Anna David Rey
Gwen creía que su verdadera vocación era cuidar de otros en la sala de urgencias de un hospital, pero el desgaste de la rutina y los constantes reproches de sus padres terminaron por quebrarla. Desmotivada y dudando de su propio valor, decide dejarlo todo atrás para aceptar el legado de su abuelo: una parte de su histórica granja en medio de las sierras.
Allí se encuentra con Arek, un hombre hermético, duro y marcado por un pasado solitario, quien resguarda el campo con celo absoluto. Aunque el primer encuentro entre ambos dista mucho de ser pacífico, la convivencia diaria, las jornadas bajo el sol y las heridas que ambos intentan ocultar irán derribando sus barreras.
Entre el aroma a pan casero, el trabajo codo a codo en el potrero y el refugio cálido de un viejo arce japonés, Gwen descubrirá que no ha perdido su vocación de sanar... y Arek comprenderá que la soledad no era su única opción.
Una historia envolvente de superación personal, romance a fuego lento, lealtad y el coraje de reconstruirse cuando creías haberlo perdido todo.
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