Genari
Kayla nunca imaginó que una simple mirada pudiera cambiar tanto las cosas.
Desde el primer encuentro con Dylan, algo queda suspendido entre ellos. No hay confianza, ni explicaciones, ni una razón clara para que él parezca tan interesado en ella. Solo una tensión difícil de ignorar y la incómoda sensación de que, cada vez que levanta la mirada, él ya la está observando.
Kayla intenta mantener la distancia.
Pero Dylan siempre parece estar un paso adelante.
Sabe dónde encontrarla. Nota cuando cambia sus rutinas. Aparece cuando menos lo espera y deja claro que su interés por ella no es algo pasajero.
Lo que al principio parece una atracción imposible de explicar comienza a convertirse en algo mucho más intenso. Entre ellos nacen los celos, el deseo, la desconfianza y una conexión que ninguno consigue controlar.
Cuando quedarse significa perderse a sí misma, huir parece la única salida. Pero hay vínculos que no se rompen fácilmente. Hay obsesiones que no desaparecen. Y hay miradas que, incluso en la distancia, siguen reclamando lo que una vez fue suyo.
Una novela de romance oscuro donde la atracción es tan peligrosa como irresistible, y donde amar puede ser el acto más temerario de todos.
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