Traición Silenciosa
Ese cachorro que lleva en el vientre… ¿no será tuyo, verdad?
Mis piernas flaquearon, tuve que sostenerme fuerte del respaldo de la silla para no caerme.
Instintivamente me llevé la mano al vientre. Esa misma mañana, el médico me había dicho, radiante de alegría, que yo esperaba gemelos, un cachorro y una cachorra.
Esa buena noticia pensaba dársela a Emilio el día de la ceremonia, cuando me reconociera como su pareja.