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34
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Mujer Poderosa
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Mafia
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Rompehogares
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Sin Sentimientos
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Vampiro
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Protagonista Animal
Vecindario
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Íncubo
Hombre Bestia
Elfo
Yerno
Forense
Estudiante Pobre
Piloto
Celebridad
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Plot & Setting

31
Ambiente Laboral×
All
Arrepentirse
Liarse con alguien
Seducción
18+
Encuentro Amoroso
Infidelidad
Cuenta Regresiva
Venganza
Matrimonio
Karma
Drama Familiar
Despertar
Desarrollo Femenino
Ambiente Laboral
Amor Prohibido
Reconciliación
Redención
Sistema
Acoso
Crimen
Telepatía
Transmisión en Vivo
Matrimonio por Contrato
Viaje en el Tiempo
Amor Forzado
Solidaridad
Aventura
Apocalipsis
Maldición
Mundo del Entretenimiento
Ventaja Especial
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Themes

12
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Giro Inesperado
Melodramático
Renacido
Lazo Familiar
historia de la muerte
Dulce Romance
Obsesivo
Inspirador
Sanador
Crush
Múltiples Perspectivas
Apasionante
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Ambiente Laboral Short Stories & Novels

Discover a collection of enchanting Ambiente Laboral short stories that explore the depths of passion. Perfect for readers seeking one-hour short stories to inspire and ignite their imagination about Ambiente Laboral.
Le Dio Mi Luna de Miel a Otro - undefined novels & stories
Hugo Rico
Mi esposa, Norma Estévez, presidenta de la compañía, se enteró de que yo le había cedido a Manuel Anaya, su asistente favorito, un proyecto valuado en diez millones de dólares. Creyó que esos tres meses de ley del hielo por fin habían funcionado. Feliz de la vida, fue ella quien me propuso irnos al extranjero de luna de miel. Pero, en cuanto Manuel se enteró, se llenó de celos y armó un escándalo diciendo que iba a renunciar. Norma, que siempre lo consentía, entró en pánico. Después de pasarse tres días y tres noches consintiéndolo, volvió a cancelar nuestra luna de miel con la excusa de un viaje de negocios y le dio a él el otro boleto. Más tarde, me explicó con total indiferencia: —El amor es lo de menos. El trabajo es lo más importante. Como presidenta, debo poner la empresa en primer lugar. Tú eres mi esposo, deberías entenderlo, ¿no? Miré la publicación que Manuel acababa de subir a sus redes, junto con una foto de ellos dos con las cabezas juntas, haciendo un corazón con los dedos. No dije nada, solo asentí. Norma creyó que me había vuelto más generoso y comprensivo, y pareció quedar muy satisfecha. Incluso aseguró que, cuando regresara al país, me lo compensaría con una luna de miel aún más romántica. Pero ella no sabía que yo ya había presentado mi renuncia. Y tampoco sabía que el acuerdo de divorcio ya llevaba estampada su firma. Entre ella y yo, ya no habría ningún después.
El Último Tulipán - undefined novels & stories
Gatito
Soy Naiara Jiménez. Al tercer día de mi disputa con mi prometido, Esteban Muñoz, él aceptó a propósito la propuesta de su asistente, Luna Castro, de hacer un viaje por carretera. Creía que, como siempre, me pondría celosa y armaría un escándalo. Pero no esperaba que, al regresar un mes después, me encontrara totalmente cambiada. Cuando él ayudó a Luna a quitarme un proyecto, ya no renuncié por enfado. Al contrario, me ocupé de todo con dedicación, e incluso le redacté la propuesta con total solicitud. Cuando él, para que Luna obtuviera el bono anual, arruinó un diseño en el que había trabajado tanto, ya no me esforcé por demostrar nada. Acepté toda la culpa y me dejé amonestar. Incluso cuando quiso ascender a Luna de forma excepcional a gerente general, no me enojé. Hasta cedí voluntariamente todas mis acciones para que Esteban las distribuyera libremente. Luna estaba muy complacida. —¿Ves? Te dije que con Naiara no hay que ser duro. Hay que ignorarla y mantener la distancia con ella. Seguro estos días de ausencia dieron resultado. Tiene miedo de perderte, por eso se porta tan dócil. Esteban se lo creyó totalmente. Alabó la inteligencia de Luna. Luego me buscó a solas para ofrecerme un ascenso y aumento de sueldo, y, como nunca antes, me prometió una boda inolvidable. Pero parecía haber olvidado algo: durante el viaje, ya había firmado mi solicitud de renuncia. Y yo también había roto con él. Desde entonces, todo quedaría cortado. Sin más relación.
La Falsa Susurradora de Cadáveres - undefined novels & stories
Zafira
Tras presentar mi solicitud para dejar el cargo de jefa de Medicina Forense y pedir el traslado a un puesto administrativo, en la comisaría a todos se les iluminó la cara. Sonrisas por todas partes. Aprobación unánime. Solo Olivia Montoya, la nueva forense… la "mejor amiga de la infancia" de mi novio, se vino abajo. La que se hace llamar la "Susurradora de Cadáveres". Entró hecha una fiera, me agarró con fuerza de la bata y, con los ojos enrojecidos, soltó: —Aunque tu técnica ya está pasada de moda, de verdad espero que te quedes. ¡Que sigas dándoles voz a las víctimas! Le aparté la mano con frialdad, recogí mis cosas y me di la vuelta para irme. Porque en mi vida pasada, ella se presentaba igual: decía que podía oír los susurros de los muertos y saber lo que habían vivido antes de morir. Yo me mataba trabajando: autopsia tras autopsia, revisando una y otra vez, redactando informes de autopsia con cada detalle. Ella, en cambio, solo necesitaba echarle un vistazo al cadáver… y podía recitar mi informe palabra por palabra, sin equivocarse ni una coma. Las familias de las víctimas la veneraban como si fuera un milagro andante. A mí me miraban con desprecio. Decían que yo profanaba al difunto, que no lo respetaba. No lo acepté. Me negué a rendirme. Me dejaba la vida en cada autopsia… pero ella siempre se me adelantaba, escupiendo toda la verdad como si ya la tuviera en la palma de la mano. Hasta que una familia, llevada al límite, me odió por ultrajar a su difunto. Me secuestraron. Me descuartizaron. Y me abandonaron en un baldío. Cuando volví a abrir los ojos… Había renacido justo el día en que Olivia anunció, por primera vez, que era la "Susurradora de Cadáveres".
Sexting Con Mi Vampiro Obsesionado - undefined novels & stories
Peachy
Me enamoré de un extraño por internet. Su alias era Morpheus. Durante tres meses, me había quedado dormida sonrojada por culpa de sus mensajes sucios y descarados. Morpheus: ¿Puedes sentir cuánto te deseo, dulzura? Morpheus: Anoche volví a verte en mis sueños. Te retorcías debajo de mí y gritabas mi nombre. Al fin estuve lista para mandar todo al diablo y pedirle que nos viéramos, pero entonces me envió una foto. Era una toma casual de su escritorio. Sin embargo, en el centro descansaba un libro antiquísimo. En la cubierta brillaba un escudo estampado que yo conocía a la perfección: el Ouroboros del clan de vampiros Valerius. Resultaba que yo trabajaba en el mismo museo donde dicho clan almacenaba sus reliquias inmortales. Durante tres meses enteros, había intercambiado mensajes explícitos con un depredador inmortal. Un monstruo que, con toda seguridad, me había vigilado desde las sombras todos y cada uno de los días. Mientras la cabeza me daba vueltas al intentar ponerle rostro a ese acosador, mis ojos dieron con la respuesta. El anillo del sello de granate de sangre hecho a medida, el cual yo misma ayudé a diseñar para Morpheus... brillaba en el dedo de mi jefe, Alistair.
El imperio que elegí por encima del amor - undefined novels & stories
Jasmine Flower
Cuando abrí los ojos, mi hermana, Serena Shaw, estaba arrodillada frente a mí, llorando con un cuchillo de frutas presionado contra su muñeca. —Nora, te juro que no fue intencional. Había bebido demasiado. Ni siquiera sé cómo Lucas y yo... Casi me reí. Porque ya había visto esa escena antes. En mi vida pasada, Serena lloró como una víctima después de acostarse con mi prometido, Lucas Arden. Todos la consolaron. Lucas se casó con ella para salvar su reputación. Y a mí me obligaron a casarme con Graham West, el prometido que Serena había abandonado. Antes de la boda, Lucas me mostró mi nombre tatuado en su muñeca y me prometió que solo me amaría a mí. Y yo le creí. Desperdicié cinco años al lado de un esposo que amaba a mi hermana, esperando a un hombre que ya se había casado con ella. Luego Serena murió. Pensé que Lucas por fin volvería conmigo. Pero, en lugar de eso, lo encontré en la funeraria, abrazando su fotografía como si hubiera perdido al amor de su vida. —Ella era mi esposa —me dijo—. Déjalo ir, Nora. En mi fiesta de cumpleaños, Lucas y Graham se pelearon por Serena en la azotea. Uno se había casado con ella. El otro nunca había dejado de amarla. Mientras luchaban por ella, alguien me empujó hacia el tráfico y morí bajo las luces de los autos. Cuando volví a abrir los ojos, regresé al principio. Esta vez, pensé que yo era la única que recordaba todo. Estaba equivocada. Lucas recordaba. Graham recordaba. Y aun con una segunda oportunidad, ambos seguían eligiendo a Serena. Pero esta vez no permitiría que me cambiaran, me eligieran o me desecharan. Esta vez, iba a construir algo que ninguno de ellos pudiera arrebatarme.
Me Echó Por Su Esposa Plagiadora - undefined novels & stories
MIA
El primer día que volví a la empresa, durante la hora del almuerzo, apoyé la cabeza en el escritorio para descansar. De pronto, oí varios golpes secos sobre mi escritorio. Levanté la cabeza y vi a Flora Vargas, una diseñadora que hacía poco había empezado a aparecer por la oficina y a meterse en los asuntos del área de arquitectura. —La hora del almuerzo terminó hace cinco minutos y tú sigues aquí durmiendo como si nada. A partir de mañana, ni te molestes en volver a trabajar. Le expliqué que acababa de volver de reunirme con un cliente y que, por ese proyecto, llevaba varias noches seguidas casi sin dormir. Ella hizo una mueca de desprecio. —¿Y eso qué tiene de difícil? No es más que salir a comer con clientes, entretenerlos con tragos y luego hacer unos cuantos planos para salir del paso. Además, tú ni siquiera tienes que marcar entrada. Casi nunca te apareces por la oficina. ¿Con qué cara te atreves a dormirte en pleno horario laboral? Me dio tanta rabia que terminé soltando una carcajada de pura incredulidad. Como arquitecta principal de la empresa, yo había sacado adelante la mayoría de los proyectos. Podía decirse que, si la empresa había llegado tan lejos, gran parte del mérito era mío. Ella solo veía que yo no tenía que estar todos los días en la oficina ni marcar entrada, pero no veía que me la pasaba viajando por todo el país para buscar proyectos y reunirme con clientes. Además, como arquitecta reconocida en el sector, la mayoría de los clientes venían a colaborar con nosotros precisamente por mi reputación. Contuve el enojo y le pregunté: —Tú ni siquiera eres de Recursos Humanos. ¿Quién te crees que eres para despedirme así porque sí? Ella respondió: —Me basta con que mi esposo sea el director general de esta empresa. Me quedé helada. ¿Desde cuándo mi novio tenía esposa?
Error de Conexión: Seduciendo al Don - undefined novels & stories
Echo
Llevaba tres meses viéndome con un tipo llamado «Rex». Un completo desconocido al que solo había conocido por internet. Estábamos en lo más intenso, en esa fase de luna de miel en la que cada noche mi teléfono explotaba de mensajes que me aceleraban el pulso. «Te extraño, preciosa». «Anoche volví a soñar contigo. Estabas encima de mí, suplicándolo». Estaba a punto de proponerle que por fin nos viéramos en persona. Pero entonces me envió una foto, una toma casual de su escritorio, y vi algo familiar: el escudo de la familia criminal Falcone. Y yo trabajo para una empresa que pertenece a los Falcone. Durante tres meses, había estado sexteando con un hombre peligroso, un hombre hecho dentro de la mafia, que podía haber estado justo delante de mis narices. Y justo cuando estaba tratando de averiguar quién era, los vi. Los gemelos negros de ónix hechos a medida que yo había elegido para «Rex»... en las muñecas de mi jefe, Marco.
Cuando Me Fui, Ella Cayó del Trono - undefined novels & stories
Liliana Pérez Quiroz
Después de que la empresa consiguiera el financiamiento, mi esposa, la presidenta Esther Arreola, estaba a punto de hacer pública nuestra relación. Pero Joel Chávez, su excompañero de la universidad, más joven que ella y recién incorporado a la empresa, subió de repente al escenario y, con una sonrisa arrogante, soltó: —Esther, ¿no crees que me estás consintiendo demasiado al hacer público lo nuestro? Esther ni siquiera lo negó. Al contrario, sonrió y de inmediato metió a Joel en uno de los proyectos clave de la empresa para inflarle el currículum. Al instante, todos los empleados presentes rompieron en aplausos y se deshicieron en elogios, como si de verdad fueran la pareja perfecta. Un colega con el que llevaba años trabajando, al ver que yo no decía nada, incluso se inclinó hacia mí y me susurró: —Felipe, ¿no eras buenísimo para quedar bien con todo el mundo? ¿Qué haces ahí parado? Ve y felicítalos. No armé ningún escándalo ni reclamé nada. Simplemente le deslicé a Joel mi credencial de jefe de proyecto y, con una generosidad fingida, dije: —Solo participar en el proyecto es poca cosa para alguien como tú. Mejor quédate con mi puesto de jefe de proyecto. Considéralo mi regalo por haber hecho pública tu relación con Esther.
Bloqueé al CEO Equivocado - undefined novels & stories
Mónica Herrera
De la nada, mi novio virtual me mandó una foto de su almuerzo. En la foto aparecía un filete recién hecho, todavía humeante. "Amor, sí almorcé bien. ¿Me felicitas?" Estaba a punto de responderle: "Qué bien te portaste", cuando bajé un poco la vista y, de pronto, vi unas letras impresas en el borde del plato: Tecnologías Maika. El corazón me dio un vuelco. Qué coincidencia tan absurda. La empresa donde trabajo también se llama así. Me quedé paralizada, con la mente completamente en blanco. No puede ser… ¿Será que mi novio virtual, con el que llevo más de un año saliendo, está aquí, tan cerca de mí?
Me Exhibió por una Canasta Navideña - undefined novels & stories
Mónica Herrera
Una empleada me expuso en redes sociales. Dijo que era una jefa miserable y tacaña por no darles una canasta navideña. Pero la gente en internet no sabía que, según la tradición de mi empresa, en cada festividad y también en su cumpleaños, cada empleado recibía sin falta una tarjeta de regalo de 200 dólares. Como medio internet me estaba haciendo pedazos, decidí seguirles el juego y publiqué un comunicado: “Para respetar las tradiciones navideñas, este año se cancelan las tarjetas de regalo. En su lugar, todos recibirán una canasta navideña.” Apenas salió el comunicado, la empresa entera se convirtió en un caos. Los empleados se plantaron frente a la puerta de mi oficina y me rogaron que les devolviera las tarjetas de regalo.
Morí Por Su traición, Volví Por Justicia - undefined novels & stories
Zafira
Durante una delicada operación de trasplante de corazón, mi esposo insistió en que su amiga de la infancia, Sofía Sánchez, una simple estudiante en prácticas, fuera su asistente. Solo porque la reprendí por llevar las uñas artificiales durante la cirugía, salió furiosa del quirófano. Mi esposo, sin importarle el paciente en cirugía, la siguió para consolarla. Le supliqué que volviera para terminar la operación, pero me respondió: —Sofi está triste. ¿Puedes no hacer un escándalo en este momento? La operación puede esperar. ¿Qué importa eso comparado con Sofi? Al final, el paciente fue abandonado en la mesa de operaciones durante cuarenta interminables minutos, muriendo de dolor. Después descubrimos que el paciente era nada menos que el alcalde de nuestra ciudad, un hombre muy respetado. Mi esposo y Sofía decidieron echarme la culpa del accidente médico: —¡Si no hubieras hecho un escándalo en el quirófano y nos hubieras echado, el alcalde no habría muerto desangrado! ¡Todo es culpa tuya! Al final, no pude defenderme. Fui condenada a cadena perpetua sufriendo en prisión hasta morir en prisión. Mientras tanto, mi esposo y su amante caminaron hacia el altar y se casaron. Al abrir los ojos de nuevo, me encontré de regreso en el día de la operación del alcalde en nuestro hospital.
Nunca fui una carga - undefined novels & stories
Cora Jamison
El banquete de fin de año de la organización estaba terminando. De pronto, un reflector me enfocó de golpe, cegándome. —¡Es hora de nuestro último brindis! ¡Por el mayor lastre de la familia! Se hizo un silencio sepulcral durante un segundo. Luego, las risas crueles resonaron por todo el salón. Chloe, la nueva mujer de Silas, me dio un codazo en el hombro con una sonrisa mordaz. —Ve a buscar tu premio, Valentina. ¡No seas tímida! Yo también voté por ti, te lo ganaste. Me quedé en silencio y fijé la mirada en nuestro jefe, Don Silas. Él sabía perfectamente lo que yo había hecho por este imperio criminal: el lavado de dinero que lo había vuelto imposible de rastrear, las madrugadas que pasé bebiendo para sobornar a los concejales y las licencias especiales para los casinos que conseguí gracias a mis contactos familiares. Obtuve los ingresos clandestinos más rentables de la organización con sangre, sudor y lágrimas. Sin embargo, ahí estaba él, sentado en la mesa principal, observándome con frialdad. —¿Qué pasa? ¿Acaso no te gusta la recompensa de la familia? Subí al escenario y le quité a un soldado esa ficha de plástico tan barata como humillante. Chloe se acercó y me entregó el micrófono mientras sonreía con dulzura, fingiendo ser un ángel inocente. —¿Nos darás un discurso, Valentina? El salón entero, lleno de mafiosos en trajes elegantes, esperaba el remate del chiste. Me limité a sostener la ficha, mirando los rostros que había alimentado con dinero blanqueado, y esbocé una leve sonrisa. —Ya que la familia cree que esto es todo lo que valgo... me voy. Las risas se detuvieron al instante. Pensaron que solo era una mujer despechada haciendo un berrinche; hasta que las redes de lavado de dinero en el extranjero se desmantelaron. Hasta que los políticos y los clientes de alto perfil retiraron sus fondos, exigiendo hablar directamente con su verdadero contacto porque, de lo contrario, ya no tendrían protección alguna. Entonces entraron en pánico absoluto.
No Era tu Socia, Era tu Dueña - undefined novels & stories
Anónimo
Durante cinco años, lo apoyé en silencio, ayudando a mi novio a pasar de ser un simple asistente legal a socio en Ponce & Beltrán Abogados. En la ceremonia anual de premios del despacho, yo estaba emocionada, lista para celebrar con él y darle una sorpresa. Pero entonces lo vi subir al escenario con una compañera. Estaban uno al lado del otro, con una cercanía que no dejaba lugar a dudas. —Rodrigo está donde está, gracias a mí, gracias a que estuve detrás de él planeando cada paso. Tania presumió, con una sonrisa victoriosa. Él sonrió y le dio la razón. —Es cierto. Sin Tania, yo no estaría hoy aquí. La sala estalló en una ovación y todos los presentes se apresuraron a felicitarlos. Yo, de pie entre la multitud, sentí que el suelo se abría bajo mis pies. Salí del salón y le marqué a mi asistente. —Retírale todo el apoyo de nuestros contactos a Rodrigo y cancela cualquier colaboración que tengamos. También vamos a dejar de usar influencias para apoyarlo en ese caso irregular que tomó. Que asuma las consecuencias solo.
Accidente y Boda Exprés con el CEO - undefined novels & stories
Ana Larrea
De camino a ver a mi novio, que seguía haciendo horas extras, sufrí un fuerte accidente de tránsito. Lo llamé decenas de veces, pidiéndole ayuda, pero no respondió ni una sola vez. A lo lejos, el edificio de su empresa seguía iluminado, con las luces encendidas, como si nada hubiera pasado, y la desesperación terminó por devorarme. Cuando desperté en el hospital, vi una publicación de una subordinada suya: “¿Qué hacer cuando tu jefe te regaña en plena madrugada?” La imagen mostraba el reflejo de ambos en el vidrio de una puerta. La cercanía entre ellos era tan evidente que claramente había cruzado los límites de una relación laboral normal. Sin darme por vencida, volví a llamar a Alfonso González. Esta vez, por fin contestó. Con la voz quebrada, apenas logré decir: —Alfonso, tuve un accidente de auto. —Paula, ando ocupado —respondió con frialdad—. Haré que mi asistente se encargue, ¿de acuerdo? Sé buena, ¿sí? Cuando termine este viaje de trabajo, regresaré para acompañarte. Intenté seguir hablando, pero su grito interrumpió todo: —¡Bárbara! ¿Te vas con una sola maleta? ¿Y entonces por qué traes tres? ¿Piensas irte de vacaciones o qué? Bárbara Garza era la nueva pasante que Alfonso acababa de contratar. Miré el teléfono. La llamada ya se había cortado, y las lágrimas ya estaban secas en el rostro. Luego marqué otro número: —Acepto el matrimonio arreglado.
La Contadora Robot: Renuncia y Caída - undefined novels & stories
Carla Valeria Leal González
En el baño de la oficina, oí a alguien hablando mal de mí. Era la pasante a la que guié durante tres meses. Se quejaba: —Es una vieja bruja sin tacto, como un robot con el cerebro apagado. Yo ya estaba a punto de abrir la puerta para interrumpirlas cuando otra, entre risas, remató: —Faltan papeles. Las facturas no están en regla. Sin la firma del director no se puede pagar. ¡Ya nos sabemos de memoria sus frases de siempre; puro teatro! Cuando se fueron, regresé en silencio a mi oficina. La pasante azotó una pila de solicitudes de reembolso con sus facturas adjuntas sobre mi escritorio. —No vayas a buscar cualquier pretexto para negarles el reembolso otra vez. Eché un vistazo a las facturas falsas y, por primera vez, no las cuestioné. Esta vez, sonreí apenas: —Me duele la cabeza; no logro leer bien la letra.
Sangre de un Linaje Ignorado - undefined novels & stories
Venancio
Era miembro de una unidad de investigación ultrasecreta. Por encargo de mi superior, debía entregarle un archivo a Celeste Judd, mi hermana. En el momento en que entré en la oficina de mi hermana, un pasante, Ethan Irwin, se interpuso rápidamente en mi camino. —¿Eres el nuevo asistente? Me miró de arriba a abajo y notó el sobre de documentos que llevaba en la mano. Acto seguido, soltó una fuerte carcajada. —¡Es tu primer día de trabajo y ya estás tratando de hacer puntos con la señora Judd! ¿Por qué no te miras al espejo para ver lo patético que eres? Solo entonces me di cuenta de que Ethan me había confundido con un rival amoroso. Pero el caso era que Celeste nunca me había dicho que tuviera novio. Estaba a punto de explicarle la verdad a Ethan cuando sentí que su puño se estrellaba contra mi cara. —¡Yo soy el único asistente que necesita la señora Judd! ¡Olvídate de ser su novio! —¡Pensar que a tu edad ya estás planeando convertirte en un mantenido y seducir a mujeres ricas! —exclamó Ethan mientras me jalaba del cabello y derramaba agua hirviendo sobre mi cara—. ¡Te voy a dar una lección en nombre de tus padres! Lo único que pude hacer fue acurrucarme en el suelo, hecho bolita. Con torpeza, usé mi cuerpo para proteger el sobre de documentos. Mis acciones enfurecieron a Ethan a más no poder. Me arrebató el archivo y lo hizo pedazos frente a toda la empresa. —¡Señora Judd, no cabe duda de que su nuevo asistente es un atrevido por intentar seducirla! —le dijo a Celeste en tono adulador—. ¡No se preocupe, porque ya le di una lección!
Me Cancelaron por Darles una Guardería - undefined novels & stories
Blanca Pérez Herrera
Mis propias empleadas me cancelaron en redes. Dicen que la guardería gratuita que les ofrezco para sus hijos es una cárcel y que lo que yo quiero es obligarlas a quedarse hasta tarde. Pero ellas no tienen ni idea: esa guardería la monté desde cero, trayendo equipo y personal de afuera, con una inversión de alrededor de 800 dólares por niño al mes. Aun así, en redes sociales me están destrozando: que si es puro show, que si soy "capitalista asquerosa", que si es pura pose. Se me fue la cabeza y mandé un comunicado a toda la empresa: "Con el fin de atender la solicitud de mayor flexibilidad en el cuidado infantil, la empresa ha decidido cancelar el beneficio de la guardería gratuita. A partir de hoy, este beneficio se sustituye por un apoyo mensual para el cuidado infantil: las madres que cumplan con los requisitos recibirán 20 dólares al mes." Lo envié y explotó todo. En cuestión de minutos, se desató el caos. Ahora tienen ocupado el pasillo frente a mi oficina. Me están pidiendo, por favor, que no cierre la guardería.
Yo con el Heredero, Mi Ex en Ruinas - undefined novels & stories
Anónimo
Antes de la boda, la mujer que había sido el gran amor de su vida fue obligada a casarse con un famoso "mujeriego"para proteger a su familia. Mi prometido Arturo, incapaz de verla sufrir, fue a interrumpir la ceremonia. Ese mismo día, frente a todos, obtuvieron el certificado de matrimonio. Toda la ciudad de Marseah esperaba con ansias el escándalo entre mi familia y los Gómez. Pero al día siguiente, el único hijo de los Gómez apareció en la entrada de mi empresa, conduciendo su Bugatti con descaro: —Tu prometido se llevó a la mujer con la que iba a casarme. Quiero que pagues esa deuda casándote conmigo, es justo, ¿no? Al mirar su melena roja y desafiante, sonreí con calma: —Sí, muy justo.
Extorsión al hombre equivocado: su Don. - undefined novels & stories
Peachy
Esa camarera VIP, nueva en el club, insistía siempre en que fuera yo quien la atendiera. Como era buena para el negocio, no le di demasiada importancia. Sin embargo, un fin de semana, alrededor de las dos de la madrugada, mientras descansaba en la cama de mi penthouse, me llamó y comenzó a darme órdenes a los gritos. —Estoy en la suite «Paraíso». Sube ahora mismo con una botella y atiéndeme como corresponde. Tuve que aguantarme la risa. Esa mujer actuaba de una forma realmente absurda. —Son las dos de la mañana. ¿Me estás ordenando qué hacer? No soy tu guardaespaldas ni tu proveedor personal. Ella resopló con una voz que destilaba arrogancia. —Mi primo es el gerente del club. Deberías sentirte honrado de atenderme. Ah, y por cierto, aún no has pagado la tarifa de protección de este mes. Más te vale moverte y venir ya, o le diré a mi primo que te arroje al río Chicago. Vaya. Parecía ignorar un detalle bastante importante: todos los muelles del río Chicago, sin excepción, me pertenecían.
Del ex millonario al Don de la Mafia - undefined novels & stories
Peachy
En Sicilia, de donde vengo, existe una regla: si no me caso antes de cumplir los treinta, debo regresar para contraer un matrimonio arreglado. Cuando se lo conté a mi novio, Jax, se burló. —¿Tu pueblo sigue viviendo en la Edad Media o qué? ¿Un matrimonio arreglado? Alessia, ya te dije que me casaré contigo. Deja de montar este drama patético para presionarme. Luego sacó un anillo de rubí rojo sangre de paloma y, con total indiferencia, se lo lanzó a su asistente personal, Bianca. Ella lo atrapó y se sonrojó. —Iba a pedirte matrimonio esta noche. Pero, como estás tan desesperada, creo que los dos necesitamos calmarnos un poco. Era el anillo que llevaba años esperando. Simplemente se lo lanzó a otra mujer. Sentí que el corazón se me congelaba. Jax salió de mi oficina con una sonrisa arrogante, claramente satisfecho. Bianca me tendió el anillo. Ni siquiera me molesté en mirarlo. —Quédatelo. Después de todo, es de tu talla, ¿verdad? Su rostro palideció. La empujé hasta la puerta. Justo antes de cerrarla de un portazo, le dije: —Dile a tu jefe que entre nosotros todo terminó. Lo que él no sabía era que quienes insistían en casarme eran los ancianos de la Cosa Nostra encabezados por el Padrino más despiadado de Sicilia. Y que el matrimonio que habían concertado para mí era con el Don de las Cinco Familias de Norteamérica.
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