibles en pantalla grande, empieza por «Vampire Academy» y «The Giver», y luego mira algunas de sus otras participaciones para ver cómo va explorando diferentes registros. A mí me gusta ver esa evolución entre cine y televisión.
Me da gusto hablar de actores que comenzaron jóvenes y Cameron Monaghan es uno de esos casos fascinantes.
Nacido en 1993, empezó a aparecer en comerciales y pequeños papeles siendo niño, pero si tomamos como punto de partida su primer crédito profesional en televisión alrededor de 2002, entonces hasta 2026 lleva aproximadamente 24 años en la interpretación. Esa cifra incluye su paso por series que muchos reconocerán, como «Shameless» —donde su personaje Ian Gallagher lo puso en el mapa— y su trabajo en «Gotham», que mostró otra faceta más oscura y energética.
Personalmente me impresiona cómo ha mantenido una carrera activa desde chico hasta convertirse en un intérprete versátil; 24 años son muchas horas frente a cámaras, sets y micrófonos, y se nota en la confianza de sus actuaciones.
No puedo evitar imaginar posibilidades cada vez que recuerdo su versión de los gemelos Valeska en «Gotham». Me gustó que Cameron tomara personajes que coquetean con lo grotesco y lo carismático, porque eso demuestra que funciona tanto en el terreno del villano como en el del antihéroe.
Pienso que es muy probable que lo veamos de nuevo en papeles vinculados al cómic o al universo fantástico, aunque no necesariamente con el traje tradicional. La industria tira mucho ahora hacia historias más oscuras y complejas; ahí él encaja perfecto. Además, su trabajo en «Star Wars Jedi: Fallen Order» mostrando voz y captura de movimiento prueba que puede ser protagonista heroico en formatos distintos al cine.
Como fan, lo imagino más interesado en personajes con capas psicológicas que en el estereotipo del superhéroe perfecto. Si vuelve, probablemente lo haga en proyectos que le permitan explorar matices: una serie limitada, un videojuego importante o una película independiente con tono de cómic. Me encantaría verlo desafiar expectativas otra vez, porque tiene ese magnetismo perturbador que siempre atrapa.