LOGINErika Camel
Cómo si nunca hubiera existido. De Derek solo quedaba el recuerdo de haberlo tenido una mágica noche. Es complicado extrañar a alguien que nunca has tenido, que nunca fue tuyo y que probablemente nunca lo será.
Se siente como extrañar a alguien que es muy seguro que no te extrañe del mismo modo , y que no debe estar pensando en ti como lo haces tú, las 24 horas del día y 7 días a la semana. Y si, aquí estaba yo: absoluta y llanamente frustrada.Una semana completa había transcurrido desde mi regreso de la conferencia de Francfort. No mentiré, estaba desesperada por encontrarme de frente con Derek, mi cuerpo entero lo añoraba con una fuerza inusitada. «Nunca antes había sentido algo tan fuerte y real hacia un hombre». Aceptaría hasta la mísera limosna de verlo aunque fuera de lejos. Así de intensa era la sacudida que le había dado ese hombre a mis sentidos más primitivos.
Aunque mi sentido común aún estaba al mando de mis pensamientos, me había visto forzada a evitar una junta en la bolsa de Walt Street. Lo que más temía era que al encontrarnos nuevamente alguien me delatara y quedara desenmascarada frente a él. «Estaba segura que no me dejaría explicarle».Lo más importante era comportarme con inteligencia y que cuando nos volviéramos a ver no me rechazara por mi audacia y mi mentira.
Más el deseo contenido era una bomba que crecía dentro de mi a punto de hacerme pedazos. Tenía a la pobre Julie totalmente mareada hablándole solo de Derek Mayer a cada segundo que estábamos cerca, se había vuelto mi único tema de conversación trivial. Papá nos espiaba constantemente para saber quien era el blanco y causante de mis suspiros.
Me estaba costando concentrarme, en varias ocasiones me sorprendí a mi misma riéndome sola ante el recuerdo del cuerpo de Dios griego de mi mejor amante , «Mi semental alemán». Estaba a punto de babear sobre mi escritorio fantaseando con su talla de pene XXXL.
Ya incluso hacia dos dias que me presente en un establecimiento de ventas de juguetes sexuales y dildos para adquirir algún regalito que me recordara la magnífica sensación de ser poseída por Derek. Entre los modelos que me mostró el sonriente chico de la tienda, me decidí por uno de diez coma dos pulgadas (10,2), que además tenía una ligera inclinación que me era bastante familiar. Estaba segura que el diseñador de este artefacto se inspiró en el mismísimo Derek Meyer para diseñar semejante maravilla. Con mi juguete en una bolsa regrese a casa , al menos el sábado no moriría de desolación y estaría ampliamente "consolada".
El fin de semana pasó en absoluto aburrimiento. Solo las pesadas y repetidas llamadas de Mark llenaban mi buzón al punto de casi obligarme a apagar el dispositivo móvil. Solo la esperanza de que el Camaleón llamara me lo prohibía. «Derek tenía que llamarme, aunque fuera porque hubiese descubierto la verdad de mi identidad y de mi engaño».
Dormí esperanzada de que la semana siguiente fuera mejor, y aferrándome a la idea de que al alemán yo lo hubiera impresionado tanto como él a mi. Aunque a la verdad ya me estaba empezando a desilusionar al respecto.
El lunes desperté con energías renovadas, sinceramente me encantaban los lunes. «Soy consiente de que debo ser la única persona en el mundo que le gustan». Los lunes eran la mejor oportunidad para tener una semana llena de éxitos y nuevos emprendimientos.
Luego de la junta ejecutiva de las nueve en punto, me reuní con Julie en mi despacho ambas disfrutando de un capuchino humeante.
Repasamos los detalles de mi agenda personal para la semana, así como otros temas puntuales que merecían mi atención.
El celular de Julie comenzó a vibrar insistentemente sobre el escritorio. Ella no hizo el más mínimo intento de contestarlo y siguió leyendo en voz alta las citas de la semana anterior que había cancelado y estaban aún pendiente.
Una vez más la vibración de aquel teléfono celular interrumpió mi concentración.
—¿No piensas contestar?— inquirí extrañada de que a tanta insistencia ella continuará tan tranquila— ¿Algún nuevo acosador?¿Quizás una cita que se quedó con deseos de más?
—No. Nada de eso. Ni lo uno ni lo otro. Es un número desconocido, no lo tengo registrado. Por la hora supongo que debe ser algún vendedor—explicó tranquilamente— mejor continuemos.
—Con más razón creo deberías contestar— insistí después de mirar por encima de mis gafas de lectura hacia la dirección donde se encontraba el teléfono celular, que no había dejado de vibrar durante todo ese tiempo—. Los vendedores son pesados, si; pero rara vez son tan recalcitrantes y … ¿tenaces?. ¿Es un número con el prefijo de aquí de New York ?
— Si, creo que si. Lleva el código numérico que identifica el Estado— alegó mostrándome las pantalla. Finalmente poco convencida tomó la llamada, y en su rostro aburrido se reflejó la más absoluta sorpresa.
—Si, este es el teléfono de Julie Peterson, deme un momento por favor— respondió mirándome con ojos brillosos.
Arrancó una hoja de papel de su agenda, cosa que me sorprendió. Ya que suele ser súper quisquillosa con sus agendas, libretas, libros, etc. Escribió algo ágilmente y me ofreció el papel. Leí y quedé con la boca abierta y el corazón empezó a latirme desenfrenado.
“ES DEREK MEYER LLAMANDO AL TELÉFONO DE JULIE PETERSON”
“¿QUE LE DIGO?”
Me emocione al punto de rodear el escritorio en un nanosegundo a toda velocidad, absolutamente decidida a arrebatarle el teléfono de la mano y así lo hice. Me lleve el dispositivo al oído y respire antes de hablar, necesitaba recuperar el aliento para hablar con ese hombre que se había robado mis sueños más candentes.
—¿Derek?— dije nerviosa a modo de saludo, me sentía radiante pero insegura como colegiala , ya me podía imaginar que esta noche lo tendría otra vez entre mis piernas haciendo maravillas sibariticas.
—Hola Julie, ¿Cómo has estado? Disculpa por llamarte sin tu permiso. Emiliano Alberti accedió a darme tu número.
—¿Le preguntaste a Emiliano por Julie? O sea, por mi— mire a mi asistente que alarmada tenía los ojos abiertos como platos.
—Si— su voz ronca al otro lado de la línea hizo que se me contrajera el vientre— me dijo algo muy cierto," Una vez que uno conoce a Julie Peterson, es imposible de olvidar “.
Con un poco de vergüenza, admití que mucho de cierto en esa frase. Mas había olvidado del todo que Julie y Emiliano se habían revolcado hacía poco menos de un año.
—Necesito verte Julie. Es una necesidad apremiante— pronunció con voz afectada por la emoción. Yo solo me derretí con una sonrisa estupida en los labios.
—Yo también quiero verte— casi balbucee pensando en su cuerpo desnudo.
No se pierdan el próximo capítulo de Erika y Derek. Habrá fuego 🔥
EPÍLOGO(Cinco Años Después)Fráncfort, Alemania.Érika CamelEl frío del invierno me hace abrazarme más el cuerpo, mientras espero paciente que Derek Mayer llegue hacia mi con un enorme ramo de flores que acaba de comprar del otro lado de la calle.Lleva la semana completa llenándome de regalos, y no es casualidad que estemos en esta helada ciudad justo hoy.Hoy es el día de nuestro quinto aniversario. Nuestras bodas de Madera, como metáfora de un árbol que crece y necesita de crear una base sólida para prosperar y crecer. Nuestra unión estaba en su mejor momento y se mostraba resistente con el tiempo.Nuestros dos hijos estaban junto a sus tío Dominico Mayer, y Julie Camel de Mayer, porque mi hermana después de tantos años por fin decidió cambiarse el apellido Peterson al de nuestro padre, y todo motivada porque deseaba que su primer hijo tuviera el nombre del hombre al que le debía prácticamente todo en la vida. Evidentemente papá y yo fuimos los más felices con su decisión,
Érika CanelEntré en la mansion de los Mayer y todo estaba en total quietud. Dominico fue el primero en aparecer por el living con un pantalón de pijama y una remera también negra. En las manos traía un vaso de cristal lleno de leche. Parecía un Niño pequeño on un bigote blanco sobre el labio superior.Julie se acercó a su flamante nuevo esposo sonriendo encantada y le besó con mucha dulzura la comisura de los labios.—Delicioso—susurro ella contra los labios de su esposo y rodé los ojos ante el hecho de tanta comolicodad. Aún no me podía creer que ese par de revoltosos inatrapables se hubieran casado antes que Derek y yo. Era totalmente increíble... en el sentido más literal de la palabra «increíble».—Hola Cuñada— me saludo Dominico Justo después de que acabo de comerse viva a su esposa. —Derek está en su habitación…. Se fue a dormir temprano, ya sabes…. Sueño embellecedor para estar «bien Alemán y bien matador» mañana en la boda.Julie se partió de risa y yo tuve que disimula
Érika y Camel Supuestamente debería estar en una despedida de solteras, «mi despedida de soltera», pero embarazada de tantos meses la idea no me resulta nada atractiva.Lo que es probable que ocurra es que caiga infartada si un stripper cachondo me muestra su miembro, o puede que me dé risa… no todos los días uno se topa con un semental vergón como con el que estoy a punto de casarme.No puedo beber tampoco, así que no tiene caso alejar a Julie de su flamante esposo, solo por pasar la noche nosotras dos como un par de monjigatas.—Vete a casa de tu esposo Jul— le dijo negociando con ella— Creo que yo hate exactamente lo mismo.—Érika Camel… es de muy mala suerte que el novio vea la novia… desde la noche antes hasta la ceremonia— me advierte Julie apuntándome con un dedo.—Y lo dice la mujer que consumo un matrimonio antes y después de la ceremonia… que para colmo fue a escondidas en Las Vegas— le recordé.—¡Touche!— admitió hiriéndose con una katana imaginaria a modo de harakiri.—Pe
Érika CamelMientras Julie hablaba sentada en mi cama frente a mi, menos daba crédito a lo que me trataba de contar. Tenía que tratarse de una broma .—¡Aún no te puedo creer Julie!¿¡Cómo así que te casaste en Las Vegas!? —pregunté con los ojos como platos y cada vez más sorprendida. —Pero cómo ocurrió, si cuando te marchaste esa tarde parecía que habías erradicado a Dominico Mayer de ti cerebro. No te dije nada sobre qué el también estaría en Las Vegas… pero no creí que las cosas llegarían a este nivel.—Solo ocurrió Erick… me lo pidió y no le pude resistir— se explica y aún no entiendo una mierd@. Para colmo lleva ese anillo de fantasía con un engarce que es más falso que judas. Y de la piedra ni hablar… ni siquiera es vidrio o una imitación aceptable. Es plástico y bastante feo. —¿!A este anillo fue a lo que no te pudiste resistir!?—chillo tomando su mano para analizar la «anti-joya», más bien debería decir la «basura» que lleva en su dedo anular.—No fue el anillo Ericka. El anill
Julie PetersonSi alguien me pregunta alguna vez algún detalle de mi boda… sin duda diré que me dolía el trasero. Creo que eso era lo que más iba a recordar de toda esta locura.También podría rememorar el orgasmo anal que me proporcionó mi futuro esposo una hora antes, pero bueno eso no era algo que se le contara a todo tipo de público.Me vestí con un sencillo vestido blanco ejecutivo, y Dominico se metió en un jeans con camisa blanca y un saco negro casual. Si no nos deteníamos... era un hecho que terminaríamos casados. Abordamos un taxi en plena madrugada y nos dirigimos a la icónica capilla Graceland.¿Hay algo más típico en Las Vegas que casarse ? A la par que el juego, las bodas son el principal atractivo de Las Vegas. Cada año se celebran más de ciento veinte mil bodas, siendo el segundo lugar del mundo en el que más matrimonios se celebran por detrás de Estambul.Sabia a donde nos dirigíamos, ese lugar era famoso. La Capilla Graceland era la capilla más famosa de Las Veg
Dominico MayerSiempre supe que totalmente cuerdo quien dice cuerdo del todo, pues yo no estaba… o era que quizás la crianza que me había dando mi madre en cuanto a relaciones matrimoniales pues no había sido la mejor, porque aunque mi padre murió siendo yo muy Niño aún recuerdo que ella parecía odiarlo a él y a todo lo que su esposo representaba. Así siguió años después... los Mayer para ella no valíamos nada, y después de su muerte quedó aún más claro. Entoces no es muy difícil de entender que después de pedirle a Julie Peterson que nos casáramos… hasta yo mismo me espanté de la intensidad de mis sentimientos hacia esa mujer. No sé de donde demonio había salido esa loca idea de casarme pero me parecía ahora lo más lógico y lo más acertado. Ya ella había huido… y allí estábamos de nuevo. Ya había ido tras ella, así que me merecía el premio mayor y ya no me conformaría con menos. Siempre dije que no me casaría, y ahí estaba pidiendo matrimonio de la manera menos convencional posi







