Domando al Duque
Sin embargo, a diferencia de William, que tuvo la suerte de reunirse con Katherine y casarse con ella —aunque fuera una mera pretensión—, Cas no tuvo tanta suerte, pues el amor de su vida ya era la esposa de otro hombre.
Metió la mano en el bolsillo y sacó una moneda de diez céntimos. En ella estaba escrita la palabra —A— y sonrió mientras su pulgar acariciaba la superficie. Sujetó la moneda con fuerza dentro de la palma de la mano y lanzó un profundo suspiro. Esto era lo único que le pertenecía a ella y que podía conservar. Dudaba de que ella pudiera recordar esta moneda, pero, de nuevo, no le importaba que no lo hiciera porque él la recordaría para siempre por ella, ya que seguiría aferrán