Términos de Rendición
Valeria, oculta tras las cortinas, lo escuchó todo y tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano para no soltar la carcajada.
«Aunque, pensándolo bien», reflexionó, «con la... intensidad de Damián, ese caldo sí que estaba de más.»
Pero la señora Figueroa, ignorando la molestia de su hijo, continuó:
—Mira, la hija de mi amiga acaba de tener gemelos, ya mero cumplen el mes... Y yo... pues ya quisiera...
Damián frunció los labios con impaciencia.