INICIAR SESIÓNÉrika Camel
Aún cierro los ojos y logro escuchar los disparos dentro de aquella inmaculada sala de hospital. Aún veo a Julie ser alcanzada por la bala y caer agonizante ante de mí. He intentado estar tranquila por lo frágil de mi estado… pero no es sencillo cuando ves la vida de alguien escaparse por una estupidez. No era el temor por mi vida lo que me paralizo, sino la impotencia de no lograr hacer nada para contener tanta maldad. En ocasiones la naturaleza humana es tan cruel que no puedo hacer otra cosa que sorprenderme para ml.
Rocci siempre fue orgullosa, desde muy niña era malhumorada e insoportable… nunca se detuvo ante el más básico sentido común; solo le importaba imponer su voluntad sobre los otros y eso sin temor a equivocarme no había cambiado en nada a lo largo de los años. Su desprecio por Julie no disminuyo nunca, mi hermana tuvo que soportar ser víctima de su Bullying por años. Rocci y sus amigas la llamaron recogida por años.
Julie es la mejor hermana que alguien puede soñar con tener y verla inconsciente en el suelo sangrando ha provocado un profundo trauma en mí, aunque intente hacerme la guerrera de siempre. No se si ha sido las hormonas del embarazo lo que ha logrado ablandarme, o es el hecho de estar enamorada; ya que nunca me había sentido así de prendada de un hombre.
Por lo menos todo está bien con mi embarazo y he visto una faceta de Derek e incluso de Dominico que no conocía. Esos hombres son cosa de otro mundo en serio. No los creí capaz de ser tan tiernos y sobreprotectores, pero han superado todas las expectativas que pude haber tenido para ellos.
Llegamos a casa en una tarde tranquila y Derek subió conmigo hasta mi habitación, yo caminaba despacio apoyada en su brazo feliz de estar otra vez en mi refugio. Me resultaba fascinante lo que cambian las cosa en una semana, ahora ya el padre de mi hijo no le temía a la reacción de mi padre y caminaba confiado hasta las habitaciones principales de la casa. Ese alemán se había echado a Alejandro Camel en un bolsillo lo mismo que el pícaro incorregible de su hermano menor.
Derek me condujo directamente hasta la cama y me ayudo a acomodarme despacio con esa ternura y entrega que e había demostrado durante los últimos días.
—Esta cómoda o quieres que te alcance otra almohada — preguntó con el ceño fruncido por la preocupación. Más que mi amante parecía un esposo obsesionado por procurar a su ama y señora.
—Estoy bien así — asegure semisentándome sobre la montaña de almohadones que Derek había dispuesto para mí.
—Si no estas cómoda solo me dices —insistió y le regale una sonrisa ladeada.
—¿Te quedaras conmigo esta noche? — no era una pregunta…mas bien era una invitación con todas las letras. — Así conoces mejor mi habitación.
—Ya conozco tu habitación Erika, y no creo que a tú padre le de mucha gracia que me quede aquí.
—Pero no te he dado un tours que se respete por mi habitación —protesté usando un argumento tonto — Un tours con una guía completamente desnuda.
—Tu padre…
—A papá no le importara que te quedes — le dije poniendo mi mirada más lastimosa que loge conseguir, necesitaba a ese hombre caliente en mi cama y a sus pies enredados en los míos durante toda la noche. —Papá incluso celebraría que te quedaras. Me das paz.
Merecía dormir con un poco de cariño y paz después de todo lo que había pasado. No era a sexo a lo que refería, no era eso lo que necesitaba, sino la certeza absoluta de que todo iría bien y que el estaba conmigo no solo por la amenaza de aborto seguía como una nube gris rondando en mi cabeza.
—Está bien, me quedaré. Tu ganas Erika… —aplaudí como una foca en parque acuático.
—¡Siempre! — lo interrumpí hartándome con una sonrisa en los labios —me gusta ganarte.
—Y a mi ciertamente a mí me encanta que me ganes —susurro acercándose a besarme los labios con su vehemencia de siempre. Me estaba comiendo la boca, y dios sabe cuanto extrañe su forma pasional y única de besarme. Sus labios tibios devoraron con pericia los mío, su lengua acariciaba la mía enviando señales por todo mi cuerpo, y encendiendo las chispas de deseo y pasión por todo mi cuerpo. En la clínica me besaba, pero lo hacia con sumo cuidado, como si temiera romperme, ahora se había relajado un poco al verme de alta en casa. — Este es un juego ciertamente peligroso Erika.
—Necesito la VADE dentro de mi, por favor Derek — suplique relamiéndome los labios.
—Eso no pasara Tsunami, es riesgoso por ahora. Los médicos lo advirtieron. No pienso…
—Bueno me conformo con que me abraces durante toda la noche, aun no me acostumbro a que estás conmigo todo el tiempo …aunque sé que tenemos que hablar de la dirección hacia donde se dirige esta relación sin nombre que estamos llevando.
Me besó las mejillas y la frente y respiro mi aliento calentándome los labios con los suyos. Se incorporo y se arregló el pantalón que le estrangulaba la erección que le había causado el besarme. Se paso las manos por el cabello y soltó el aire.
—Primero tendré que ir a casa —mencionó preocupado. —Tengo asuntos que no puedo dejar en el aire, entre ellos una reunión con mis abogados. Hay cosas que necesitas saber y otras que son un poco incómodas de contar. Cuando te sientas mejor y estes completamente repuesta hablaremos de todo.
—Entonces te esperare aquí, como una niña pequeña esperando un obsequio muy deseado. Me bañaré y me pondré mi mejor perfume…
—No me tientes tramposa, conozco bien tus trucos, todo el repertorio… no me digas que soy muy deseado que me estas estrangulando la polla con tu cara de inocente… y o peor es que lo sabes.
—¿A si? No sabía que tenias un catalogo de mis trucos para seducirte —bromee al ver su rostro de risa. Amaba verlo sonreír.
—Pues lo tengo Tsunami, no dudes que si lo tengo. Soy un conocedor, ya se cuáles son los más efectivos. Tengo todos tus truquitos anotados en papel.
—Tengo uno que otra As bajo la manga, así que no te confíes.
—¿Confiarme? ¿Contigo? Nunca amor… Si de algo estoy seguro es que contigo nunca caeremos en la rutina, me resultas totalmente desconcertante.
[***]
Derek Mayer
Partí de casa de mi futura esposa y madre de mi hija sin desear hacerlo realmente, no sin que antes ella me arrancara a besos la promesa de que estaría de vuelta para la cena sobre las ocho y treinta de la noche.
Me gustaba su forma de conseguir lo que quería en mi… por ser merecedor de sus besos le prometería la luna entera y cuatro o cinco planetas con todo y lunas. Sin dudas podría acostumbrarme muy rápido a esa nueva faceta de mi vida… tener a Erika esperándome para ir a la mesa junto a su familia, pues me resultaba agradable.
Aunque me hubiera gustado quedarme acariciándole el pelo acostado en su cama durante todo el día tenia muchos asuntos que no podía descuidar entre ellos el tema del testamento de mi querida, adorada y nunca bien ponderada madre.
El coche de mi hermano estaba en el patio de la mansión de los Camel cuando salí, cosa que se me había hecho habitual. Últimamente Dominico no podía evitar estar siempre orbitando alrededor de la hermana de mi mujer. Pobre… las hijas de Alejandro eran expertas haciendo caer a alemanes.
Fui directo a la empresa pues en la última semana me había dejado ver muy poco. Allí mismo en la sala de junas una hora después tenia concertada una cita con mis abogados y el equipo legal de la empresa. Si no se podía impugnar el ridículo testamento de mi madre al menos tenía que dejar desliada mi propia compañía de la herencia familiar. No era justo que Dominico y yo perdiéramos las acciones de la empresa de New York que estaban en manos de mi madre al momento de su muerte. Donarle esas acciones fue un gesto de cortesía con ella, ahora nuestro acto de buena fe no nos ocasionaría un problema. Así que poner esas acciones en venta de inmediato y volverlas a comprar se había convertido en una prioridad, si algo no podía pasar era el que tuviéramos a mi tío metiendo sus garras en lo que tanto trabajo me había costado sacar adelante.
El resto de la tarde estuve ocupado con los abogados, tratando de idear la mejor forma de enfrentar la contraparte alemana, aunque a pesar de haberlo intentado todo durante la última semana solo se habían chocado con pared.
El acto de última voluntad me mi madre se había redactado de modo perfectamente legal, y mi señora progenitora estaba en uso de todas sus facultades mentales al momento de testar. Así que impugnar sus deseos expresados en la detestable clausula eran una imposibilidad que debíamos admitir. Solo restaba el decidir si pelearemos por esos bienes cumpliendo con las condiciones que exigía el testamento. No estaba seguro de querer hacerlo, pero aun así tenía planeado casarme pronto, ya hasta había comprado el anillo, y no lo hice motivado en absoluto por la herencia familiar de Alemania. Si me que quería casar con Erika Camel es porque ya no me imaginaba una vida sin ella, y para eso no necesitaba ninguna herencia… ya que yo mismo me bastaba para para procurar a mi futura esposa y a mi hija en todos los sentidos.
Le textee par de veces a Erika para saber cómo se sentía, la fragilidad de su estado hacía que estuviera todo el tiempo preocupado por saber de ella. No hubo una respuesta, así que imagine que descansaba. Desistí por el momento, ya la llamaría más tarde cuando terminara la reunión.
Dominico había llegado un poco tarde pero igual había participado en las reuniones con los abogados. Entro disculpándose por la tardanza y escuchó en silencio sepulcral todo lo que se expuso durante gran parte de la tarde. Su rostro sin dudas no era tan negativo como la noche que se apareció de sorpresa el desagradable tío Dimitri y nos arruino la noche y el buen concepto que teníamos de nuestra madre; de hecho, a Dominico se le nota tranquilo a pesar de lo desalentadoras que fueron las noticias recibidas por parte del equipo de juristas.
Cuando dimos por terminada la reunión me quede sentado en la sala de juntas mientras que los abogados y el equipo legal de la empresa salían. Tome mi celular para llamar a Erika para avisarle que ya casi iría a casa, tomaría una ducha rápida y enseguida partiría a su casa; eso me disponía a hacer cuando me encontré con la mirada picara de Dominico.
Algo se traía entre manos… y cuando a Dominico Mayer se le metía algo en la cabeza era más sencillo arrancarle la cabeza que la idea.
—Tengo algo que decirte acerca de a Julie Peterson —soltó sin siquiera yo abordarlo.
—¿Y bien? —mascullé sin saber a que atenerme. En el fondo que él se enredara con la hermana de mi novia podía resultar bien o mal, eso ya dependería de ellos. No era tan manipulador o controlador como para creer que tenía algún poder real sobre él, tampoco era tan inmaduro como para creer que si algo iba mal entre ellos influiría en mi propia relación.
—Creo que estoy enamorado de Jul Peterson, Bro— admitió y le regale una sonrisa conocedora.
—¿Crees?—lo confronté.
—Estoy enamorado de ella… no es que lo crea. No se exactamente como sentirme a su alrededor… pero solo sé que no me puedo alejar.
—Ahora, cuéntame algo que no sepa— desde que lo vi sosteniendo la mano de Julie supe que estaba atrapado.
—Pues sí, definitivamente hay algo que ocurrió recién, hoy para ser precisos: y obviamente no sabes Bro… resulta que…
EPÍLOGO(Cinco Años Después)Fráncfort, Alemania.Érika CamelEl frío del invierno me hace abrazarme más el cuerpo, mientras espero paciente que Derek Mayer llegue hacia mi con un enorme ramo de flores que acaba de comprar del otro lado de la calle.Lleva la semana completa llenándome de regalos, y no es casualidad que estemos en esta helada ciudad justo hoy.Hoy es el día de nuestro quinto aniversario. Nuestras bodas de Madera, como metáfora de un árbol que crece y necesita de crear una base sólida para prosperar y crecer. Nuestra unión estaba en su mejor momento y se mostraba resistente con el tiempo.Nuestros dos hijos estaban junto a sus tío Dominico Mayer, y Julie Camel de Mayer, porque mi hermana después de tantos años por fin decidió cambiarse el apellido Peterson al de nuestro padre, y todo motivada porque deseaba que su primer hijo tuviera el nombre del hombre al que le debía prácticamente todo en la vida. Evidentemente papá y yo fuimos los más felices con su decisión,
Érika CanelEntré en la mansion de los Mayer y todo estaba en total quietud. Dominico fue el primero en aparecer por el living con un pantalón de pijama y una remera también negra. En las manos traía un vaso de cristal lleno de leche. Parecía un Niño pequeño on un bigote blanco sobre el labio superior.Julie se acercó a su flamante nuevo esposo sonriendo encantada y le besó con mucha dulzura la comisura de los labios.—Delicioso—susurro ella contra los labios de su esposo y rodé los ojos ante el hecho de tanta comolicodad. Aún no me podía creer que ese par de revoltosos inatrapables se hubieran casado antes que Derek y yo. Era totalmente increíble... en el sentido más literal de la palabra «increíble».—Hola Cuñada— me saludo Dominico Justo después de que acabo de comerse viva a su esposa. —Derek está en su habitación…. Se fue a dormir temprano, ya sabes…. Sueño embellecedor para estar «bien Alemán y bien matador» mañana en la boda.Julie se partió de risa y yo tuve que disimula
Érika y Camel Supuestamente debería estar en una despedida de solteras, «mi despedida de soltera», pero embarazada de tantos meses la idea no me resulta nada atractiva.Lo que es probable que ocurra es que caiga infartada si un stripper cachondo me muestra su miembro, o puede que me dé risa… no todos los días uno se topa con un semental vergón como con el que estoy a punto de casarme.No puedo beber tampoco, así que no tiene caso alejar a Julie de su flamante esposo, solo por pasar la noche nosotras dos como un par de monjigatas.—Vete a casa de tu esposo Jul— le dijo negociando con ella— Creo que yo hate exactamente lo mismo.—Érika Camel… es de muy mala suerte que el novio vea la novia… desde la noche antes hasta la ceremonia— me advierte Julie apuntándome con un dedo.—Y lo dice la mujer que consumo un matrimonio antes y después de la ceremonia… que para colmo fue a escondidas en Las Vegas— le recordé.—¡Touche!— admitió hiriéndose con una katana imaginaria a modo de harakiri.—Pe
Érika CamelMientras Julie hablaba sentada en mi cama frente a mi, menos daba crédito a lo que me trataba de contar. Tenía que tratarse de una broma .—¡Aún no te puedo creer Julie!¿¡Cómo así que te casaste en Las Vegas!? —pregunté con los ojos como platos y cada vez más sorprendida. —Pero cómo ocurrió, si cuando te marchaste esa tarde parecía que habías erradicado a Dominico Mayer de ti cerebro. No te dije nada sobre qué el también estaría en Las Vegas… pero no creí que las cosas llegarían a este nivel.—Solo ocurrió Erick… me lo pidió y no le pude resistir— se explica y aún no entiendo una mierd@. Para colmo lleva ese anillo de fantasía con un engarce que es más falso que judas. Y de la piedra ni hablar… ni siquiera es vidrio o una imitación aceptable. Es plástico y bastante feo. —¿!A este anillo fue a lo que no te pudiste resistir!?—chillo tomando su mano para analizar la «anti-joya», más bien debería decir la «basura» que lleva en su dedo anular.—No fue el anillo Ericka. El anill
Julie PetersonSi alguien me pregunta alguna vez algún detalle de mi boda… sin duda diré que me dolía el trasero. Creo que eso era lo que más iba a recordar de toda esta locura.También podría rememorar el orgasmo anal que me proporcionó mi futuro esposo una hora antes, pero bueno eso no era algo que se le contara a todo tipo de público.Me vestí con un sencillo vestido blanco ejecutivo, y Dominico se metió en un jeans con camisa blanca y un saco negro casual. Si no nos deteníamos... era un hecho que terminaríamos casados. Abordamos un taxi en plena madrugada y nos dirigimos a la icónica capilla Graceland.¿Hay algo más típico en Las Vegas que casarse ? A la par que el juego, las bodas son el principal atractivo de Las Vegas. Cada año se celebran más de ciento veinte mil bodas, siendo el segundo lugar del mundo en el que más matrimonios se celebran por detrás de Estambul.Sabia a donde nos dirigíamos, ese lugar era famoso. La Capilla Graceland era la capilla más famosa de Las Veg
Dominico MayerSiempre supe que totalmente cuerdo quien dice cuerdo del todo, pues yo no estaba… o era que quizás la crianza que me había dando mi madre en cuanto a relaciones matrimoniales pues no había sido la mejor, porque aunque mi padre murió siendo yo muy Niño aún recuerdo que ella parecía odiarlo a él y a todo lo que su esposo representaba. Así siguió años después... los Mayer para ella no valíamos nada, y después de su muerte quedó aún más claro. Entoces no es muy difícil de entender que después de pedirle a Julie Peterson que nos casáramos… hasta yo mismo me espanté de la intensidad de mis sentimientos hacia esa mujer. No sé de donde demonio había salido esa loca idea de casarme pero me parecía ahora lo más lógico y lo más acertado. Ya ella había huido… y allí estábamos de nuevo. Ya había ido tras ella, así que me merecía el premio mayor y ya no me conformaría con menos. Siempre dije que no me casaría, y ahí estaba pidiendo matrimonio de la manera menos convencional posi







