LOGINErika Camel
Al día siguiente no tuve fuerza para nada, me queden en cama y Julie tampoco fue capaz de despegarse de mi.
Mi padre pasó por mi habitación e hice lo posible por que no percibiera mi estado anímico.
—¿Tienes gripe Érika?— inquirió al verme los ojos llorosos y la nariz de payaso que tenía. Aún así me recompuse para responder mejor de lo que me sentía. Imposible que pudiera ser peor.
—Estaré bien papá, parece ser una alergia de estación.
—No te ves bien en absoluto. ¿estás al tanto de eso?— insistió
—No es necesario que seas tan sincero, papá. Ya me pondré mejor.
—Ya… —hizo una pausa dudando que fuera gripe. ¿Llamaron a un doctor?
—Lo llamaré padre de ser necesario.
—Dime algo Érika. ¿Esta…— hizo una pausa tratando de recordarle término exacto con qué yo había nombrado mi dolencia— “alergia de estación” repentina tuya tiene algo que ver con tu desaparición constante de los últimos meses? — no pude evitar cambiar la mirada.
—No papá. No te preocupes… todo estará bien. Mañana volveré a ser la misma Érika fuerte de todos los días— trate de darle mi mejor sonrisa, pero solo logré curvar los labios un poco.— Mañana será un día mucho mejor.
— Espero que si Érika, o sino tendré que ir a golpear a ese tipo quien quiera que sea.
Solo esperaba que el señor Derek Mayer no cumpliera su amenaza de levantar cargos en mi contra. De lo contrario las cosas se pondrían aún peor y me sería imposible ocultarle a mi padre la dolorosa verdad.
—No hay ningún hombre papá. Ve tranquilo a trabajar… me sentiré mejor con el paso de las horas.
—Hija, no dudes en llamarme si algo cambia. Estaré pendiente a los teléfonos por si me necesitas.
—Todo está bien papá— insistí al punto de romperse mi voz. —Solo es un mal día….
«Y una mala semana… y un mal mes y sin duda sería un mal año» me dije a mi misma.
Pero todavía no había motivos para alarmar a mi padre, no todavía. O al menos eso pensaba yo.
Al día siguiente no es que me sintiera mejor, pero con autocompasión no iba a conseguir nada, al contrario. Lo empeoraría.
Me levante temprano, después de que lograra dormir unas tres horas, pues al parecer el y la extenuación me ganaron.
Tenia que salir adelante, era la única jodida opción, aunque se me oprimirá el corazón cada vez que pensaba en cómo seguir adelante. Aunque no contemple un plan de contingencia si llegaba a no salirme con la mía y no podía conseguir el amor de Derek… era imperativo que saliera adelante. A fin de cuentas… Derek Mayer habría perdido mucho más que yo y estaría en pie.
No dejaría que me ganara, que fuera más fuerte que yo en algo más. Ya bastante tenía con saberme perra y soberbiamente enamorada de un hombre que solo me odiaba.
Así que cuando amaneció tome una ducha larga , debo admitir que llore otro poco en lo que al agua limpiaba mi cuerpo de pies a cabeza.
Me dije a mi misma que esto sería una especie de exorcismo personal, para sacar de mi la semilla del amor que levantaba ese Alemán en mi corazón.
Me seque despacio, creyéndome más fuerte y capaz de continuar sin él.
«A ese idiota Alemán se le mojarán los papeles conmigo»
El regresará… y seré entonces yo quien lo patee directamente en las bolas. No puede ser que el karma y el destino no me ofrezcan una oportunidad de hacerlo tragar cada palabra de desprecio que me lanzó.
Me arreglo un poco, me maquillo excediendo la cantidad de corrector de ojeras que habitualmente usaría. Terminó con un poco de brillo labial y me miró en el espejo.
«Mucho… Mucho mejor Érika».
Termine mi atuendo con un traje de diseñador azul rey y una camisa de un sobrio azul pluma.
Cuando Julie entró a mi habitación se sorprendió de verle vestida y lista para salir con ella con destino a la compañía.
—¿Irás a trabajar?— inquirió con voz baja.
—No puedo permanecer aquí llorando eternamente por un hombre que no me ama, que nunca me amó y que definitivamente no lo hará…no ma amará en el futuro inmediato o remoto— le di una sonrisa triste y tome una bolsa que me había regalado mi padre en mi cumpleaños anterior. —Estoy lista para seguir con mi vida Jul, desde el lugar exacto en donde la dejé antes de partir a Alemania a esa convección.
—Que bueno hermana… solo pensé que te tomaría más tiempo reponerte. Te veáis tan frágil.
— Y lo estoy Jul… sangro por las heridas abiertas, pero si he de caerme… estarás siempre tú para levantarme.
—De eso puedes estar segura Érika… aunque no puedo negarte que me asusta un poco la repercusión que pueda tener el hecho de que te metiste en la empresa de ese Alemán idiota.
—Todo estará bien Julie… ni Derek Mayer puede ser tan ruines irse contra mi. ¿No crees?
—Eso es lo que me asusta Érika… si ese hombre te hecho de su despacho prácticamente con la seguridad, después de todo lo que compartieron…creo si lo subestimamos si pensamos que dejará las cosas así.
—Entonces es cuestión de que nos mantengamos atentas, en caso que pueda hacer algo para perjudicarme.
Ambas salimos a la oficina, Julie conducía con expresión preocupada, y me observaba de reojo a cada instante para estar segura de que no me hubiese derrumbado a llorar.
Llegamos a la torre donde estaba enclavada mi empresa en Manhattan. Todo estaba tranquilo… no había siquiera un periodista merodeando. Eso significaba que no se había hablado en los juzgados de una acusación en mi contra. De lo contrario la noticia de que me infiltre en la empresa Meyer ya se hubiera esparcido como la pólvora por todo el gremio empresarial.
Me metí en mi papel de empresaria eficiente, autosuficiente y despiadada, y descendí del suyo preparada para seguir comiéndome el mundo como había hecho hasta ahora durante mi carrera profesional. Ahora si la competencia sabría que significaba cada letra de mi nombre. Ahora no dejaría espacio para nadie más… y si tenía que absorber mediante una compra hostil la empresa de ese Alemán… pues que así fuera.
Lo primero que haría sería llamar a mis contactos para encargarme que empezaran a comprar todas las acciones que estuvieran en venta de la empresa de Derek Mayer… y comunicarme con mi departamento de administración para que detuvieran de inmediato la venta de cualquier paquete de acciones de mi compañía. A fin de cuentas yo tenía la fortuna de mi padre de respaldo… no necesitaba capital externo para inyectar a mi empresa.
¿Qué puedo decir?… los planes que uno se traza… a veces no se cumplen ni en el siguiente paso que uno da.
Descendí del coche sintiéndome mareada, enferma. La verdad es que no había tenido apetito para desayunar, pero no creo que me afectaría a este punto.
Comencé a ascender por la escalinata del edificio sosteniéndome de la barandilla de acero inoxidable, y…
Se me fueron las luces… lo próximo que recuerdo es haber despertado en la clínica privada más cercana a la compañía, y con un dolor de cabeza terrible.
—¿Qué pasó? —pregunté sintiendo la boca seca, y llena de confusión.
—Te desmayaste Érika. Me diste un susto de muerte— El rostro de Julie era una máscara transformada por la preocupación.
—Te están revisando y te tomarán una muestra de sangre para saber qué ocurre contigo.
Asentí con la cabeza, esta visita a una clínica por una urgencia, no estaba absolutamente en las ideas que tenía para mi día de hoy. Así que tome paciencia… esto tomaría poco tiempo.
—Espero que esto sea rápido… tengo varias cosas por hacer hoy— comenté despreocupada, pues ya me sentía mejor.
Un doctor se acercó y midió mi presión arterial. Acto seguido me reviso las pupilas, haciéndome seguir la luz de su linterna.
— Señorita, parece que si desmayo se debió a un descenso de su presión sistólica. ¿Desayunó usted?
—Me temo que no doctor, no tenía apetito. -
—Tiene que cuidarse más, si no desayuna y tiene algún evento que la estrese, es posible que este episodio se repita— explicó retirándome el dispositivo de medir la tensión— Aun su tensión no se ha normalizado y continúa baja, puede ser por eso que se sienta un poco débil todavía. Una enfermera vendrá a tomarle una muestra de sangre y con sus estudios listos podré saber a qué se debe ese descenso en los valores tensiónales—Quise preguntar algo, pero el joven doctor a penas me dejo abrir la boca— no le tomara más de media hora si es que le preocupa. Ustedes los ejecutivos llevan tanta prisa que piensan que el mundo se acabará mañana.
— No iba a preguntar eso doctor— sonreí con diversión — Solo le iba a preguntar si usted creía que se trataba de una hipertensión a tan temprana edad.
— No descartó la posibilidad… pero en menos de media hora lo sabremos a ciencia cierta y con pruebas— comentó con expresión conocedora.
Media hora después me sentaba sentada en el consultorio del doctor con deseos de desmayarme otra vez… pero esta vez de la impresión. Todo creía posible excepto esto…
—¿Embarazada?— volví a preguntar en voz alta. El médico volvió a asentir, y Julie también parecía tener un descenso tensional.
¿Embarazada?
La verdad me lo estaba preguntando más a mi misma … se lo estaba preguntando también al destino… y a mi karma…más que al doctor.
—¿Está usted completamente seguro?
—Completamente— confirmó el doctor. —Lo sospechaba, pero no me adelante en el diagnóstico para no ilusionarla—casi sentí que podría carcajearme.
—¿ilusionarme? — este médico tenía que bromeando. —No es posible que esté embarazada—
—¿Acaso no tiene o tuvo una pareja sexual en los últimos días? ¿Mantuvo o no relaciones sexuales de manera desprotegida?.
¡Padre Santo! A esa pregunta no pude responder absolutamente nada. Julie estaba tan o más impresionada que yo. Al punto que quise preguntarle si ella también se sentía embarazada.
Ahora que un doctor lo había confirmado, el que estuviera embarazada explicaba muchas cosas.
«Las fatigas, los vomitos… la soñolencia»
—Una de nuestras Obstetras vendrá a confirmar el diagnóstico que arrojaron los exámenes de sangre. De seguro le practicará una ecografía y le podrá comunicar de cuántas semanas está… y qué pasos seguir a partir de hoy para que pueda velar por la salud de su bebé y de usted misma. Pero le adelantó que nada de salir de casa sin desayunar.
Una hora más tarde entré por la puerta de mi despacho sin poder creerme aún lo que había ocurrido.
Estaba embarazada de ocho semanas. En mi mano tenía la prueba irrefutable de que en mi vientre había una vida creciendo. La foto de la ecografía era lo más hermoso que había visto en mi vida a pesar de sólo distinguir un puntito más pequeño que un guisante.
Había escuchado su corazoncito esta mañana… «un corazoncito crecía en mi». Nunca había escuchado algo mejor…
Me senté en mi escritorio, dispuesta a replantearme todo. Estaba embarazada eso lo cambiaba todo.
Julie irrumpió en el despacho con una bandeja con fruta, jugo… y un sándwich de jamón de pavo y un yogour griego.
—No me marcharé de aquí hasta que vea que lo has engullido todo…
Le di una sonrisa sincera… y asentí, pues comprendía que tenía que alimentarme.
En ese momento apreció un hombre en mi puerta seguido por dos oficiales de policía.
—¿Puedo ayudarlo en algo?— preguntó Julie con verdadero malhumor de que hubieran interrumpido el desayuno de una embarazada.
—Soy el Detective Elliot Pierre, de la división de delitos económicos…¿Es una de ustedes Érika Camel?— preguntó el señor de traje.
—Soy yo— respondí con la sangre helada.
—Traigo una orden de arresto a su nombre—Julie camino hacia él de prisa y le arrebató el documento que traía el detective en su mano y lo leyó a prisa como si de la mejor abogada del mundo se tratara. Quise ponerme de pie, pero los pies no me respondieron.
Después de eso todo fue tan a prisa pero cada detalle se grabó en mi mente.
—Está usted detenida—continuó aquel hombre y los oficiales se acercaron a mi, al tiempo que aquel hombre enumeraba mis derechos— Usted tiene derecho de guardar silencio. Cualquier cosa que diga, puede y será usado en su contra durante la investigación en las cortes legales— ese hombre hablaba y yo solo podía pensar en él… en Derek. «Lo hizo» «Lo hizo» «Derek lo hizo» —Usted tiene derecho a un abogado. Si usted no puede pagar un abogado, se le designará un defensor público o abogado de oficio.
—¿Érika? — la pregunta de Julie salió más histérica de lo que ella misma hubiese querido. — ¡Suéltela idiota!, ¿no ve que está embarazada?— le grito al oficial que sostenía mis manos para asegurarlas con las esposas de metal plateado. —¿Érika que hago?— chilló desesperada.
—Llama a papá Julie, explícale todo y él sabrá qué hacer.
Fui sacada de mi oficina y conducida a la patrulla como si fuera una asesina. No me dio tiempo a sentirme humillada ante la mirada de todos mis colaboradores que comentaban espantados sin saber qué ocurría.
Mi mente solo se preocupaba por un asunto: Mi bebé. Cómo podría llevar a término un embarazo sano, estando recluida en una penitenciaria.
EPÍLOGO(Cinco Años Después)Fráncfort, Alemania.Érika CamelEl frío del invierno me hace abrazarme más el cuerpo, mientras espero paciente que Derek Mayer llegue hacia mi con un enorme ramo de flores que acaba de comprar del otro lado de la calle.Lleva la semana completa llenándome de regalos, y no es casualidad que estemos en esta helada ciudad justo hoy.Hoy es el día de nuestro quinto aniversario. Nuestras bodas de Madera, como metáfora de un árbol que crece y necesita de crear una base sólida para prosperar y crecer. Nuestra unión estaba en su mejor momento y se mostraba resistente con el tiempo.Nuestros dos hijos estaban junto a sus tío Dominico Mayer, y Julie Camel de Mayer, porque mi hermana después de tantos años por fin decidió cambiarse el apellido Peterson al de nuestro padre, y todo motivada porque deseaba que su primer hijo tuviera el nombre del hombre al que le debía prácticamente todo en la vida. Evidentemente papá y yo fuimos los más felices con su decisión,
Érika CanelEntré en la mansion de los Mayer y todo estaba en total quietud. Dominico fue el primero en aparecer por el living con un pantalón de pijama y una remera también negra. En las manos traía un vaso de cristal lleno de leche. Parecía un Niño pequeño on un bigote blanco sobre el labio superior.Julie se acercó a su flamante nuevo esposo sonriendo encantada y le besó con mucha dulzura la comisura de los labios.—Delicioso—susurro ella contra los labios de su esposo y rodé los ojos ante el hecho de tanta comolicodad. Aún no me podía creer que ese par de revoltosos inatrapables se hubieran casado antes que Derek y yo. Era totalmente increíble... en el sentido más literal de la palabra «increíble».—Hola Cuñada— me saludo Dominico Justo después de que acabo de comerse viva a su esposa. —Derek está en su habitación…. Se fue a dormir temprano, ya sabes…. Sueño embellecedor para estar «bien Alemán y bien matador» mañana en la boda.Julie se partió de risa y yo tuve que disimula
Érika y Camel Supuestamente debería estar en una despedida de solteras, «mi despedida de soltera», pero embarazada de tantos meses la idea no me resulta nada atractiva.Lo que es probable que ocurra es que caiga infartada si un stripper cachondo me muestra su miembro, o puede que me dé risa… no todos los días uno se topa con un semental vergón como con el que estoy a punto de casarme.No puedo beber tampoco, así que no tiene caso alejar a Julie de su flamante esposo, solo por pasar la noche nosotras dos como un par de monjigatas.—Vete a casa de tu esposo Jul— le dijo negociando con ella— Creo que yo hate exactamente lo mismo.—Érika Camel… es de muy mala suerte que el novio vea la novia… desde la noche antes hasta la ceremonia— me advierte Julie apuntándome con un dedo.—Y lo dice la mujer que consumo un matrimonio antes y después de la ceremonia… que para colmo fue a escondidas en Las Vegas— le recordé.—¡Touche!— admitió hiriéndose con una katana imaginaria a modo de harakiri.—Pe
Érika CamelMientras Julie hablaba sentada en mi cama frente a mi, menos daba crédito a lo que me trataba de contar. Tenía que tratarse de una broma .—¡Aún no te puedo creer Julie!¿¡Cómo así que te casaste en Las Vegas!? —pregunté con los ojos como platos y cada vez más sorprendida. —Pero cómo ocurrió, si cuando te marchaste esa tarde parecía que habías erradicado a Dominico Mayer de ti cerebro. No te dije nada sobre qué el también estaría en Las Vegas… pero no creí que las cosas llegarían a este nivel.—Solo ocurrió Erick… me lo pidió y no le pude resistir— se explica y aún no entiendo una mierd@. Para colmo lleva ese anillo de fantasía con un engarce que es más falso que judas. Y de la piedra ni hablar… ni siquiera es vidrio o una imitación aceptable. Es plástico y bastante feo. —¿!A este anillo fue a lo que no te pudiste resistir!?—chillo tomando su mano para analizar la «anti-joya», más bien debería decir la «basura» que lleva en su dedo anular.—No fue el anillo Ericka. El anill
Julie PetersonSi alguien me pregunta alguna vez algún detalle de mi boda… sin duda diré que me dolía el trasero. Creo que eso era lo que más iba a recordar de toda esta locura.También podría rememorar el orgasmo anal que me proporcionó mi futuro esposo una hora antes, pero bueno eso no era algo que se le contara a todo tipo de público.Me vestí con un sencillo vestido blanco ejecutivo, y Dominico se metió en un jeans con camisa blanca y un saco negro casual. Si no nos deteníamos... era un hecho que terminaríamos casados. Abordamos un taxi en plena madrugada y nos dirigimos a la icónica capilla Graceland.¿Hay algo más típico en Las Vegas que casarse ? A la par que el juego, las bodas son el principal atractivo de Las Vegas. Cada año se celebran más de ciento veinte mil bodas, siendo el segundo lugar del mundo en el que más matrimonios se celebran por detrás de Estambul.Sabia a donde nos dirigíamos, ese lugar era famoso. La Capilla Graceland era la capilla más famosa de Las Veg
Dominico MayerSiempre supe que totalmente cuerdo quien dice cuerdo del todo, pues yo no estaba… o era que quizás la crianza que me había dando mi madre en cuanto a relaciones matrimoniales pues no había sido la mejor, porque aunque mi padre murió siendo yo muy Niño aún recuerdo que ella parecía odiarlo a él y a todo lo que su esposo representaba. Así siguió años después... los Mayer para ella no valíamos nada, y después de su muerte quedó aún más claro. Entoces no es muy difícil de entender que después de pedirle a Julie Peterson que nos casáramos… hasta yo mismo me espanté de la intensidad de mis sentimientos hacia esa mujer. No sé de donde demonio había salido esa loca idea de casarme pero me parecía ahora lo más lógico y lo más acertado. Ya ella había huido… y allí estábamos de nuevo. Ya había ido tras ella, así que me merecía el premio mayor y ya no me conformaría con menos. Siempre dije que no me casaría, y ahí estaba pidiendo matrimonio de la manera menos convencional posi







