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Sin Sentimientos Drama Familiar Maiikling Kwento at Nobela

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Acusada de bullying, mi hermano me encerró en el convento - undefined nobela & mga-kwento
Marina
La chica que le gusta a mi hermano me acusó falsamente de bullying. Mi hermano, el mismo con quien había compartido todo desde siempre, en un arrebato de furia, me mandó a un convento para que me corrigieran. Con el tiempo, me volví la hermana perfecta que él siempre había soñado: callada, obediente, sin deseos propios. Pero cuando leyó mi historial médico, perdió la razón. —¡Natalia, por favor... llámame hermano una vez más!
Morí para acabar con su mentira - undefined nobela & mga-kwento
Mónica Herrera
El día que me diagnosticaron leucemia, no lloré. Lo primero que sentí fue alivio. Al fin y al cabo, yo no era su hijo biológico. Si moría, al menos ya no le debería nada a nadie. Cuando tenía seis años, mi hermano menor y yo nos peleamos por un robot de edición limitada. Mamá me arrastró hasta un rincón y pronunció cada palabra con una claridad cruel: —No eres nuestro hijo de verdad. Todo lo que tienes en esta casa te lo hemos dado como un favor. Desde aquel día, no volví a pedirles nada. A mi hermano le compraban tenis nuevos. Yo usaba los que él había dejado. Él tomaba clases de piano mientras yo lavaba los platos en la cocina para ganarme el dinero del desayuno del día siguiente. Vivía como una maleta olvidada en la casa familiar, siempre lista para que alguien viniera a recogerla en cualquier momento. Después del diagnóstico, el médico me explicó que un trasplante de médula ósea era mi mejor opción, y que lo ideal sería encontrar un donante compatible entre mis familiares directos. No se lo dije a nadie en casa. En cambio, busqué a escondidas a mis padres biológicos y utilicé los ahorros que había reunido durante siete años para pagar el anticipo de mi propia parcela en el cementerio. Y entonces ocurrió lo de anoche. Tenía 39,4 grados de fiebre y caminaba tambaleándome hacia la cocina para buscar agua. Al pasar frente al dormitorio de mis padres, los oí hablar. —¿Crees que fuimos demasiado lejos aquella vez? —preguntó mamá—. Nuestro hijo mayor se comporta cada vez más como un extraño. Papá suspiró. —¿Qué otra opción teníamos? Nolan es adoptado. Si no hubiéramos convencido a Miles de que no era nuestro hijo biológico, ¿cómo habríamos conseguido que cediera siempre ante Nolan? El vaso se me resbaló de la mano, rodó por el suelo y se detuvo junto a mis pies. Yo sí era su hijo biológico. Durante diecinueve años habían tratado al hijo adoptado como si fuera de su propia sangre. De pie frente a la puerta de su dormitorio, me eché a reír. Pero mi leucemia ya estaba demasiado avanzada.
La Heredera Traicionada - undefined nobela & mga-kwento
Niebla Gris
En mi vida pasada, mi hermano, solo porque su amante dijo que quería ver una lluvia de estrellas, se llevó a todos sus guardaespaldas y manejó hasta las afueras para armarle una noche bajo las estrellas. Ni se lo esperaba, pero los enemigos que mi hermano había jodido aprovecharon la oportunidad, y se metieron a la casa queriendo acabarnos por venganza. Mi madre luchó a muerte para protegerme, quedando fatalmente herida, debatiéndose entre la vida y la muerte. Llamé mil veces al celular de mi hermano, rogándole que se regresara cuanto antes para rescatarnos. Al final, no le quedó más remedio que regresar con sus guardaespaldas. Atraparon a los enemigos, pero de las afueras llegaron noticias horribles. La amante de mi hermano había dejado una carta de despedida, y no se sabía si seguía viva o no. En la carta me echaba la culpa a mí, decía que yo había alejado a mi hermano a propósito, y que por eso los enemigos la habían torturado, y al final se había suicidado. Mi hermano, bien frío, quemó su carta y me dijo que no le diera tantas vueltas. Después del incidente, culparon a mi hermano, y mi padre prometió dejarme a mí el manejo de la empresa familiar. Pero, después de que se acabó la cena de celebración, mi hermano me asesinó cruelmente en mi recámara. Con cara de nada, me dijo con frialdad: —Alguien tan malvada como tú ya debería haberse muerto hace mucho. ¡Tú eres la que debería estar muerta, y el derecho de heredar la familia también debería ser mío! Morí con los ojos abiertos, y, cuando «volví en mí», afuera de la mansión se oía cómo los enemigos forzaban la puerta.
Traición en Navidad: Somníferos y Secretos - undefined nobela & mga-kwento
Laura López
Con tal de salir con su asistente en Navidad, mi esposo puso somníferos en la leche en polvo de nuestra hija. Cuando, angustiada, llevé como pude al hospital con fiebre alta, me sorprendió ver cómo mi esposo subía las escaleras con su asistente en brazos. —¡Yolanda se torció el pie, la estoy acompañando a que la revisen! Mientras nuestra hija era atendida en el quirófano, él no mostró el más mínimo interés. Yo apretaba con fuerza el billete de lotería de un millón de dólares en el bolsillo. Era hora de abandonar ese matrimonio de siete años.
El Día Que Me Robaron El Altar - undefined nobela & mga-kwento
Menta Suave
El día de mi boda, de repente, mis papás trajeron a mi novio a la casa y dijeron que la boda iba a tener otra novia: —Tu hermana tiene una enfermedad terminal, su único deseo es casarse con Iván. —Tú eres su hermana menor, sé buena y ayuda a tu hermana. —No te apresures —intervino también mi novio—, es nomás una ceremonia. Después de que ella se muera, nosotros todavía podemos casarnos. Yo no estuve de acuerdo, así que mis papás me amarraron. —Te soltaremos, después de que se acabe la boda. Pero, poco después de que se fueron, un ladrón que se metió a la casa me mató de forma brutal. Cuando por fin se acordaron de mí, solo encontraron mi cuerpo ya en estado de descomposición.
Sacrificar, Perder, Lamentar - undefined nobela & mga-kwento
Desflorencia
Cuando mi esposo me amenazó por centésima vez con el divorcio para que me sacrificara por mi hermana, Yoli Santos, no lloré ni hice escándalo. Simplemente firmé el acuerdo de divorcio, y le entregué en bandeja al hombre que había amado durante diez años. Días después, Yoli metió la pata en una fiesta y ofendió a una familia poderosa. Una vez más, fui yo quien cargó con la culpa por ella y asumí todas las consecuencias. Incluso cuando propusieron que yo fuera la voluntaria para probar el medicamento del proyecto de mi hermana, acepté sin dudar. Mis padres dijeron que por fin me había vuelto una hija razonable. Hasta mi esposo, tan frío como siempre, se paró junto a mi cama, me acarició la mejilla, algo que no hacía desde hacía años, y me dijo con ternura: —No tengas miedo. El experimento no es peligroso. Cuando salgas, te prepararé tu comida favorita. Pero él no sabía que, fuera o no peligroso el experimento, ya no iba a poder esperarme. Porque tengo una enfermedad terminal. Y me voy a morir muy pronto.
Mi hijo rogaba por la ex de mi esposo como madre… Reencarné y lo eliminé sin dudar - undefined nobela & mga-kwento
Clementina Pomelo
Antes de la boda, descubrí que llevaba más de dos meses embarazada. Leobardo Ríos, algo ebrio, acarició mi vientre y bromeó a medias: —Verónica Vega, aún no estoy preparado para ser padre. ¿Y si no tenemos este bebé? Con el corazón en calma, respondí suavemente: —Está bien. En mi vida pasada, había insistido en quedarme con ese hijo. Pero, cuando Valeria Sánchez perdió el suyo por accidente y quedó con secuelas para volver a concebir, Leobardo me guardó rencor. Después de la boda, su actitud hacia mí fue completamente fría, mientras el hijo que había traído al mundo tras un parto difícil, que casi me costó la vida… lloraba, deseando que Valeria fuera su madre. Más tarde, cuando tuve un accidente de coche y me desangraba, padre e hijo pasaron junto a mí con total indiferencia, con tal de poder llegar a tiempo al parto de Valeria. Mientras yo moría desangrada, ellos celebraban con efusividad una nueva vida. Por eso, en esta nueva oportunidad, no volveré a perderme a mí misma ni tomaré el camino equivocado, por lo que, sin más, marqué el número del director, para anunciarle: —Estoy dispuesta a unirme a la expedición polar.
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