Mi ex esposo no me suelta
Todo su cuerpo estaba blando, como sin fuerzas, y tampoco podía hablar.
Carlos, en cambio, sostenía el celular y estaba haciendo una videollamada a Leo.
Catalina no podía ver bien.
Solo escuchó a Carlos reír con despreocupación:
—Leo, tu esposa está en mi cama.
—No te preocupes, no tengo prisa por tirármela.
—Carlos, ¿estás loco? —la voz del hombre era grave, pero aún conservaba la calma.
—Suéltala.