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Acto de Justicia

Autor: Anne Zamora
last update Fecha de publicación: 2022-07-04 21:57:07

Dominico Mayer 

Bien…¿Por dónde puedo empezar? Lo Justo sería empezar por el principio, peor no creo que exista tal cosa para mi… pues a penas me percaté de que algo estaba cambiando en mi. 

Yo nunca he sido un hombre de amores… lo mío se resume a revolcones de a ratos… contactos en mi celular que me llaman o a los que llamo cuando necesito Sexo.

Por eso es que no entiendo cómo puedo tener el pecho lleno de sentimientos por  una chica con la que a penas he compartido ratos.  

Cuando Derek y Érika me llamaron a contarme lo que había ocurrido con Julie…

No lo asimile de un primer momento…pensé  que se trataba de una broma pesada eso si. Los sollozos intensos y rostros  de la mujer  de  mi hermano al otro lado de la línea fue lo que me hizo caer en cuenta que era cierto lo que me contaban, y el pandemónium se había hecho presente en ese hospital.

El sentimiento que dolor, preocupación y miedo a la pérdida que sentó en el pecho es de lo más impactante que he sentido hasta ahora. Ni cuando mi madre murió me sentí tan devastado… pues yo esperaba que ocurriera su descenso de un momento a otros después de una penosa y larga enfermedad, pero con Julie, cuando supe lo de Julie casi me infarto. 

Durante el trayecto a la clínica fui valorando las posibles golpizas que le dari a la desquiciada sin causa de Rocci Drake. Esa gata me pagaría en esta vida o en la próxima este estupido y desgraciado acontecimiento. No podía describir el maldito coraje que me irrita por las venas… ¿Cómo es mujer fue capaz de dispararle a otra que se encontraba en total estado de indefensión? No me cabía en la cabeza. Era dolorosamente injusto desde todos los puntos de vista.

Casi me mato conduciendo para llegar a la clínica, y cuando supe  que la hija de Alejandro Camel estaba en cirugía con un disparo en el abdomen casi me desmayo.¡ Y no!No fue por cobardía ni por temor a la sangre, fue por el miedo que me dio de no volver a ver nunca más la sonrisa de esa chica poco pretenciosa que por ayudar a su hermana  a salir de prision, me la había llevado a comer pasta caminando por la acera  con sus zapatos de siletto demasiado altos.

Su padre, su hermana estaban preocupados por ella, pero no creo que el miedo a perder lo que no tenía de ella me tenían en in dolorosos limbo.

Por eso cuando el doctor anunció que estaba estable y que se recuperaría casi me dejó caer de rodillas al piso. Ella estaba a salvo y yo podría cintar una vez más con su sonrisa y sus comentarios inteligentes. 

Ahora solo estaba obligado por mi propio  sentido común a  hacer algo al respecto  con lo que estaba empezando a sentir. Ya que no me gustaría perder de vista a la única mujer que hacía despertado sentimientos verdaderos en mi. 

Yo no sabía amar de la forma que se espera para una relación formal. Mi madre solo se encargó en decirnos a mi hermano y ami unas mil veces que buscaramos una esposa que nos representara socialmente… que el resto vendría solo; por eso no es extraño que Derek se haya enredado con Rocci, y cómo no si su madre le  inculcó esa doctrina desde la cuna,   eso fue lo que su madre le metió en la cabeza y lo cierto es que la Rocci antes devolverse totalmente desquiciada era un ser muy social.

Tenía más dudas que certezas en esto de estar enamorado… y ni modo pedirle recomendaciones a mi hermano  pues él muy estronzo necesitó enviar a Érika a prision para darse cuenta que la amaba con locura. Así que Derek podría ser mi paradigma en muchos aspectos, pero nunca lo sería en cuestiones del corazon. 

«Ya me las tendría que apañar solo con mi recién descubierto Amor»

Cuando Julie por fin fue trasladada a la habitación me planté en su lado izquierda y me apropié de su mano. Necesitaba en más mínimo contacto. Me aferré a ella, como sosteniéndola para que no se fuera a marchar con la muerte. Mientras tuviera su mano en la mía estaría conmigo, no me abandonaría sin darme una oportunidad de aclarar el cúmulo de sentimientos que tenía en el pecho y que estaba amenazando con explotarme el corazón por la prisa con la que estaba latiendo mi enamorado músculo cardiaco. 

Alejandro Camel me miró raro, pero no dijo una palabra, creo que no se sentía cómodo de que los Mayer se hubieran apropiado de sus hijas. Aún así no digo nada, compartió su espacio conmigo y solo me lanzo una mirada de advertencia muy clara.

«Cuídala siempre o te rebanare las pelotas».

Solo que no era tan sencillo, yo solo sabía de mis sentimientos… no tenía una idea de que Julie pudiera sentir cosas por mi. Ella era un espíritu libre y no se había atado sentimentalmente a ningún hombre por ahora. «¿Por qué lo haría conmigo?¿ Por qué yo sería especial?»

A fin de cuentas nos conocíamos desde hacía muy poco tiempo… y solo habíamos pasado unas cuantas tardes juntos hablando de temas triviales. Eso no era suficiente para enamorarse de alguien. «¿O lo era?» Si, en mi caso era un enorme ”¡Si!”.  Esas  cuantas tardes a su lado hicieron cortocircuito  en mi sistema dejándome con la electricidad prendida por ella. 

Así que solo restaba que Julie estuviera totalmente recuperada y plantearle las cartas sobre la mesa de lo que me proponía. Era consiente que las reglas del juego estaban cambiando, y que yo era un tramposo nato… así que ella tendría que ser experta para escapar del jaque mate que planeaba darle a sus sentidos. Esta vez con certeza de ganar me quede a su lado durante toda la recuperación… no se pierde de vista al objetivo… eso nunca. 

Una semana después del disparo 

Finalmente el día de salir del hospital había llegado. Recogí a Julie en su habitación y la conduje despacio por los corredores hasta la salida.ella era una paciente muy obediente, así que fue sencillo acomodarla en el asiento del copiloto de mi coche. 

—¿Crees que necesítenos una ambulancia? —pregunté en broma ganándome que me mirara de mal modo, y reí a carcajadas. 

—Estoy cómoda así— respondió alegre como siempre.

Me metí en el auto y conduje despacio por toda la ciudad. Ni siquiera marque una emisora en el dial. Me conformaba con el sonido de la respiración de Julie. Una vez que la dejara en casa la vería mucho menos que lo que la había visto durante la última semana que estuve a su lado día y noche, pero ahora ella seguiría con su vida de siempre y yo no podía estar pegado a ella como su perro faldero. Así que tenía que actuar y hacer algo o ella comenzaría a alejarse.

Amé  el rostro de Julie cuando vislumbramos su casa. Estaba loca por salir de esa clínica y me lo comentaba a cada que podía. Era una mujer tan fuerte que nunca se quejó de su suerte ni del destino por haber recibido un balazo. Tampoco maldijo a su atacante… pero eso lo hacía yo por ella provocando que rodara los ojos a cada rato. 

—¿Verdad que esa linda?— inquirió mirando con ojos soñadores a la mansión que se extendía ante mi. Derek había traído a Érika y yo me ofrecí para transportar a Julie. Alejandro Camel no se negó y solo se resignó a venir con el coche vacío a su propia casa. 

—Tendré que llevarte a mi casa — bromeé con todo el doble sentido implícito— eso para que te enamores de una casa linda en realidad. Los jardines Mayer son de ensueño en serio. 

Se sonrió nostálgica y me dio una mirada acompañada de un puchero antes de formular otra frase. 

—¿Te dije ya que estaba desesperada por regresar a mi casa?— volvió a preguntar y rodé los ojos por diversión. 

—¿Los médicos están seguros de que un proyectil no te rozo la memoria a corto plazo?— inquirí y esta vez fue ella ja que me regaló una mueca por mi broma.— Es que te estés repitiendo demasiado. Solo quería asegurarme que estas bien .

—Estoy bien— murmuro y volvió a sonreír. Era un hecho de que estaba emocionada. 

El auto entró en la propiedad después que el vigilante se asegurara que una de las dueñas de la casa venía en el coche y abriera rápidamente.

Detuve el coche y ambos nos quedamos mirando los jardines. «Era ahora o nunca» o le decía algo o perdía mi oportunidad de expresarme. No dejaría que el miedo me congelara, así que solté el aire con anticipación por lo que ocurriría después. 

—Jul— susurre despacio buscando que ella me observara. De inmediato la química o la alquimia -No estoy seguro que fue- nos rodeó y el ambiente se hizo propicio para declararme. 

«¿Quien lo diaria?…Dominico Mayer, el soltero empedernido robando un beso en un coche de la única mujer que le interesa y la cual no lo pela».

Me acerqué despacio y mi mano viajo a su cuello. Acaricie la sencible piel de la nuca y acorte el espacio entre nuestros rostros. 

Mi corazón latía desbocado y ella parecía estar sorprendida en extremo, tanto que no reaccionó apartándose. Solo permaneció allí con su frente pegada a la mía y mi aliento calentando sus rosados labios.

 Moriría si no probaba sus labios, no podía luchar contra el sentimiento de estamparle un beso. Así que si, la bese. Primero fue un beso suave, que me hizo lucir un poco inexperto. «Es que a los príncipes nada en nos da el tutorial de cómo se da un beso de verdadero amor… así que nos toca improvisar»

El beso fue haciéndose intenso, y ella gustosa enfeabrio la boca y mi lengua acarició sus labios, probando lo dulce de su aliento. Nuestras lenguas se mezclaron en una danza única, y yo quería más, tanto que me asusto mi propio deseo por poseerla en vuelo y alma. 

El coche de su padre entrando en el patio hizo que nos separáramos de golpe por la impresión de haber sido ms descubiertos en flagrancia.  La mire a los ojos fijamente y se notaba desconcertada, pero aún así había un elemento nuevo en su rostro provocado por el deseo que recién había despertado en ella.

—No me voy a disculpar… si es lo que esperas— susurre comiéndole la boca con la mirada. Esa boca era una droga de la que no me quisiera desprender nunca jamás. Más fuerte que las metafetaminas que con una sola dosis me habían hecho adicto.

Lleve la mano a la puerta del coche listo para abrir y ella me detuvo cuando hablo. 

—¿Qué fue eso, Dominico?— preguntó aún absorta y se llevó la mano a los labios. Aún la corriente del beso fluía por ella. 

—¿Eso?— pregunté retóricamente —Fue un acto de justicia— respondo con decisión. Ella frunció el ceño en señal de que no estaba entendiendo lo que acababa de decirle. 

—¿Un acto de justicia?Es algún tipo de broma tuya— insistió  sin entender mi punto. Negué  con la cabeza y tome su mano en la mía preparándome para hacerle una confesión.

—Si fue un pequeño acto de justicia hacia mi Julie. Es muy sencillo de entender— pronuncie con cierta fuerza en la voz —Te robe un beso, porque llevas semanas robándome el sueño Julie. 

Esta vez fue ella la que sonrió de nuevo, pero de inmediato se tornó seria. Al ver su expresión me imaginé que no había sido una estrategia muy sabia el besarla en el coche. Eso hasta que fue ella la que se volvió a acercar y me besó tímidamente en los labios.

—Si es así— susurro ella  contra mis labios habiéndo que mi pecho se llenara de un júbilo desconocido —Creo que aún no estás vengado del todo. ¿Qué esperas para besarme otra vez? 

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Último capítulo

  • Cazando al Ceo.    EPÍLOGO

    EPÍLOGO(Cinco Años Después)Fráncfort, Alemania.Érika CamelEl frío del invierno me hace abrazarme más el cuerpo, mientras espero paciente que Derek Mayer llegue hacia mi con un enorme ramo de flores que acaba de comprar del otro lado de la calle.Lleva la semana completa llenándome de regalos, y no es casualidad que estemos en esta helada ciudad justo hoy.Hoy es el día de nuestro quinto aniversario. Nuestras bodas de Madera, como metáfora de un árbol que crece y necesita de crear una base sólida para prosperar y crecer. Nuestra unión estaba en su mejor momento y se mostraba resistente con el tiempo.Nuestros dos hijos estaban junto a sus tío Dominico Mayer, y Julie Camel de Mayer, porque mi hermana después de tantos años por fin decidió cambiarse el apellido Peterson al de nuestro padre, y todo motivada porque deseaba que su primer hijo tuviera el nombre del hombre al que le debía prácticamente todo en la vida. Evidentemente papá y yo fuimos los más felices con su decisión,

  • Cazando al Ceo.    CEO Cazado.

    Érika CanelEntré en la mansion de los Mayer y todo estaba en total quietud. Dominico fue el primero en aparecer por el living con un pantalón de pijama y una remera también negra. En las manos traía un vaso de cristal lleno de leche. Parecía un Niño pequeño on un bigote blanco sobre el labio superior.Julie se acercó a su flamante nuevo esposo sonriendo encantada y le besó con mucha dulzura la comisura de los labios.—Delicioso—susurro ella contra los labios de su esposo y rodé los ojos ante el hecho de tanta comolicodad. Aún no me podía creer que ese par de revoltosos inatrapables se hubieran casado antes que Derek y yo. Era totalmente increíble... en el sentido más literal de la palabra «increíble».—Hola Cuñada— me saludo Dominico Justo después de que acabo de comerse viva a su esposa. —Derek está en su habitación…. Se fue a dormir temprano, ya sabes…. Sueño embellecedor para estar «bien Alemán y bien matador» mañana en la boda.Julie se partió de risa y yo tuve que disimula

  • Cazando al Ceo.    ¿Un Sugar Daddy?

    Érika y Camel Supuestamente debería estar en una despedida de solteras, «mi despedida de soltera», pero embarazada de tantos meses la idea no me resulta nada atractiva.Lo que es probable que ocurra es que caiga infartada si un stripper cachondo me muestra su miembro, o puede que me dé risa… no todos los días uno se topa con un semental vergón como con el que estoy a punto de casarme.No puedo beber tampoco, así que no tiene caso alejar a Julie de su flamante esposo, solo por pasar la noche nosotras dos como un par de monjigatas.—Vete a casa de tu esposo Jul— le dijo negociando con ella— Creo que yo hate exactamente lo mismo.—Érika Camel… es de muy mala suerte que el novio vea la novia… desde la noche antes hasta la ceremonia— me advierte Julie apuntándome con un dedo.—Y lo dice la mujer que consumo un matrimonio antes y después de la ceremonia… que para colmo fue a escondidas en Las Vegas— le recordé.—¡Touche!— admitió hiriéndose con una katana imaginaria a modo de harakiri.—Pe

  • Cazando al Ceo.    Tarde de Hermanas

    Érika CamelMientras Julie hablaba sentada en mi cama frente a mi, menos daba crédito a lo que me trataba de contar. Tenía que tratarse de una broma .—¡Aún no te puedo creer Julie!¿¡Cómo así que te casaste en Las Vegas!? —pregunté con los ojos como platos y cada vez más sorprendida. —Pero cómo ocurrió, si cuando te marchaste esa tarde parecía que habías erradicado a Dominico Mayer de ti cerebro. No te dije nada sobre qué el también estaría en Las Vegas… pero no creí que las cosas llegarían a este nivel.—Solo ocurrió Erick… me lo pidió y no le pude resistir— se explica y aún no entiendo una mierd@. Para colmo lleva ese anillo de fantasía con un engarce que es más falso que judas. Y de la piedra ni hablar… ni siquiera es vidrio o una imitación aceptable. Es plástico y bastante feo. —¿!A este anillo fue a lo que no te pudiste resistir!?—chillo tomando su mano para analizar la «anti-joya», más bien debería decir la «basura» que lleva en su dedo anular.—No fue el anillo Ericka. El anill

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