3 Answers2026-02-04 18:48:47
Me encanta imaginar cómo olía una sala donde se instaló el ENIAC: aceite, metal y cables por todas partes.
Lo que sé y cuento cuando hablo con amigos es que el ENIAC (Electronic Numerical Integrator and Computer) fue uno de los primeros ordenadores electrónicos de propósito general, desarrollado durante la Segunda Guerra Mundial y completado en 1945. No era pequeno ni silencioso: usaba miles de válvulas de vacío, consumía un montón de energía y se programaba con placas y cables en lugar de escribir código como hoy. Su objetivo inicial fue acelerar cálculos balísticos que antes hacían las personas y las máquinas mecánicas, sacando a la luz que las operaciones aritméticas podían automatizarse eléctricamente y mucho más rápido.
Al pensarlo con calma me doy cuenta de su huella en la tecnología actual. El ENIAC mostró que era posible delegar tareas numéricas complejas a máquinas, y abrió la puerta al diseño de arquitecturas posteriores y al trabajo teórico de figuras como von Neumann, que promovieron el concepto de programa almacenado (aunque el ENIAC no lo incorporó de inicio). Además, su existencia empujó mejoras en componentes (de válvulas a transistores a circuitos integrados), en métodos de programación y en la idea de que la computación podía servir para ciencia, industria y entretenimiento. También me conmueve recordar a las mujeres que lo programaron y cómo eso empezó a definir profesiones enteras: sin ese salto, mi portátil y tus apps tal vez tardarían décadas más en existir.
3 Answers2026-02-04 10:21:43
Recuerdo entrar a una sala enorme donde el zumbido y el calor de cientos de tubos de vacío te envolvían como una manta eléctrica; eso me viene a la mente cuando pienso en el «ENIAC». Era una máquina gigantesca construida entre 1943 y 1945 por John Mauchly y J. Presper Eckert en la Universidad de Pensilvania, impulsada por un contrato del Ejército de los Estados Unidos para calcular tablas balísticas. Lo que más me fascinó fue cómo resolvieron la velocidad: en lugar de relés mecánicos, usaron cerca de 17.468 tubos de vacío que procesaban señales electrónicas, lo que permitía miles de operaciones por segundo, algo impensable con la tecnología anterior.
Funcionalmente, el diseño era decimal y paralelo. Tenía 20 acumuladores que guardaban números de hasta diez dígitos, unidades especiales para multiplicar y dividir, tablas de funciones programables y unidades de entrada/salida mediante tarjetas perforadas. Programarlo no era escribir código; era reconfigurar cables y conmutadores entre módulos, así que ajustar una rutina podía llevar días. Más tarde se añadieron formas de memoria y técnicas que acercaron al «ENIAC» al concepto moderno de programa almacenado, pero originalmente no ejecutaba instrucciones desde una memoria como lo hacen las computadoras actuales.
Mi parte favorita al estudiar su historia es pensar en las mujeres programadoras —Betty Holberton, Jean Jennings, y otras— que hicieron posible su uso práctico, organizando secuencias y optimizando la máquina en tiempo real. El «ENIAC» cambió el rumbo de la computación por su rapidez y por demostrar que la electrónica era el camino; verlo desde hoy es entender cuánto ingenio y cuánto sudor humano costó llegar a lo que ahora damos por sentado.
3 Answers2026-02-04 00:40:26
Tengo una fascinación por las máquinas antiguas y el ruido eléctrico que las rodea, y el «ENIAC» siempre me hace sonreír cuando pienso en ello.
El proyecto nació durante la Segunda Guerra Mundial en la Universidad de Pennsylvania, liderado por J. Presper Eckert y John Mauchly con el objetivo práctico de acelerar cálculos balísticos que antes se hacían a mano o con calculadoras mecánicas. Construido entre 1943 y 1945, era enorme: miles de tubos de vacío, montones de resistencias y condensadores, y un consumo energético que hoy nos parecería absurdo. Su diseño original no contemplaba el programa almacenado; en cambio, se reconfiguraba con cables y switches para cada tarea, lo que lo hacía más una calculadora electrónica programable que un ordenador en el sentido moderno.
Lo que menos se cuenta en los titulares, y a lo que me aferro cuando hablo de su legado, es el equipo humano detrás. Seis programadoras —Kay McNulty, Jean Jennings Bartik, Frances Bilas Spence, Ruth Lichterman Teitelbaum, Marlyn Meltzer y Betty Holberton— aprendieron a «hablar» con el ENIAC, creando técnicas de programación y depuración antes de que existiera ese término formal. A partir de su trabajo vinieron ideas que impulsaron el salto a arquitecturas de programa almacenado y proyectos posteriores como el EDVAC. Para mí, el «ENIAC» no es sólo un logro técnico: es el relato fundacional de cómo la ingeniería, la imaginación y la colaboración humana encendieron la era de la informática. Me recuerda que detrás de cada avance hay personas empeñadas en resolver problemas concretos.
3 Answers2026-02-04 21:30:10
Me encanta cómo los mitos tecnológicos se pegan con fuerza: la idea de que hubo un único «primero» simplifica mucho la historia, pero la realidad es más llena de matices.
Yo veo al ENIAC como una máquina espectacular: construido entre 1943 y 1945 en la Universidad de Pensilvania por John Mauchly y J. Presper Eckert, pesaba toneladas, usaba decenas de miles de tubos de vacío y resolvía problemas numéricos a una velocidad que dejó boquiabiertos a sus contemporáneos. Por eso, en muchos relatos populares aparece como “el primer ordenador”; fue uno de los primeros ordenadores electrónicos de propósito general y demostró lo que era posible cuando sustituyes relés por electrónica.
Sin embargo, cuando me meto en los detalles técnicos y legales, la etiqueta de “primero” se vuelve discutible. Antes del ENIAC ya existían máquinas relevantes: el «ABC» (Atanasoff-Berry Computer) desarrolló principios electrónicos y binarios en los años 30-40, el «Z3» de Konrad Zuse (1941) fue una máquina programable y binaria, y el «Colossus» británico (1943-44) fue electrónico y se usó para descifrar códigos. Además, el ENIAC no fue originalmente de programa almacenado: se reprogramaba con cableado y paneles, y la arquitectura de programa almacenado que conocemos se consolidó después con máquinas como el EDVAC y los trabajos de von Neumann.
También recuerdo que en 1973 un tribunal anuló patentes relacionadas con ENIAC, reconociendo la influencia del trabajo de Atanasoff. Para mí, más que buscar un “primero” absoluto, vale la pena ver al ENIAC como un hito crucial que aceleró la era de la computación electrónica; fue espectacular, influyente y parte de una evolución colectiva más amplia.
3 Answers2026-02-04 19:44:24
Me fascina recordar cómo un monstruo de metal y tubos como ENIAC logró cambiar la idea de lo que una máquina podía ser. Leí montones de relatos sobre esos días en los que programadores tenían que desconectar cables y mover interruptores para ejecutar cálculos balísticos; imaginar ese nivel de contacto físico con la lógica me resulta casi poético. Lo que más me impacta es que ENIAC no fue solo un artefacto rápido para su época, sino el detonante de muchas decisiones arquitectónicas que usamos todavía: conmutación electrónica, procesamiento en paralelo y la idea de diseñar máquinas para tareas concretas pero reconfigurables.
Al profundizar, veo que ENIAC también aceleró la separación entre hardware y software. Los problemas que surgían al reconfigurar la máquina enseñaron a los ingenieros que necesitaban formas más elegantes de controlar operaciones complejas, y eso empujó hacia el concepto de instrucciones almacenadas y diseños modulares. Además, su éxito inspiró a empresas enteras y a la inversión gubernamental, lo que cambió la escala y el ritmo del desarrollo tecnológico.
Por último, no puedo olvidar el lado humano: las mujeres que programaron ENIAC y la cultura de prueba y error que nació allí. Me gusta pensar que cada error que se solucionó con una llave inglesa o un diagrama contribuyó a la profesionalización de la programación; como resultado, hoy puedo abrir mi ordenador y correr aplicaciones sin tener que reconfigurar cables. Esa mezcla de audacia técnica y aprendizajes prácticos me parece la huella más duradera de ENIAC en la computación moderna.