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Noche perfecta

Author: Anne Zamora
last update Petsa ng paglalathala: 2022-02-19 13:34:36

Derek Meyer

Quedé en la puerta de mi habitación hasta que aquella mujer ataviada con sensual vestido de fiesta siendo plenas dos de la tarde desapareció por el elegante corredor del piso de las exclusivas Suite Presidenciales del hotel Ritz,  no sin antes voltearse a mirarme, lanzarme un beso y despedirse agitando su mano. 

Podría decir que se veía ridícula, cursi, incluso falsa por un gesto tan intimo a apenas unas pocas horas de conocernos; o que su pelo alborotado por la pasión de mis manos se veía desaliñado y mal, pero no, solo tenía ojos para su perfecto par me nalgas alejándose de mi. Me quede en el umbral hasta que la perdí de vista, me mantuve allí unos breves segundos fantaseando  con el momento en que regresaba corriendo a mis brazos y ambos perdíamos los vuelos. «¡Mierda!, ¡Cuanto me hubiera encantado que esta madrugada fuera eterna!».

Entre de una buena vez y cerré tras mis espaldas la elegante puerta de madera pulida. Estando solo, me permití analizar mis sentimientos sin estar bajo los efectos afrodisiacos de esa hechicera paseándose con poca ropa frente a mi. «Algo sin dudar había cambiado en mi»

Me sentía vivo, como si hubiera estado viviendo en un limbo de calma, hasta que ese Tsunami chocó con mi isla y la sacudió por completo. 

Definitivamente hay mujeres que te cambian en solo una noche.., y eso fue Julie Peterson en mi vida. «Un antes y un después»

Estaba absolutamente embobado con ella, saciado sexualmente como hacía demasiado tiempo no me sentía. Desde luego y para no variar  la realidad había regresado para recordarme que mi vida privada era un desastre. «Una herencia por recuperar, un matrimonio cancelado y un noviazgo roto» eran la mayor prueba de que tan mal marchaba todo.

Un toque sutil a la puerta me hizo sonreír como un niño, y con cara de tonto enamorado abrí la puerta

—¿Olvidaste algo Ju....— el rostro demacrado de mi hermano fue lo que me encontré.

Decepcionado me hice a un lado para que siguiera a la habitación.

— Entra Dominico— gruñí.

—No pues buenos días— se quejó. El solo hecho de pensar que podía ser Julie la que tocaba me había puesto alegre, al ver allí a mi hermano en lugar de a mi Tsunami, me agrió el carácter nuevamente. 

—Buenas tardes dirás  mejor.  Ya veo que para ti, la  noche fue larga. No me cuentes detalle. Evítame tener que mandarte a callar, o golpearte si no obedeces como de costumbre, 

—Una de las peores noches de mi vida, Bro— pronunció con tono solemne.

—¿Cómo así ?— inquirí sin entender .

—¡No me Jodas,  Derek!— soltó en un bufido, la verdad que si se veía con el semblante gris y enojado. Dominico enojado. Eso si era insólito. 

—¿No me jodas? Si mal no recuerdo esa frase es mía.—¿Que pasó para que estes tan enojado?

—Resulta que mi cita fue un fiasco. No podía a penas tocar a esa mujer. Que si las uñas, que si el pelo, por donde la tocará parecía como si se fuese a romper. ¡Como si hubiese salido con Rocci!

Lo reprendo con la mirada por su comentario. Rocci y yo rompimos, pero ella merece respeto. Esos dos tienen muy mala relación. 

—Entonces si te fue tan mal, ¿Cómo fue que no dormiste?— inquirí, yo dormí poco, pero eso fue porque tenía cosas mucho más interesantes que hacer. 

—Por la sencilla razón que esa señorita además de todo roncaba como marinero borracho, ¡bro!. ¡Fue horrible!—aullé de risa con un buen humor que no tenía en años.

—No te burles— me reprendió— mejor dime ¿cómo terminó tu noche?

—Bien. Normal, como siempre — mentí aún sonriendo y con expresión soñadora en el rostro. Mi noche no solo merecía ser calificada con un BIEN... ya que había sido excepcional, sorprendente, candente y muy muy especial.

Erika Camel

A bordo del vuelo 467-A8B con destino a New York, un extraño sentimiento de pérdida me confundía.

¿Qué era esa nueva sensación que me abordaba? Era un hecho que había quedado prendida de Derek Meyer irreversiblemente.

Había mirado unas cientos   veces alrededor del vestíbulo del hotel unos minutos antes de tomar el taxi, soñando con verlo aparecer para despedirse. Deseaba verlo en modo romántico, a lo caballero andante y muerto de amor ante mi partida. «Frustrada»... fue lo que conseguí estar.

De vuelta a mi realidad observé el cielo gris del anochecer por la ventana de mi asiento en primera clase.

Me sentía nostálgica... Si...extraña y adolorida.

Tenía la espalda destrozada, la piel me dolía al punto de incomodarme. Lo que en un momento de extrema pasión ni siquiera sentí ahora pasaba factura. Derek me había devorado y ahora sentía que me quemaba.

El coño también me ardía como nunca. En mi marco de referencia no recordaba un dolor así. Jamás me habían follado de esa manera. Nunca nadie habías sido tan especial como él lo fue.

Ese bendito tamaño del alemán era algo de cuidado.

«Ahora no me parecía tan descabellado querer repoblar el mundo con alemanes con vergas largas»

De tan solo evocar a Derek Meyer y todo se prendía otra vez. ¿Cómo iba a poder retomar mi rutina normal sin él?

Sin dudas para mi vida amorosa y sexual... había un antes y un después de acostarme con Derek.

Razoné durante horas, pensé en todos los posibles escenarios. Tenía que verlo, explicarle  que juntos nos iría mucho mejor. A fin de cuentas éramos los mejores de Manhattan. Nuestra absurda rivalidad  debía terminar, y fomentar una alianza era una excelente opción, mucho mejor si el pacto se cerraba con otra buena noche de sexo brutal con mi Semental Alemán.

Ambos teníamos que ser coherentes. No me resultaba un plan descabellado asociarme a la compañía alemana, incluso si nos fusionábamos nos iría excelente. Podríamos responder mejor a las amenazas del mercado y aprovechar las oportunidades de forma más eficiente.

El trayecto del vuelo lo pase maquinando el modo de presentarme ante Derek,  sin que me odiara y me enviara a la m****a por jugar con él.

No dí con un modo concreto , que me asegurara que no me sacaría con la seguridad de sus oficinas.

Sabía que él despreciaba a la Érika Audaz y temeraria, a la que no le importaba perder un millón por llevarse un cliente; no podía decir nada a mi favor, la verdad que era una experta en hacerme odiar.

Derek Meyer me sacaría a patadas si se entera por otra persona que la mujer ardiente y ansiosa con quien tuvo una noche de pasión es la misma Perra Fría de la que todos hablan en la Gran Manzana.

Me despreciaría sabiendo que lo seduje y no bastándome con eso le di un nombre falso, para no dejarle una oportunidad real de elegir, y me lo lleve a su cama donde tuve el mejor sexo de mi vida.

{***}

Aterrice en New York sobre las 6:00 am de la mañana y tan pronto entré en la terminal vi el rostro soñoliento de Julie aguardando por mi. Era tan buena hermana que había madrugado solo para ir a recogerme. Nos saludamos y comenzamos a caminar saliendo del aeropuerto.

—¿Cómo estuvo el vuelo?— preguntó ella con esa sonrisa cálida y sincera que la caracterizaba.

—Bastante bien, solo que me duele un poco la espalda— y el coño dije para mis adentros.

—¿Como terminó la noche de conferencias? ¿Estuvo bien la clausura?— indagó ya saliendo a la calle.

—Solo dire  que es la mejor noche de conferencias de mi vida.

—¿Te fuiste tras el tal Derek Meyer? No pudiste haber cometido semejante tontería— me reprendió arrebatándome el equipaje de la mano y dispuesta a abrir el baúl del coche. —¿Enloqueciste?

— No fui tras él... solo le hice ojitos...

—Puedo imaginarlo... batiste pestañas, mostraste pecho, y elegiste la pose más matadora que se te ocurrió, y ese pobre infeliz no tuvo otra opción  que ir por ti.  ¿No fue así?

—Si— musité antes de carcajearme— Se puede decir que eso fue exactamente lo que sucedió.

Julie cerró el baúl y continuó reprendiéndome como si se tratara de mi madre. Ella era un alma libre y no tenía prejuicios, pero con Derek Meyer actuaba diferente. Me parecía bastante lógico su comportamiento, deseaba protegerme de las posibles consecuencias; una relación con el alemán pondría en peligro mi sentido común y todo por lo que había luchado durante varios años desde que salí de la universidad. Mi carrera empresarial pendería de un hilo si algo salía mal.

—¿Qué hizo ese hombre cuando le dijiste tu nombre?— inquirió ya acomodándose en el asiento del piloto del coche.

—Nada, porque no fui tan tonta de decírselo.

—¿Entonces nada ocurrió entre ustedes? —insistió ella sin comprender. La miré al tiempo que terminaba de asegurar mi cinturón a su lado.—¿Ese tipo es del tipo de hombre que se acuesta con una mujer sin preguntar nada más? ... Si me lo cuenta otra persona diría que era una mentira

—Le dije que me llamaba Julie Peterson, y si, absolutamente si debes creerme cuando te digo que entre nosotros ocurrió de todo.

—¿Qué carajos Erika? ¿Le diste mi nombre?— protestó muerta de la risa. —Cuando Derek Meyer sepa lo que hiciste querrá arrancarte la cabeza de ese hermoso cuerpo.

—He decidido que yo no le pienso contar, y solo  espero que tú tampoco— me burle un poco más de mi hazaña subiendo los hombros. —!Tienes que ver a ese hombre,  Julie¡...es puro fuego.

—¿Y su compromiso con Rocci Drake? ¿Y tú compromiso con Webor?

—Tu misma me dijiste que el compromiso con esa arpia se terminó. Además jamás en mi sano juicio me casaría con Mark y lo sabes, mas en este momento que nuestra relación está totalmente resquebrajada.

{***}

Llegamos a casa, mi padre esperaba por nosotras para desayunar. Lo besé cariñosa y me deje abrazar entre sus brazos.

—¿Cómo estuvo tu evento?— preguntó volviéndome a abrazar.

—Fue excelente papá, realmente motivador para continuar trabajando con más fuerza— musité con doble sentido pensando en cierta verga alemana.

—Me complace tanto que te guste lo que hacer Erika. A pesar de no llevar los negocios de la familia, tu empresa es tan exitosa que jamás te pediría que los abandones por seguir mis pasos en las finanzas y en la bolsa.

—Papá, aún eres joven, estoy segura que falta mucho para que llegue el momento que tenga que manejar las dos empresas.

Se sirvió el desayuno y me senté junto a Julie. Papá revisaba en una table algunos datos de la empresa y estaba distraído.

—¡Cuéntame!— susurró Julie—¿Piensas repetir con Derek?

—Absolutamente— respondí con firmeza — Ese hombre es una cosa deliciosa de esas con las que quieres casarte. Amor a primera vista mi hermana. Lo siento por Rocci y por Webber... pero ese CEO será mío, o dejo de llamarme Julie Peterson— ella estalló en carcajadas.

—¡Tu padre va a escucharte!— me reprendió aguantando la risa.

—Que me escuche no es problema... si me ve la espalda pensará que tuve un encuentro con un potro salvaje...

—¿Te mordió ese caníbal?—indagó asombrada, —¡Dios que Rico!—. Asentí con la cabeza aullando de risa. —Creo que me presentaré ante Derek Meyer...

—Lo siento querida hermanita, ese hombre es mío... yo lo vi primero

—¿De que hablan? Que es tan divertido... indagó mi padre levantando la vista de sus números.

—De las tácticas para conquistar al mercado Alemán, papá— me apuré en responder limpiándome la boca con una servilleta.

—Ni que fuera estúpido Erika... hablaban de un hombre—rodó los ojos ante lo obvias que éramos— espero que esta vez si te hayas enamorado y termines de una vez por todo con el bueno para nada de tu novio.

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Mga Comments (2)
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Vilma Gonzalez
Hola, cuando actualizas?
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Alba Romero
Est Bonita la historia mas capitulos
Tignan lahat ng Komento

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