Novels
Short Stories

Genres

All
Romance
Drama Realista
Hombres Lobo
Mafia
MM Romance
Vampiro
Mitología
Fantasía
Vida Escolar/Campus
Imaginación
Reencarnación
Misterio/Suspenso
Leyenda Popular
POV masculino

Characters

49
Independiente×
All
Egoísta
Mujer Poderosa
Amante
Independiente
Mafia
Alfa
Canalla (Hombre)
Amigos de la Infancia
CEO/Magnate
Hipócrita
POV masculino
Primer Amor
Psicópata
Sin Sentimientos
Luna
Rompehogares
Compañero
Doble Reencarnación
Mujer Casada Joven
Amor Incondicional
Heredera Verdadera/Falsa
La más Popular
Excéntrico/a
Mejor Amiga
Vampiro
Escoria
Doctor/a
Diosa/Idol
Calculador/a
Protagonista Animal
Secretario/a
Identidades Múltiples
Obsesionado/a con el Amor
Canalla (Mujer)
Vecindario
Íncubo
Sustituto/a
niño
Profesor
Hombre Bestia
Elfo
Tierno pero posesivo
Forense
Estudiante Pobre
Sumiso/a en el Amor
Piloto
Supermacho paranoico
Celebridad
Influencer
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Plot & Setting

52
Arrepentirse×
All
Reconquista Desesperada
Arrepentirse
Dejar en ridículo
Cuenta Regresiva
Infidelidad
Matrimonio
Venganza
Karma
Castigo al Infiel
Drama Familiar Total
18+
Drama Familiar
Seducción
Despertar
Encuentro Amoroso
Liarse con alguien
Fingimientio de Muerte
Ambiente Laboral
Desarrollo Femenino
Persecución por Amor
Embarazo
Sistema
Amor Prohibido
Reconciliación
Redención
Origen de Familia
Acoso
Matrimonio por Sustitución
Crimen
Crush Mutuo
Diferencia de Edad
Viaje en el Tiempo
Dentro de la Novela
Telepatía
Matrimonio por Contrato
Aventura
Vida Escolar/Campus
Transmisión en Vivo
Amor Forzado
Descubrimiento de una Infidelidad
Apocalipsis
Solidaridad
Amigas Divorciadas
Desafiar Destino
Maldición
Matrimonio antes del Enamoramiento
Mundo del Entretenimiento
Romance Fantástico
Ventaja Especial
amado/a por todos
Misterio/Detective
Escape de la Boda
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Themes

20
All
Giro Inesperado
Romance Amargo
Satisfacción/Poder
Melodramático
Renacido
De Perdedor a Ganador
Lazo Familiar
historia de la muerte
Dulce Romance
Dulce y Doloroso
Obsesivo
Inspirador
Sanador
Crush
Comedia
Bizarro/Peculiar
Múltiples Perspectivas
Complejo/Intrigante
Enfermizo/Retorcido
Apasionante
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Independiente Arrepentirse Short Stories & Novels

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Promesas al atardecer - undefined novels & stories
Bellefort
Tres días antes de mi boda, descubrí que Shane Dawson había cambiado el lugar de la ceremonia. En vez de celebrarla en la casa de la abuela Mae, en el sur, la trasladó al Castillo del Sol, un castillo de estilo gótico que Tania Collins, su amor de la infancia, adoraba. Fui a pedirle una explicación, pero antes de entrar lo escuché quejarse con un amigo. —Menos mal que Tania tiene buen gusto. De lo contrario, se habrían burlado de mí toda la vida. Su amigo le recordó: —¿No le prometiste que la boda sería en la casa de su abuela? ¿No te preocupa que se enfade y se niegue a casarse contigo? Shane soltó una risa orgullosa. —Los Quinn están al borde de la quiebra. Casarse conmigo es la única salida que le queda. No puede darse el lujo de arriesgarse. Ya le pedí al organizador de la boda que la llamara. Seguro que ahora mismo anda desesperada intentando cambiar su vuelo. La rabia y la humillación me consumían por dentro. Me mordí el labio y, al final, di media vuelta y me fui. Tres días después, la boda en el castillo se celebró como estaba previsto. Pero yo no cambié mi vuelo. No aparecí. En lugar de eso, en el viejo patio de la casa de la abuela Mae, intercambié anillos con otro hombre. Hasta el día de hoy, Shane sigue sin entenderlo. Yo nunca acepté casarme con él porque fuera mi única salida. Acepté porque lo amé durante diez años. Pero, cuando ese sueño llegó a su fin, también llegó el momento de elegir un camino diferente.
Sin Familia, Decían: Regresé Como Reina - undefined novels & stories
Rosemary
La noche de mi fiesta de compromiso, Luca Moretti se acercó a mí acompañado de su amor de la infancia. —Clara se manchó el vestido por accidente —dijo—. Préstale el tuyo por un rato. Luego añadió: —Todos saben que tú eres la protagonista de esta noche. No importa lo que lleves puesto. Ni siquiera me molesté en protestar. Para entonces, Clara ya tenía mi vestido en sus manos. Me quedé detrás de la puerta trasera, entreabierta, con un vestido negro prestado, mientras sus amigos reían y bebían whisky. —Luca, ¿tu verdadera prometida no se va a enojar? —preguntó alguien. Él apenas levantó la vista de su vaso. —Anna va a convertirse en una Donna. Tiene que aprender a comportarse con clase. Otro hombre soltó una carcajada. —Además, es huérfana. ¿Adónde podría ir sin ti? Luca sonrió. —Ella no puede dejarme. En realidad, no sabían que nunca había sido huérfana. Durante cinco años había ocultado el apellido Valenti porque quería que Luca me amara por quien era, Anna, no por ser la hija de los Valenti. Mi padre era el Jefe Supremo de la mafia, el hombre ante quien todos rendían cuentas en las reuniones de la Alta Mesa. Esa noche, dejé el anillo de esmeralda de los Moretti junto al libro de visitas y llamé a casa. —Papá, no voy a casarme con Luca. No vengas a Chicago.
Renací Para Salvarte - undefined novels & stories
Cocojam
Un cazador renegado en una misión suicida emboscó a Lucius Nightshade, el Progenitor Vampiro Original. Pero mi compañero de sangre, Julian Thorne, y sus guardias de élite no estaban allí. Se encontraban en un baile de máscaras a medianoche para jugar a ser los guardaespaldas de su amor de la infancia, Lilah. No invoqué el vínculo de sangre para llamar a Julian. En su lugar, con un embarazo de ocho meses a cuestas, me abalancé sobre Lucius. Sacrifiqué mi cuerpo para protegerlo de la mortal metralla de plata. Porque en mi vida pasada, sí invoqué el vínculo. Julian abandonó a Lilah, se teletransportó y salvó a Lucius. Por esa hazaña, se ganó una silla en el Alto Consejo y se convirtió en el Lord de su clan. Pero Lilah, furiosa por el abandono, huyó del territorio seguro en un ataque de ira. Al quedar sola y desprotegida, los peores enemigos de nuestro clan la descuartizaron. Julian no pronunció una sola palabra al principio. Pero el día de mi parto, me arrastró a la fuerza hasta la Celda de Luz Solar. Sus colmillos me rozaron la oreja, peligrosos y fríos. Sus manos temblaron con violencia sobre mis hombros, llenas de dolor y una rabia maníaca. —¡El Progenitor tenía muchos guardias de élite! ¿Por qué tuviste que llamarme a la fuerza? ¿Acaso soy solo un escalón para ti? No me amas. Solo querías el lujo de ser la esposa de un Lord, ¿verdad? Además, ¡Lilah no estaría muerta si no fuera por tus malditos celos! ¡Vas a sufrir mil veces peor que ella! Luego, sin piedad, nos empujó a mí y a mi recién nacido a la luz abrasadora del sol. Vi con horror cómo mi bebé se convertía en cenizas a mi lado. Cuando volví a abrir los ojos, el hedor a polvo de plata llenó el aire. Estaba de vuelta en el momento en que emboscaron al Progenitor Lucius.
La Falsa Pobreza Del Don - undefined novels & stories
Serein M
En la noche de nuestro tercer aniversario, Killian volvió a dejarme plantada durante la cena. Me envió un mensaje diciendo que se quedaría trabajando hasta tarde en el taller mecánico. Miré el pastel de oferta, de cinco dólares con noventa centavos, que estaba sobre la mesa. Había tenido que abrirme paso entre la multitud en el supermercado para poder comprarlo. Tragué el amargo nudo que se me había formado en la garganta. «Tenemos que ahorrar para comprar una casa de verdad en Brooklyn», me dije a mí misma antes de guardar cuidadosamente el pastel en la heladera. Me ajusté bien el abrigo barato y salí al frío de la noche para repartir comida a domicilio y ganar un poco de dinero extra. Jamás imaginé que terminaría encontrándome con mi “pobre” esposo en un hotel de lujo en pleno Manhattan. Bajó de un Rolls-Royce con un impecable traje hecho a medida y le lanzó billetes de cien dólares al encargado del estacionamiento. Detrás de él apareció una mujer deslumbrante que llevaba un collar con un rubí de sangre de paloma, una gema de valor incalculable, y se aferró a su brazo con naturalidad. —Killian, está nevando demasiado fuerte. ¿De verdad vas a regresar a Brooklyn para seguir jugando a la casita con tu ingenua esposa pueblerina? —Se quejó con voz caprichosa. Killian bajó la mirada hacia el barato y desgastado anillo de plata que llevaba en el dedo. Por un breve instante, un destello de ternura cruzó sus fríos ojos. —Durante tres años, ella trabajó en cinco empleos distintos para pagar las deudas falsas que yo inventé. Ni siquiera iba al médico cuando se sentía mal. Ya fue suficiente. Pasó mi prueba. Cuando me encargue del traidor que se oculta dentro de mi propia familia, le contaré toda la verdad. Le daré la gloria que merece como mi Donna. La mujer se mordió el labio. —¿Y si descubre que eres un Don de la mafia y que solo está contigo por tu dinero? ¿Por qué no le dices que tienes una enfermedad terminal? Así podrás ver si está dispuesta a sacrificar hasta sus últimos ahorros para salvarte. Ponla a prueba una vez más... Después de un largo silencio, Killian finalmente asintió. —Una última prueba. Después de esto, le daré la boda más majestuosa de todas. El viento helado rugía con fuerza. Apreté la bolsa de papel con la comida entre mis manos; las lágrimas rodaron por mi rostro sin emitir un solo sonido. Se acabó. Ya no quiero seguir aferrándome a este amor arrogante y lleno de mentiras.
Dejé el anillo, conseguí una vida nueva - undefined novels & stories
Ferrari
En pleno banquete de una poderosa familia de la mafia, Emilio Gimondi, mi novio desde hace cinco años, le entrega el anillo que representa el título de Donna a Carlotta Lecce, su amiga de la infancia. Alguien en la mesa pregunta, atónito: —¿Le diste el anillo a Carlotta? ¿No se va a enfadar la señora Rinaldi? Emilio responde con absoluta indiferencia: —Una propuesta es una simple formalidad. Al final, Zita será la Donna. No tiene por qué hacer un berrinche por un ridículo anillo. Poco después, Carlotta se acerca, empeñada en restregármelo en la cara: —Zita, ¿a que es precioso? Emilio espera mi reacción de siempre: un estallido de rabia y celos. Sin embargo, me limito a observarlos en silencio y respondo con calma que, en efecto, le queda muy bien. Él suspira aliviado, convencido de que por fin he aprendido cuál es mi lugar. Incluso se atreve a prometerme que, cuando nos casemos, me compensará con algo mucho mejor que esa joya. Lo que Emilio no sospecha es que acaban de aceptarme en la facultad de medicina. Y que, muy pronto, desapareceré de su vida para siempre.
Persiguiendo a su donna abandonada - undefined novels & stories
Rose
Después de perder a mi bebé, finalmente abandoné todos los hábitos que tanto le molestaban a Matteo Cassano. Él prefería pasar la noche con Seraphina; yo dejé de marcarle al teléfono. Podía desaparecer de la casa por días; yo dejé de quedarme despierta esperándolo. El día del accidente de tránsito, con la pierna fracturada, solo le pedí al médico una cosa: «A él no lo llame». Curiosamente, mi nueva actitud comenzó a molestarlo. Le irritaba mi paz y no dejaba de exigirme explicaciones de por qué lo trataba con tanta indiferencia. Nunca le dije que ya había firmado los papeles del divorcio y que había aceptado la invitación para participar en un proyecto de investigación médica altamente confidencial en Zúrich. En siete días, cortaría por completo cualquier comunicación con el mundo exterior. Matteo asumió que yo solo estaba haciendo un berrinche. Estaba convencido de que volvería a él tarde o temprano, tal como lo había hecho incontables veces en el pasado. Cuando la notificación del divorcio llegó a la mansión Cassano, finalmente comprendió que me lo había llevado todo y que había cortado todas las vías de contacto conmigo. La mujer que alguna vez lloraba por él si se retrasaba tan solo una hora en llegar a casa, jamás volvería a mirarlo.
Cuando Dejé de Esperarte - undefined novels & stories
Luz Reyes
Mi prometido, Martín Salazar, tenía una regla extraña: después de las nueve de la noche no contestaba ninguna llamada. Ni siquiera hacía excepciones cuando estábamos en la etapa más apasionada de nuestra relación. En cuanto daban las nueve, colgaba sin contemplaciones. Una vez regresé tarde a casa y noté que un hombre me seguía. Presa del pánico, lo llamé, pero solo obtuve una respuesta cargada de impaciencia: —¿No puedes respetar mi horario de descanso? Voy a colgar. Aquella noche tuve que ir sola a la comisaría a presentar la denuncia y, aun así, sentí que no tenía derecho a reprocharle nada. Sin embargo, un día, mientras usaba su computadora, vi por casualidad en el registro de llamadas sincronizado con su celular una llamada que había comenzado a las nueve de la noche y terminado a las nueve de la mañana siguiente. Doce horas completas. Y no era un caso aislado: había registros similares casi todas las noches durante los últimos cinco años. Conocía muy bien ese número. Pertenecía a Lilia Robles, una estudiante de posgrado cuya directora de tesis era la madre de Martín y que, además, trabajaba como asistente de Martín. En ese instante, me quedé sin fuerzas. Permanecí sentada tanto tiempo que las piernas se me entumecieron. Después cerré la computadora en silencio y cancelé nuestra cita de matrimonio en el Registro Civil. Yo nunca había sido esa excepción. Y ya no estaba dispuesta a seguir esperándolo.
Antes de casarme, desperté - undefined novels & stories
Día de Lluvia
Durante el ensayo de la boda, nos pidió por tercera vez que repitiéramos el intercambio de anillos. Mi mejor amiga, Mariana, estaba a mi lado como dama de honor y, con una sonrisa traviesa, dijo: —A ver quién encuentra el anillo. ¿Dónde creen que lo escondí? Mi prometido, Nicolás, sonrió con resignación y empezó a decir dónde creía que podía estar. Yo, empapada en sudor, no podía apartar la vista de la caja vacía. Era otra vez el mismo jueguito de siempre. Cuando éramos niños, Mariana había escondido mi bufanda en el cuarto de calderas y Nicolás se había puesto de su lado, sin decirme una sola palabra. Pasé cuatro horas buscándola y, al final, lo único que encontré fue un pedazo quemado entre las cenizas. Antes del examen de admisión a la universidad, escondió mi credencial en la caseta del perro. Me arrodillé en el suelo para buscarla mientras Mariana me grababa y mandaba el video al grupo de la clase, riéndose de lo desesperada que estaba. Durante años pensé que, si seguía aguantando, algún día terminaría acostumbrándome. Pero ahora por fin lo entendía: ellos nunca iban a saber cuándo parar. —¿Podemos dejar de hacer esto? —pregunté con la voz temblorosa. Nicolás frunció el ceño. —Luci, es solo un juego. —Sí, siempre haces lo mismo. Nos arruinas la diversión —dijo Mariana, molesta. Los dos siguieron riéndose y hablando entre ellos como si yo ni siquiera estuviera ahí. Al poco rato ya estaban decidiendo qué iban a comer esa noche, como si el anillo hubiera dejado de importarles. Los miré un momento y me quité el velo. Ya no quería seguir buscando el anillo. Tampoco quería casarme.
La decisión de Donna - undefined novels & stories
Null
Mi esposo, Dante, es el Don más intocable de la familia Vance en Nueva York y tiene una regla inquebrantable: después de las nueve de la noche, si está fuera por asuntos de la familia, no responde ninguna llamada. Yo siempre entendí su devoción por la familia, por lo que durante cinco años hice todo lo posible por no molestarlo nunca. Hasta anoche, cuando conducía sola cerca de los muelles y terminé entrando en una emboscada de hombres armados de una familia rival. En medio del pánico, llamé a Dante, rogándole que me salvara. El teléfono sonó durante lo que pareció una eternidad y, cuando por fin se dignó a responder, su voz sonó helada como un témpano de hielo: —Nora, llevamos mucho tiempo casados. Como Donna de la familia Vance, deberías conocer las reglas. Dicho esto, cortó, sin darme tiempo a pedirle ayuda. Esa noche, apenas logré escapar con vida de la lluvia de balas. Pasé la noche en el hospital. Pero, cuando llegué a casa, a la mañana siguiente, lo único que recibí fue una mirada llena de reproche. Dante me acusó de haber interrumpido un acuerdo crucial de transporte de la familia y de haber enviado una falsa señal de auxilio. Sabía cuánto trabajaba, así que me tragué mi dolor. Pero, más tarde, cuando usé su ordenador, por accidente vi su registro de llamadas. Un contacto lo había llamado casi todas las noches. Siempre… después de las nueve. Siempre… Durante cinco años completos. Conocía ese número. Pertenecía a Alexa, la Capo de la familia Vance. La mujer que todos en la familia habían considerado durante años como la única verdaderamente adecuada para estar con Dante. En ese momento, todo el dolor que había reprimido durante tanto tiempo volvió de golpe. Después de calmarme, tomé mi teléfono y encontré una invitación que había recibido unos días antes para una exposición internacional de arte y, sin pensarlo más, pulsé «aceptar». En tres días, desaparecería por completo de su mundo.
La esposa secreta de la mafia desaparece - undefined novels & stories
Echo
Soy la abogada principal de Donatello Vexille, el padrino de la familia Vexille. Y, en secreto, también era su esposa. Por las noches, me atraía contra su cuerpo y me hacía suya con una desesperación casi brutal, dejando sobre mi piel marcas que al día siguiente todavía me recordaban a quién pertenecía. Pero al amanecer, todo cambiaba. Volvía a ser únicamente su abogada: la mujer a la que apenas miraba y a la que solo dirigía órdenes frías. Vivimos así durante tres años, hasta que un día comprendí que ya no podía seguir soportándolo. Pero Donatello jamás podía descubrir lo que estaba a punto de hacer. Escondí los papeles del divorcio entre los documentos de un manifiesto de carga y se los puse delante para que los firmara. Cuando estampó su firma sin sospechar nada, sentí que, por primera vez en mucho tiempo, podía volver a respirar. Había pasado siete años detrás de él y tres siendo su esposa. Al final, lo poco que quedaba de mi corazón terminó de romperse cuando comprendí que el suyo jamás sería mío. Porque su corazón ya pertenecía a otra mujer: Angelina, la hermana de su mano derecha. Yo sabía hasta el último detalle de la vida de Donatello, incluso cuál era su restaurante favorito. Por eso sabía también hasta dónde era capaz de llegar por Angelina. Cuando ella pidió el divorcio, Donatello bebió hasta emborracharse de felicidad. Incluso mandó a sus propios guardaespaldas a vigilar la puerta de su casa. Esas eran atenciones que yo jamás había recibido. Así que lo engañé para conseguir su firma, recogí mis cosas y desaparecí sin dejar rastro. Jamás imaginé cómo reaccionaría después de mi partida. Ofreció una fortuna a cambio de cualquier información sobre mi paradero y, para sorpresa de todos, anunció públicamente que yo era su esposa.
La vi arrepentirse diez años después - undefined novels & stories
Abrazo de Verano
Después del SAT, me topo con una publicación en internet, en la que alguien pregunta: «Si pudieras volver a elegir, ¿qué carrera escogerías esta vez?» Sin perder tiempo, miro los comentarios los cuales están repletos de personas que desearían haber elegido otra carrera, cada una cargando con sus propios arrepentimientos. Sin embargo, hay una respuesta que destaca entre todas las demás: «Yo elegiría Literatura. Así, él y yo no nos habríamos perdido los cuatro años que debimos pasar juntos por culpa de ese lastre indeseado». Suelto una risita y estoy a punto de seguir deslizando la pantalla cuando, de repente, me fijo en la foto de perfil y el nombre de usuario. Son idénticos a los de Winter Andersen, mi amor de la infancia. Entro en el perfil y compruebo que todo coincide a la perfección con su cuenta actual, salvo por un detalle: la edad que aparece es diez años mayor. Siento que el corazón se me hunde hasta el estómago, cuando comprendo que esta tiene que ser su cuenta en el futuro. Con razón soy el único que celebra cuando nos admiten en la misma carrera. Con razón ella se queda ausente durante tanto tiempo después de ver a mi mejor amigo, Simon Brown, recibir su carta de admisión del Departamento de Literatura. Resulta que yo soy ese lastre indeseado, el responsable de tantos de sus arrepentimientos y decepciones. «Si es así», pienso, mientras en silencio le doy a «aceptar» en la oferta de admisión escrita por completo en un idioma extranjero. Con esto, pretendo poner fin a este error con diez años de anticipación.
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