Me quedé pensando en lo completo que el documental pinta a John Stuart Mill y su papel en el liberalismo: sí, muestra con claridad cómo influyó, pero no de forma simplista. El film extrae pasajes claves de «Sobre la
libertad» para ilustrar el principio de daño (harm principle) y cómo Mill defendía la autonomía individual frente a la presión social y estatal. Se intercalan entrevistas con historiadores que explican que esa insistencia en la libertad de expresión y en la protección del individuo frente a la tiranía de la mayoría fue una de las bases que ayudaron a configurar el liberalismo político moderno.
Además, el documental no deja de lado otros textos y episodios biográficos que matizan esa influencia: aparecen referencias a «El sometimiento de la mujer» y a la relación de Mill con Harriet Taylor, que sirven para mostrar su aporte al pensamiento feminista liberal. También se señala la tensión entre su
utilitarismo —la tradición de Bentham, que aparece comentada— y su defensa de derechos individuales, lo que el documental usa para explicar por qué Mill es citado tanto por liberales clásicos como por
pensadores liberales más progresistas.
Me gustó que no idealice: el montaje reconoce las limitaciones de Mill (ciertas posturas paternalistas, su contexto de clase y las tensiones con el
imperialismo británico) y cómo eso condicionó el alcance práctico de sus ideas. En la parte final se hace un salto hasta debates contemporáneos sobre libertad de expresión, regulación y multiculturalismo, mostrando la pervivencia y también la relectura crítica de sus planteamientos. En resumen, el documental presenta a Mill como una figura central y compleja para el liberalismo, explica con ejemplos y voces diferentes su legado y no teme exponer sus zonas grises, lo que me pareció honesto y útil para cualquiera que quiera entender por qué su obra sigue siendo tan citada hoy.