INICIAR SESIÓNJulie Peterson
Dominico es del tipo de hombres que nunca creí que existiría para mi, era dulce, tierno… pero a fin de cuentas era hombre. Y yo no sabía confiar en los hombres. Eso por desgracia se lo debía a mi pasado… no era lo suficiente chica como para no recordar lo que sufrí junto a mi padre biológico, y eso me había marcado de disímiles formas aunque me esforzara por ocultárselos a todos.
Más con Dominico no era igual, desde que nos conocimos nada fue igual con él. Además que el que haya estado en uno de los momentos más duros de mi vida era un hecho que jamás lograría olvidar. No todo el mundo sostiene tu mano después de una cirugía provocada por un balazo.
Así que nadie me podía culpar si me asustaba pasar al próximo nivel… tenía miedo y tampoco sabía cómo decirlo.
Ya entendía que las cosas se pondrían de color de hormigas si le dábamos rinda suelta a la pasión que se despertaría entre nuestros cuerpos. Ese era uno de mis límites… entregarme de esa manera descontrolada y totalmente abierta a un hombre, porque me cuesta demasiado amar. Hay traumas de la infancia, esta y miedo a confiar en otro hombre que no sea Alejandro Camel, mi miedo esta justificado y es perfectamente normal.
Pero Dominico me desarma… me descontrola las ganas y se mete bajo mi piel como ningún otro hombre que haya conocido, y sé que habrá un “antes y un después” del momento en que nuestros cuerpos se fundan sin ninguna barrera que nos detenga.
Había tratado por todos los medios alejar el encuentro … pero esta noche sabía que sería inevitable caer…es más… ya había caído.
{***}
El yate atraco, lo sentí levemente, pero nadie vino por mi, o se preocupo en esperarme para llevarme a casa. Erika estaba demasiado ocupada esta noche como para ponerse a pensar en mi… y mi padre sabia que mi cercanía con Dominico en cualquier momento se convertiría en otra cosa.
Era más que evidente que el señor Camel aprobaba a los hermanos Mayer… y que por nada en el mundo interrumpiría lo que fuera que pasará entre el menor de la dupla Alemán y yo.
Dominico prácticamente me llevo en brazos al camarote del yate. Me aferré a su cuello dejando que sus manos sostenía tan mi cuerpo pasando directamente a la cama.
—¡Que empiece la Luna de miel!— susurro con una sonrisa divertida en los labios tan pronto cruzo el umbral de la puerta conmigo encima.
—Creo que será un buen momento para lanzarme de la cubierta principal— bromee y él rodó los ojos. Al menos no se ofendió y deposito mi cuerpo despacio en la genial y enorme cama matrimonial que reinaba en la habitación, no creí que el camarote de ese yate pareciera más una Suite de lujo que un espacio en una embarcación.
Era una habitación hermosa y minimalista donde sobresalían los tonos blancos y las luces blancas daban un aspecto pulcro y sofisticado.
El enorme baño de la habitación caso de forma anacrónica estaba prácticamente abierto a la habitación, y en este coronaba una bañera con jacuzzi enorme.
Definitivamente esa habitación en esa ubicación me recordaba al estilo francés, donde ser pervertido es un debe ser.
La noche sería larga… habían varios sitios en esa habitación en donde haría que Dominico me hiciera el amor… estaba la cama, la bañera, la encimera…«¡Si! Definitivamente me veía siendo empotrada sobre esa encimera», y el sofá estilo Divan también blanco que tenía una hermosa vista al océano nocturno.
Mi complicado vestido salió volando bajo las manos expertas de mi delicioso atracador.
—A ese vestido se lo debería llevar el mismísimo demonio— murmuró besando mi hombro desnudó.
Cuando se concentró en el brasier estilo corset que llevaba maldijo por lo bajo otra vez, su rostro se volvió enigmático.
Me partí de la risa mientras que él miraba pensativo los pequeños y numerosos broches que se cerraban sobre mi pecho.
—¿Esto es una broma? — inquirió empezando a luchar con el corset.
—¡No! ¿Por qué lo dices?— me burle haciéndome la desentendida.
—Esa prenda es un instrumento de tortura medieval…
—¡Es sexy!— asevere y el negó con la cabeza.
—¿!Que va a ser sexy esto!? — expresó mitad contrariado y mitad divertido.—Sexy es algo que salga con el mero roce de mis manos. Esto es alevosía… ¡Moriré mil vidas sufriendo por quitar esta prenda!… —acaricio el monte de mis senos y continuó manos a la obra tratando de sacar uno por uno los pequeños broches mientras yo me mordía los labios disfrutando la vista.
— Es extremadamente verte a ti luchando con mi brasier.
Finalmente logró abrir del todo la prenda y contuvo la respiración. Sus ojos brillaron con lascivia y sus dedos acariciaron suavemente mis pechos desnudos y endurecidos bajo su sensual mirada.
—¡Esto si es sexy! Más que eso…¡Eres absolutamente hermosa!
Parte de su ropa salió volando y yo lo ayude a deshacerse de su pantalón para que quedara solo en bóxers. Su cuerpo era totalmente cincelado, duro, musculoso y atlético.
Un tatuaje de unas runas nórdicas adornaban sus costillas, y su piel era absolutamente hermosa. Dominico Mayer sí que era un espécimen hermoso. Ahora solo faltaba comprobar sus dotes como amante y su poder de “semental”.
Se acomodo sobre mi y comenzó a besarme los labios otra vez. Ambos conservábamos algo de ropa, yo las bragas y él el bóxer.
Aferré mis uñas a su espalda desnuda y él restregó su turgente erección contra mi abdomen desnudo.
Su boca recorrió mi cuello dejando besos húmedos desde el lóbulo de mi oreja. Me retorcí ante su toque experto…Dominico era mago haciendo sentir.
Su boca atrapó mis pechos totalmente erizados por el paso de sus besos. Devoro con pericia y vehemencia mi pecho izquierdo, primero acariciando con su lengua alrededor de la aureola de mi seno y luego succionando, chupando, saboreando y mordiendo.
Yo no perdí tiempo, acaricié con mis uñas su pecho esculpido. Dominico tenía músculos marcados por todas partes, incluso músculos que no sabía que existían.
Mi espalda se curvó cuando su boca se cambió a mi pecho derecho. Esperaba que lo hiciera así que la anticipación de imaginar cómo se sentiría termino por enloquecerme. La realidad era mejor de lo que hubiera imaginado.
EPÍLOGO(Cinco Años Después)Fráncfort, Alemania.Érika CamelEl frío del invierno me hace abrazarme más el cuerpo, mientras espero paciente que Derek Mayer llegue hacia mi con un enorme ramo de flores que acaba de comprar del otro lado de la calle.Lleva la semana completa llenándome de regalos, y no es casualidad que estemos en esta helada ciudad justo hoy.Hoy es el día de nuestro quinto aniversario. Nuestras bodas de Madera, como metáfora de un árbol que crece y necesita de crear una base sólida para prosperar y crecer. Nuestra unión estaba en su mejor momento y se mostraba resistente con el tiempo.Nuestros dos hijos estaban junto a sus tío Dominico Mayer, y Julie Camel de Mayer, porque mi hermana después de tantos años por fin decidió cambiarse el apellido Peterson al de nuestro padre, y todo motivada porque deseaba que su primer hijo tuviera el nombre del hombre al que le debía prácticamente todo en la vida. Evidentemente papá y yo fuimos los más felices con su decisión,
Érika CanelEntré en la mansion de los Mayer y todo estaba en total quietud. Dominico fue el primero en aparecer por el living con un pantalón de pijama y una remera también negra. En las manos traía un vaso de cristal lleno de leche. Parecía un Niño pequeño on un bigote blanco sobre el labio superior.Julie se acercó a su flamante nuevo esposo sonriendo encantada y le besó con mucha dulzura la comisura de los labios.—Delicioso—susurro ella contra los labios de su esposo y rodé los ojos ante el hecho de tanta comolicodad. Aún no me podía creer que ese par de revoltosos inatrapables se hubieran casado antes que Derek y yo. Era totalmente increíble... en el sentido más literal de la palabra «increíble».—Hola Cuñada— me saludo Dominico Justo después de que acabo de comerse viva a su esposa. —Derek está en su habitación…. Se fue a dormir temprano, ya sabes…. Sueño embellecedor para estar «bien Alemán y bien matador» mañana en la boda.Julie se partió de risa y yo tuve que disimula
Érika y Camel Supuestamente debería estar en una despedida de solteras, «mi despedida de soltera», pero embarazada de tantos meses la idea no me resulta nada atractiva.Lo que es probable que ocurra es que caiga infartada si un stripper cachondo me muestra su miembro, o puede que me dé risa… no todos los días uno se topa con un semental vergón como con el que estoy a punto de casarme.No puedo beber tampoco, así que no tiene caso alejar a Julie de su flamante esposo, solo por pasar la noche nosotras dos como un par de monjigatas.—Vete a casa de tu esposo Jul— le dijo negociando con ella— Creo que yo hate exactamente lo mismo.—Érika Camel… es de muy mala suerte que el novio vea la novia… desde la noche antes hasta la ceremonia— me advierte Julie apuntándome con un dedo.—Y lo dice la mujer que consumo un matrimonio antes y después de la ceremonia… que para colmo fue a escondidas en Las Vegas— le recordé.—¡Touche!— admitió hiriéndose con una katana imaginaria a modo de harakiri.—Pe
Érika CamelMientras Julie hablaba sentada en mi cama frente a mi, menos daba crédito a lo que me trataba de contar. Tenía que tratarse de una broma .—¡Aún no te puedo creer Julie!¿¡Cómo así que te casaste en Las Vegas!? —pregunté con los ojos como platos y cada vez más sorprendida. —Pero cómo ocurrió, si cuando te marchaste esa tarde parecía que habías erradicado a Dominico Mayer de ti cerebro. No te dije nada sobre qué el también estaría en Las Vegas… pero no creí que las cosas llegarían a este nivel.—Solo ocurrió Erick… me lo pidió y no le pude resistir— se explica y aún no entiendo una mierd@. Para colmo lleva ese anillo de fantasía con un engarce que es más falso que judas. Y de la piedra ni hablar… ni siquiera es vidrio o una imitación aceptable. Es plástico y bastante feo. —¿!A este anillo fue a lo que no te pudiste resistir!?—chillo tomando su mano para analizar la «anti-joya», más bien debería decir la «basura» que lleva en su dedo anular.—No fue el anillo Ericka. El anill
Julie PetersonSi alguien me pregunta alguna vez algún detalle de mi boda… sin duda diré que me dolía el trasero. Creo que eso era lo que más iba a recordar de toda esta locura.También podría rememorar el orgasmo anal que me proporcionó mi futuro esposo una hora antes, pero bueno eso no era algo que se le contara a todo tipo de público.Me vestí con un sencillo vestido blanco ejecutivo, y Dominico se metió en un jeans con camisa blanca y un saco negro casual. Si no nos deteníamos... era un hecho que terminaríamos casados. Abordamos un taxi en plena madrugada y nos dirigimos a la icónica capilla Graceland.¿Hay algo más típico en Las Vegas que casarse ? A la par que el juego, las bodas son el principal atractivo de Las Vegas. Cada año se celebran más de ciento veinte mil bodas, siendo el segundo lugar del mundo en el que más matrimonios se celebran por detrás de Estambul.Sabia a donde nos dirigíamos, ese lugar era famoso. La Capilla Graceland era la capilla más famosa de Las Veg
Dominico MayerSiempre supe que totalmente cuerdo quien dice cuerdo del todo, pues yo no estaba… o era que quizás la crianza que me había dando mi madre en cuanto a relaciones matrimoniales pues no había sido la mejor, porque aunque mi padre murió siendo yo muy Niño aún recuerdo que ella parecía odiarlo a él y a todo lo que su esposo representaba. Así siguió años después... los Mayer para ella no valíamos nada, y después de su muerte quedó aún más claro. Entoces no es muy difícil de entender que después de pedirle a Julie Peterson que nos casáramos… hasta yo mismo me espanté de la intensidad de mis sentimientos hacia esa mujer. No sé de donde demonio había salido esa loca idea de casarme pero me parecía ahora lo más lógico y lo más acertado. Ya ella había huido… y allí estábamos de nuevo. Ya había ido tras ella, así que me merecía el premio mayor y ya no me conformaría con menos. Siempre dije que no me casaría, y ahí estaba pidiendo matrimonio de la manera menos convencional posi







