Brenda Balzac
¿De quién huyes?
Él es mi Salvador, pero también es mi verdugo, mi alma gemela y más que eso. Es mi amor y yo su mortal obsesión, una que fácilmente puede llevarnos al precipicio, al mar escarlata que son sus ojos. Mi perdición lleva su nombre y su manía lleva el mío marcado en su piel: eso me convierte en la obsesión de Kylian Everingham, el rey de los vampiros. Ambos somos la perdición del otro. ¿Acaso es fácil evadir un dulce y amargo peligro?
12.4K