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Capítulo 4

Auteur: Noorie
Pasé las dos semanas siguientes deshaciéndome de todo lo que antes atesoraba.

Doné a la caridad los vestidos de diseñador que Ethan me compró. Quemé los muebles. Antes eran un símbolo de nuestro tiempo juntos, y ahora representaban la mancha de su infidelidad. Me deshice de las costosas decoraciones junto con todos los portarretratos de nosotros dos. Y la isla que compró para mí se la vendí a su mayor rival para hacerlo más poderoso.

Mientras yo hacía todo esto, Ethan pensaba que yo solo remodelaba la casa. ¡Qué ironía! No dudó de mí ni un segundo. A sus ojos, yo dependía tanto de él que abandonarlo me resultaba casi imposible.

El gran día llegó al fin. Durante nuestro viaje a París, Ethan no paró de elogiarme, de cuidarme y de besarme a cada rato para demostrar su amor. Su espectáculo ante los extraños atraía las miradas del público hacia nosotros. Todos sentían envidia al ver cómo el famoso billonario trataba a su esposa como a una reina.

Pero solo yo conocía el precio de esa farsa.

Justo al entrar a la habitación del hotel, él contestó una llamada. Habló con una voz mecánica, un tono ensayado.

—¡Cómo! ¿Eres idiota? ¿Cómo pudiste...? Les ordené de forma clara que cancelaran todas mis reuniones. ¡Estoy con mi esposa ahora mismo! No me importa cuánto dinero pierda. Así me vaya a la quiebra hoy, no me interesa. Es el cumpleaños de mi esposa y...

A duras penas me contuve de vomitar al escuchar a ese hombre. ¿Cómo no pude ver a través de su patético teatro de amor en el pasado?

—No te preocupes, Ethan —sugerí, harta de su actuación y con ganas de cortarla de raíz—. Puedes irte si tienes un asunto importante. Mi cumpleaños... Bueno, tenemos toda la noche. Podemos celebrarlo a tu regreso, luego de que te encargues de la reunión.

—Ay, Elena... ¡Eres tan dulce! —exclamó él mientras me atraía hacia sus brazos—. Eres muy comprensiva. Por eso te amo tanto.

¿Comprensiva o ingenua? ¿Una idiota?

—Vuelvo en una hora. Te lo prometo —aseguró al romper nuestro abrazo—. Y a mi regreso te daré el obsequio más valioso por tu cumpleaños.

Ya me lo diste. ¡Una traición!

—De acuerdo —concedí con las manos apoyadas sobre mi vientre—. Yo también te daré una sorpresa cuando regreses.

—Mi esposa quiere darme un regalo en su propio cumpleaños. ¡Debe ser algo enorme entonces! —celebró él antes de marcharse. La emoción de encontrarse con esa cualquiera estaba escrita en toda su cara.

Lo vi perderse de mi vista. Acto seguido, coloqué con cuidado los papeles del divorcio en una caja de terciopelo, junto con nuestro anillo de bodas y la reliquia familiar que me había entregado unos días antes.

Ni siquiera se dio cuenta de que firmaba los documentos de separación cuando le pedí que rellenara unos trámites de la clínica de maternidad. Ese día, Maya le había dicho que lo quería salvaje en la cama, y él no prestó atención a nada más.

Por primera vez, le agradecí a Maya en mi mente por distraer a mi esposo de mis asuntos.

En ese instante, mi teléfono vibró. Era una llamada de mi mentor.

—Todo está listo, Aris. Tu vuelo sale en una hora. Así que date prisa —me apremió—. Viajarás bajo el nombre de Abby Black.

Colgué la llamada y tomé el equipaje que dejé intacto a propósito. Eso era todo. Mi despedida definitiva de Ethan y de mi vida como Elena.

Adiós, Elena. Ahora soy Abby Black.
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