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Capítulo 7

last update Veröffentlichungsdatum: 28.09.2021 03:36:58

He llamado varias veces al hotel dónde he organizado la fiesta del señor Denti. Estoy a punto de salir hacia el lugar cuando mi jefe sale de su oficina. 

—¿Va a salir Jenna? —asiento rápidamente 

—Tengo que hacer unos pendientes que el señor Paulino me ha delegado —miro como frunce el ceño 

—Bien —carraspea y luego reacomoda su camisa. Desvío la mirada para no parecer una boba, pero me doy cuenta que él no se mueve—. Jenna 

—Dígame —se acerca hasta mi escritorio y apoya sus manos casi sobre mí. Desde mi perspectiva se ve mucho más intimidante. Sus ojos parecen cansados y tristes, leves arrugas se marcan en su frente y en su contorno de ojos, pero no deja de verse sumamente atractivo.

—¿Me acompañará a la comida de mañana?, para celebrar mi cumpleaños —su petición me toma por sorpresa.

—¿Yo?, pensé que invitaría a… —niega varias veces

—Quiero que usted vaya conmigo —muerdo mis labios y asiento

—Por supuesto señor —guiña un ojo y da media vuelta

—Avíseme cuando vuelva, yo también tengo pendientes para usted, no solo Paulino —carraspeo un poco y no puedo evitar sentirme incómoda… m****a, tal vez se ha molestado.

—Está bien —mi jefe se aleja a pasos largos, sus glúteos se marcan en el fino pantalón de vestir. Tomo mi bolso y salgo de la oficina antes de que vuelva. Me siento intimidada por él y a la vez… Atraída. Sí, me siento atraída por mi jefe.  

Bajo por el ascensor hasta llegar al estacionamiento. Subo a mi auto y conduzco al hotel donde se celebrará la fiesta el día de mañana y no puedo sacar de mi cabeza al señor Denti. ¿Me arriesgaré demasiado?

◂▸◂▸◂▸

El lugar está precioso, es una fiesta de gala. El espacio es enorme, hay una pista asombrosa y el escenario donde se colocará la orquesta está listo. 

Paulino ha sido muy específico con respecto a la fiesta de su mejor amigo. Quiere un repertorio completo de Sinatra, Dean Martin y Nat King Cole.

Las mesas decoradas con exquisitos manteles color dorado y blanco. En cada mesa se colocaran cajas de puros cubanos, los favoritos del señor Denti. Sigo revisando las luces, el acomodo y todo parece estar tal cual lo he pedido. 

—Han hecho un excelente trabajo —digo a la mujer encargada—. Me ha encantado.

—Me alegro mucho que haya sido tal cual lo ha pedido señora, espero a su esposo le guste —mi boca se abre y cierra en segundos. ¿Esposo? 

Estoy a punto de aclarar el mal entendido cuando la mujer se disculpa y se aleja hacia el recibidor. La miro alejarse y apenas me recupero de la sorpresa cuando mi móvil suena. Indicando que es Denti.

—Dígame señor Denti —suspiro y no escucho nada al otro lado—. ¿Señor Denti? 

—Sí, Jenna, quiero que vuelva cuanto antes por favor.

—Claro, llego en unos minutos, el tráfico está bastante terrible y… 

—Sólo venga —y termina la llamada. Doy un último vistazo al lugar y salgo del local para subir al auto y conducir de vuelta al trabajo. 

Siento mi mente a mil por hora, estoy confundida, ¿Habré hecho algo mal?, se escuchaba un tanto desesperado, hasta molesto, pude percibirlo. El camino me parece inexplicablemente muy rápido. Bajo del auto a trompicones y arreglo mi falda. Llamo varias veces al ascensor hasta que por fin llega.

Al llegar al piso me encuentro con una flor sobre mi escritorio, me apresuro a llegar y veo una pequeña nota escrita. 

“Espero verte hoy”. Imanol. 

No puedo evitar sonrojarme. Este hombre sí que es un desubicado, mira que dejar una flor aquí… Imanol es el encargado de la seguridad en este edificio. Un buen puesto. Es uno de los chicos con los que saldré esta noche. Desde que entré a trabajar aquí me ha invitado a salir y ha intentado ser algo más pero, de verdad que no he podido engañarlo. Él no es mi tipo.

—Espero que a su novio no le moleste que se quede trabajando hasta tarde hoy —su voz hace que mi espalda se enderece. Me vuelvo hacia él.

—Señor, le he dicho que yo no tengo…

—Pues alguien debió enviarla —alzo una ceja. Parece… celoso.

—No porque las envíe significa que sea mi novio —su mandíbula se tensiona y se vuelve a mirar el suelo, apenas puedo creer que haya contestado de esa manera.

—Bueno, la necesito hoy, quiero que me ayude a… organizar unas cuantas cosas aquí en la oficina —alzo una ceja, solo quiere impedir que vaya.

—No son mis horas de trabajo señor Denti —frunce el ceño y comienza a caminar en mi dirección, cuando menos pienso me tiene acorralada con su cuerpo. Sus manos descansan en la orilla de mi escritorio y se aferran de forma posesiva. Su rostro refleja más edad que la que tiene. 

—Te he pedido que te quedes… Jenna —paso mi lengua por mi labio inferior y después lo muerdo. Me avergüenza sentirme tan excitada de tenerlo cerca. 

—Bueno… me quedaré —vuelvo a morder mi labio y siento como su cuerpo se tensa.

—No juegue conmigo —sonrío 

—No lo hago, señor —siento su aliento pegar en mis labios. Ha tenido que volver su mirada hacia abajo para poder verme, llevo plataformas y aun así no soy lo suficientemente alta.

—Eres… muy bella, Jenna —mi piel se estremece y no puedo creer que esto esté sucediendo.

—Gracias señor —pega sus labios con fuerza a los míos para después apartarse de mi dejándome sin el calor que produce su cuerpo cerca de mí. Camina hacia su oficina y cierra la puerta de golpe. Obligo a mi cuerpo a recomponerse y no me reconozco, no sé en qué Jenna me he convertido. 

Suelto una carcajada y toco mi labio aún caliente por su aliento. Y tomé esta estúpida decisión, quiero arriesgarme.

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  • A SUS PIES    Epílogo

    VirginiaMi vida no pudo haber dado un vuelco más grande, desde que los ataques comenzaron en Estados Unidos hemos llegado a suelo italiano y después de la muerte de mi padre todo dentro y fuera de mi ha cambiado. No puedo negar que me ha ayudado bastante, he madurado, he crecido y me he conocido de una mejor manera. Mi hijo está creciendo cada día, los proyectos van aumentando y ahora estamos a punto de abrir nuestro segundo restaurante de comida orgánica. Paulino nos visita de vez en cuando y Michael ha cambiado su residencia aquí, cerca de mamá, Stefan, Massimiliano y yo.Juntos nos ha ido mucho mejor, aunque extrañamos a papá, todo va mejorando. Stefan es un excelente padre, apenas puedo creer la manera en la que todo esto comenzó, siendo tan dañinos el uno para el otro, siendo tan posesivos… le amo con locura sin duda pero me es imposible pensar en volver a ser lo que era antes. Es increíble lo que el amor puede hacer en una persona, cambio a Stefan, me cambió a mi, cambió a mi

  • A SUS PIES    Capítulo 47

    VirginiaMi cuerpo es un extraño dilema, me siento muy cansada pero no puedo parar de pensar en mi hijo y lo quiero conmigo ahora mismo. —Listo —dice la mujer entregándome a mi hijo, es hermoso, es… —Eres perfecto —digo y pronto lo llevo a mi seno para que comience a comer. Me pregunto dónde estará Stefan, es extraño que no estuviese con él. Como si lo hubiese invocado él llega y sé que tiene mala cara pero al cruzar nuestros ojos su rostro se suaviza de inmediato. —¿Estás bien? —pregunto y él camina con los ojos bien abiertos hasta donde estoy, se inclina y me besa la frente. —Eres increíble, eres asombrosa, eres… única Virginia, lo juro —y siento como mi pecho se llena. Lo amo y él a mi. —¿Estás bien? —y él asiente para después besar por encima de la manta a nuestro hijo. —Si, todo está bien —la enfermera nos mira con una sonrisa y pregunta si ya sabemos cuál será el nombre de nuestro hijo para así iniciar los trámites de registro. Miro a Stefan y él me dedica una media sonrisa

  • A SUS PIES    Capítulo 46

    StefanHan pasado ya algunos meses de la última carta que Virginia leyó. Han llegado dos más las cuales no ha querido leer y simplemente las hemos guardado sin abrir. Me llama la atención que mi suegro ni siquiera se haya tomado el tiempo para dejar ir su imagen. Ha querido estar presente en nuestras vidas por meses enteros, nos ha dejado varias indicaciones las cuales hemos seguido al pie de la letra, salvo por el contacto con Valeria. Me sorprende el hecho de que haya decidido decirle a Virginia de esta manera, ella está a punto de dar a luz y yo lo que menos quiero es que algo la altere y esto se salga de control de nuevo. Ella ha llevado el luto de muy buena manera, ahora ya casi no llora, se ha concentrado en el proyecto de su huerto y el restaurante de comida orgánica se ha pausado sin embargo está dentro de nuestros planes aun. Miro a Virginia andar un tanto agitada, su rostro parece reflejar molestia y no para de sudar. —Amor, ¿estás bien? —ella niega y empieza a quejarse d

  • A SUS PIES    Capítulo 45

    Virginia Han pasado tres meses desde que mi padre se fue. Aun puedo sentir su último abrazo, aún puedo sentir su beso en mi mejilla y yo solo quiero que él vuelva. Froto mi barriga y siento a mi bebé algo inquieto de nuevo. Estoy en el jardín observando cómo es que van los sembradíos de mi huerto, es un día nublado, en realidad la mayoría del tiempo ha estado así estos meses, son pocos los días de los que podemos disfrutar de un par de rayos de sol y eso me resulta algo triste. Siento el césped en la planta de mis pies, escucho un par de aves cerca de donde estoy, el viento corre y puedo sentirme algo relajada. He dormido mucho mejor ahora, las terapias que hemos tomado han ayudado bastante y ahora puedo decir que me siento un poco más yo, aunque sin Él, sin mi padre. Tomo una gran bocanada de aire y trato de animar un poco más mi mente. Miro a los lados pero es extraño no encontrar a Stefan a mi lado, casi siempre está cerca de mí al punto de que se ha convertido en mi más grande

  • A SUS PIES    Capítulo 44

    VirginiaMi padre nos ha dejado un par de cartas a cada uno y después de ver a Stefan reaccionar de esa manera a sus palabras me he llenado de emoción. Stefan me ha permito leer lo que le ha escrito, también me dijo que le ha dejado un par de cosas para cuidar de nosotros. Lo que ha escrito me ha dejado muy sensible y más porque entonces él siempre supo que Stefan tenía una inclinación hacia mí, hacia lo que hacía, hacía todo lo que tuviera que ver conmigo. Es extraño que haya esperado hasta este momento para hacerlo saber, pudo haber pasado años, él y yo estar casados por años y hasta entonces él lo diría… Miro a mi madre quien está abrazada del papel que mi padre ha escrito, sigue llorando de manera descontrolada. Su sufrimiento me hace mal, ¿no te das cuenta de lo que nos has hecho? Miro el cobre que tiene mi nombre al frente, la pienso muchas veces para poder decidir si es buena idea o no, es que no quiero sentirlo tan cerca y después no poderlo ir a abrazarlo y decirle cuánto es

  • A SUS PIES    Capítulo 43

    Stefan Las cosas no han salido para nada como esperábamos. En realidad todo lo que habíamos planeado se ha venido abajo, ahora Massimiliano no está y siento que esto ha perjudicado más de lo que creía a Virginia. Está recostada en la cama y así se la ha llevado por los últimos dos días, esto está comenzando a preocuparme, por eso le he pedido a Jenna que viva con nosotros, así ella tampoco está sola y con Virginia pueden pasar esta situación juntas. Paulino ha venido desde Madrid, apenas se enteró de la muerte de Massimiliano ha dejado todo para venir a acompañar a Jenna, hemos tenido una cena anoche pero nadie ha hablado, Jenna apenas ha levantado la cabeza y trata de parecer fuerte pero todos aquí sabemos que está destrozada. —Virginia —digo pero ella no se mueve, así que tengo que rodear su cuerpo y sentarme frente a ella. Tiene los ojos cerrados y llorosos, acaricio su rostro y quisiera quitar todo ese dolor, afortunadamente no ha dejado de comer y cuida de nuestro hijo también

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