De CEO a niñero
Carajo, carajo, carajo.
Hacía apenas una hora estaba en la gala benéfica del bufete, con mi vestido rojo de diseñador, brindando con jueces y empresarios importantes, sonriendo a las cámaras y luchando por mi lugar bajo las luces. Yo, Nikita Sandman, la hija menor del segundo matrimonio de mi padre, siempre a la sombra de los gemelos perfectos: Nathan, el doctor estrella, y Norman, el corredor de bolsa prodigio. Ellos eran la medida del éxito, y yo apenas intentaba alcanzarlos.