Un lazo inquebrantable
J.D Andersonla promesa que casi la quiebralamentoDesafío a las Expectativasrechazada, pero no rota
—Alguien oferta más de veinticinco mil dólares, o será subastado a la señora Reynolds —dijo Nina hablando por el micrófono
De pronto una voz clara, femenina y firme resonó desde el fondo de la habitación:
—Cincuenta mil dólares —dijo Megan, ataviada con un vestido negro largo, que ajustaba a su delgada figura. Ante semejante oferta, era lógico que la mirada de los presentes se giraran a observarla, Allegra la reconoció de inmediato, pero luego volvió la mirada inquietante hacia Santiago quien miraba a Megan y después observó el semblante molesto de Allegra
—Vendida a la señorita —dijo Nina y terminó la subasta.