Esposa por despecho
—No, para nada, eso me angustia, estoy temiendo que se trate de un gran fraude, Hugh vendió la empresa a Alfredo Lanzi, pero ahora, también perdió el dinero de la venta del setenta por ciento de la fortuna Hesant, ahora, por lo menos, Sebastián tiene el treinta por ciento para él.
De pronto escucharon gritos intensos provenir de la casa, Tessa corría hacia ellos con prisa, mientras la observaban titubeantes
—¡Despertó! ¡Por fin ha despertado! ¡Abrió los ojos!
—¿Qué dices? —exclamó Vladimir
—El señor Sebastián Hesant, abrió los ojos, ¡Por fin!