Me traicionaron en el hotel y me divorcié
El hotel me llamó para recordarme de forma sutil que anoche olvidé pagar los condones que usé, y que ya habían descontado el importe de mi tarjeta de membresía.
Yo estaba algo confundida; ayer trabajé horas extras hasta muy tarde, ni siquiera estuve en un hotel.
Pregunté a mi esposo, el único que sabía el número de mi tarjeta, sobre qué demonios había pasado.
Él me miró con cara de total desconcierto.
—Cariño, esa habitación cuesta más de diez mil la noche, ¿cómo iba yo a gastar eso? Seguro que fue un error del sistema.
—Habrá sido alguien que ingresó mal el número de la membresía. Mañana iré a poner una queja.
Ya no perdí el tiempo hablando con él. La inversora de ese hotel es Ángela, mi mejor amiga. Le llamé directamente.
—Querida, ayúdame a revisar con quién demonios se registró Víctor Soto anoche. ¡Voy a pillarlo en la infidelidad!