El Día Que Me Robaron El Altar
Mi espíritu flotaba, gélido, observando la boda que debió haber sido mía.
En el salón, todas las miradas estaban clavadas en el centro del escenario.
Mi hermana, Siena Quiroz, enfundada en el vestido de novia que me habían robado, pronunciaba sus «supuestamente» conmovedores votos junto a Iván Cerón, mi prometido.
Mientras que, abajo, mis padres, con los ojos llorosos, no dejaban de repetir: