LOGINDerek Mayer.
—Ya está hecho— anuncio Dominico irrumpiendo el silencio casi sepulcral de mi despacho. — Ya fue detenida. Tal y como… me pediste. ¿Contento? — era evidente que había ironía en su voz.
Caminó a encender la lámpara, mas lo detuve con voz afectada por las horas sin pronunciar ni una sola sílaba.
—No enciendas las luces— ordené y el me miró rodando los ojos. Sin duda Dominico tendría alguna afección ocular al final de su vida, por las veces al día que hacu ese gesto.
Apoyé ambos codos en el cristal laqueado del escritorio y me cubrí la cara con la palma de las manos. «Debería sentir algo más»
«¿Sentirme aliviado quizás?» pero no logró sentir nada que logre consumir el fuego ardiente que se volvió mi interior.
Estoy ebrio hace tres días, desde el día que se descubrió toda la m*****a verdad y que ella salió de mi despacho; estoy bebiendo para olvidar para sobrellevar lo que me hizo esa mujer. Aunque la pérdida de memoria no llega, no tengo el valor para enfrentar mi dolor sin whisky de malaya de por medio. Aún con los sentidos anestesiados por el alcohol desgarra demasiado profundo.
—¿Estuviste allí? ¿La viste? ¿La viste mientras se la llevaban esposada?
—No Derek. El detective encargado del caso llamó a comunicármelo.
— Estará furiosa— pronuncie lentamente. —Debe estar hecha una fiera.
—Es probable…
—Estoy seguro de ello, pero esa mujer tiene que aprender una lección.
—Le esperan varios años de cárcel si sus abogados no sabe jugar bien sus cartas.
—Al menos en prision estare seguro que no será feliz con ese novio suyo o con cualquier otro mentecato baboso— ella no merece ser feliz mientras que yo solo sigo aquí…
Mi hermano corre las cortinas para hacer entrar la luz y abre las ventanas del despacho para que circule el aire, pues el ambiente adentro es desastroso como mi alma.
—¿Estas haciendo por celos?— inquirió mientras luchaba con una cortina abatida por el viento.
—No, estoy haciendo esto por celos. Estoy haciendo esto por que ella jugó conmigo— rugí— ¿Era realmente necesario que abrieras esas malditas ventanas?
Dominico alzó una ceja y me miró con ironía. Era obvio que no aprobaba mi borrachera, así que lo rete.
—¿Qué? ¿Que me miras de esa forma?
—¿Era necesario meterse en una borrachera asquerosa de varios días para ganar valor para olvidar?
—Ya la olvidé— proteste mintiéndole a él y otro poco a mi mismo.
—¿Y si la olvidaste porque continúas en este estado tan deplorable? ¿Te has visto? ¿Has analizado tu estado?
—¡Déjame en paz Dominico. Sermones ahora mismo no! No soy capaz de soportarlos— gruñí como un oso que únicamente desea invernar en una cueva huraña y remota.
—Derek tienes que comer… bañarte. ¡Por Dios! Aféitaté. Tiñes una empresa enorme, tienes cientos de empleados… así eso no basta para salir de aquí… pues entonces no sé otra cosa podría motivarte.
—No me basta, por esa empresa …solo por esa empresa ella se acercó a mi.
—Derek, si el problema es esa mujer… pues búscate otra. Eres un hombre guapo, inteligente, tienes buena posición social. Érika es solo una mujer… solo fue tu amante por cuanto… ¿dos meses y medio? . Supéralo de una buena vez.
—¡Basta Dominico! No la menciones más. No quiero nioírla mentar en mi presencia.¡Que se pudra en la cárcel!
El sentimiento que me recorría al oír el término amante me estremecía. Ella no había sido una amante cualquiera. Era mucho más. Yo le había entregado mucho más al punto de pensar compartir toda una vida con esa arpia.
«Loco debo haber estado»
Me paré de repente y busqué otra botella de whisky en el bar, aún no estaba listo para seguir con mi vida y quizás no estuviera preparado durante toda esta semana… pero sin duda alguna lo estaría.
Ya Érika Camel estaba donde merecía estar, y allí era inalcanzable para mi… y hasta para su novio.
Yo no estaría sufriendo y destrozándome el hígado mientras que ella continuaba con sus planes de boda. Cómo no me parecía Justo sencillamente no lo permitiría.
—Eres Perfecto para hacerte cargo de la empresa esta semana—le espeté a Dominico—El próximo lunes estaré allí como si nada hubiera pasado. Si no tienes nada más que hacer aquí mejor que el mero hecho de decirme que ya lo supere de una vez, pues te aconsejo que salgas de aquí y me dejes lamerme mis heridas en paz.
—Derek…
—No Dominico… no necesito que me mires como si yo fuera un borracho perdido que está bebiendo sin causa aparente…Si no te vas a poner en mis zapatos sal de aquí de una buena vez.
— Debes saber que es probable que Érika salga de la cárcel bajo finanza en cualquier momento.
—Su delito es grave y hay pruebas contundentes— me apure en responder—. Si yo no retiro los cargos es probable que…
—Su padre es un hombre demasiado influyente. Buscará la forma de sacarla de allí, así sea pagando una fianza.
—Pues que pague una fianza espantosa. No pienso retirar los cargos.
Dominico después de esto se marchó y quede en el mismo sitio, con la herida desgarrada y con un enorme deseo de salir corriendo tras Érika.
Sabia que debería sentirme culpable de haberla enviado a la cárcel, más ese sentimiento no llegaba. Solo podía reconfortarme por el que no se hubiese salido con la suya.
Érika Camel
Nunca me había sentido tan deprimida o desconcertada, las cosas no debieron ser así. Él no podía, no debía.¡Padre Santo! Le di todo de mi a ese hombre.
Cómo me había mandado a arrestar sin sentir ningún remordimiento o tener algún tipo de consideración conmigo. Yo no era una detestable delincuente, yo había sido su mujer… su jodida mujer.
Las paredes de la celda común en la que me encontraba no lograban contener mi imparable desprecio hacia él, y ante todo lo que significaba Derek Mayer.
Había sido mi única Debilidad y ahora estaba pagando mi propia estupidez, a un precio muy alto para ser sincera.
Si las cosas hubiesen sido al revés estaría furiosa si, pero no lo hubiera acusado. Había mil formas de resolver esto… pero implicar a la policía de delitos económicos me parecía una total bajeza.
A esta hora mi padre ya sabría la locura que hice. Estaría furioso probablemente pero me ayudaría a salir de aquí lo más rápido posible .
Una comitiva de sus propios abogados ya habían estado presente en el interrogatorio al que me habían sometido al traerme aquí.
Era cuestión de tiempo que llegara a visitarme y a recriminarme lo que hice. Pero me apoyaría… conocía demasiado bien a mi padre como para saber lo indulgente que podría llegar a ser para defenderme y sacarme de un apuro así le costase una fortuna.
Si alguien podría enfrentarse a Derek Mayer por mi… y por mi hijo…. Ese era mi padre.
Aún me quedaba saber cómo tomaría la noticia de mi embarazo. Tenía que manejar el terreno para saber si ya Julie la había contado que yo estaba esperando un bebé del hombre que se había encargado de refundirme en una penitenciaria.
Tal y como predije una hora más tarde apareció mi padre con el pelo hecho un desastre y el rostro preocupado.
—¿Cómo estas?— preguntó con sinceridad al llegar… aún no comenzarían la diatriba de recriminaciones por mi propia idiotez. Ese momento llegaría pero él aún estaba en el proceso de aceptación.
—Estoy bien papá… pero estaré mejor cuando logre salir de aquí— musité tratando de no derrumbarme ante mi padre, ya bastante tenía que soportar el pobre al ver a su hija como una delincuente en prision.
—Érika no entiendo qué pasó— murmuró
—No te mentiré papá, yo tampoco entiendo mucho— alegue aún desconcertada.
— ¿Es cierto lo que dicen hijita?— yo solo pude asentir con la cabeza, tragar saliva y responder resignada. Me costaba admitir ante mi padre la tontería que había cometido.
—Si lo hice padre. Perdóname…
—¿Por qué hiciste algo así Erika?
—Por idiota papá… por que más…
—Tiene que haber otra razón hija— me interrumpió— tú siempre habías sido una mujer sensata con la cabeza bien puesta en su sitio y un cerebro sencillamente brillante…
—Hasta que me enamore papá— admití con sintiendo una culpa terrible de ver a mi padre visitándome en una celda.
—¿Te enamoraste? ¿Hiciste esto por amor?— inquirió absolutamente asombrado. —¿Te enamoraste del hombre que te acusó?
—Que te puedo decir papá… tengo un pésimo gusto escogiendo hombres.
—Bueno Érika… el tal Mark Weber resultó siendo un cabron inservible y no creo que nos esté yendo mejor con este tal Mayer— sonreí levemente.
—Tienes razón papá. Aunque Derek no tiene comparación con Webor… creo que tampoco es un buen hombre para mi. No después de esto— señale a mi alrededor haciendo referencia al inmundo calabozo en el que me encontraba .
—¿Hay algo más Érika? ¿Algo más que creas que deba saber? Jul mencionó que tendrías algo más que decirme.
— ¿No te lo dijo?¡Oh!— hice una pausa y comencé a hablar más conmigo que misma que con mi propio padre—Claro que no te lo dijo… si te lo hubiese dicho no estarías tan tranquilo. Tan propio de Jul ser tan discreta y tan fiel a ambos. No te lo dijo… pero te comenta que yo te quiero contar algo.
—Habla de una vez hija, ¿Qué mas tengo que saber?
—Estoy embarazada… me apure a decir. Lo descubrí en la mañana.
—¿Embarazada? ¿Tendrás un bebé? — asestí con una mueca— ¿Tendremos un bebé? — volvi a hacer un gesto afirmativo con la cabeza.
—Es un hecho papá— aseguré sujetándome de los barrotes que nos separaban y que hasta ahora me había negado a tocar.
— ¡Dios Érika! Siempre fuiste experta complicando las cosas más sencillas, pero esto se te salió de las manos. ¿Es de Mark Weber? ¿el bebé?
—No papá, ¿cómo se te ocurre? Esa relación se acabó.
—Entonces es del Alemán. Ese bebé es hijo del culpable del otro cincuenta por ciento de esta penosa situación. Si por que del otro cincuenta tú eres la única culpable.
—Si papá, el hijo que espero es de Derek Mayer.
—Y ese imbecil ya sabe que estás embarazada. ¿Y aún así te envío a la cárcel?
—No lo sabe, y no quiero que se entere por ahora. Derek solo piensa lo peor de mi.
—Y con toda razón Érika. Te has comportado como una delincuente, como una barata espía a sueldo. Yo también estaría furioso.
—Se que piensa que jugué todo este tiempo con él. Lo comprendo… pero no me escucho, ni siquiera me dejo explicarle mis razones, del porque hice lo que hice.
—Aunque no apoye lo que hiciste Erika, buscaré la forma de sacarte de aquí de inmediato. Esto se ha ido de toda proporción.
Mi padre habla conmigo y no soy capaz de mirarlo a los ojos por la vergüenza que siento por el mal rato que le estoy haciendo los pasar. Un Camel enredado en esto es un escándalo de magnitudes enormes si llegase a filtrarse a los medios.
—Ese tipo es un odioso patan Erika, y tú una irresponsable, pero soy tu padre y te sacaré de aquí al precio que sea. Solo espero que borres de tu mente el nombre de ese Alemán Estupido y arrogante . La noticia no se ha filtrado, pero tienes que saber que tu reputación pende de un hilo y piensa en ese bebé que no tiene la culpa de las locuras que ambos están cometiendo.
Mi padre salió de allí con pesar, podía ver la decepción en su rostro. Espero cualquier locura de mi parte excepto esto. Sé que le llevará tiempo digerir los acontecimientos pero le apoyará, es con el único hombre que cuento en mi vida. Alejandro Camel no dejará que a una de sus hijas se le juzgue como a una delincuente, anque todas las pruebas estén en mi contra él me apoyará incondicionalmente contra vientos y mareas.
EPÍLOGO(Cinco Años Después)Fráncfort, Alemania.Érika CamelEl frío del invierno me hace abrazarme más el cuerpo, mientras espero paciente que Derek Mayer llegue hacia mi con un enorme ramo de flores que acaba de comprar del otro lado de la calle.Lleva la semana completa llenándome de regalos, y no es casualidad que estemos en esta helada ciudad justo hoy.Hoy es el día de nuestro quinto aniversario. Nuestras bodas de Madera, como metáfora de un árbol que crece y necesita de crear una base sólida para prosperar y crecer. Nuestra unión estaba en su mejor momento y se mostraba resistente con el tiempo.Nuestros dos hijos estaban junto a sus tío Dominico Mayer, y Julie Camel de Mayer, porque mi hermana después de tantos años por fin decidió cambiarse el apellido Peterson al de nuestro padre, y todo motivada porque deseaba que su primer hijo tuviera el nombre del hombre al que le debía prácticamente todo en la vida. Evidentemente papá y yo fuimos los más felices con su decisión,
Érika CanelEntré en la mansion de los Mayer y todo estaba en total quietud. Dominico fue el primero en aparecer por el living con un pantalón de pijama y una remera también negra. En las manos traía un vaso de cristal lleno de leche. Parecía un Niño pequeño on un bigote blanco sobre el labio superior.Julie se acercó a su flamante nuevo esposo sonriendo encantada y le besó con mucha dulzura la comisura de los labios.—Delicioso—susurro ella contra los labios de su esposo y rodé los ojos ante el hecho de tanta comolicodad. Aún no me podía creer que ese par de revoltosos inatrapables se hubieran casado antes que Derek y yo. Era totalmente increíble... en el sentido más literal de la palabra «increíble».—Hola Cuñada— me saludo Dominico Justo después de que acabo de comerse viva a su esposa. —Derek está en su habitación…. Se fue a dormir temprano, ya sabes…. Sueño embellecedor para estar «bien Alemán y bien matador» mañana en la boda.Julie se partió de risa y yo tuve que disimula
Érika y Camel Supuestamente debería estar en una despedida de solteras, «mi despedida de soltera», pero embarazada de tantos meses la idea no me resulta nada atractiva.Lo que es probable que ocurra es que caiga infartada si un stripper cachondo me muestra su miembro, o puede que me dé risa… no todos los días uno se topa con un semental vergón como con el que estoy a punto de casarme.No puedo beber tampoco, así que no tiene caso alejar a Julie de su flamante esposo, solo por pasar la noche nosotras dos como un par de monjigatas.—Vete a casa de tu esposo Jul— le dijo negociando con ella— Creo que yo hate exactamente lo mismo.—Érika Camel… es de muy mala suerte que el novio vea la novia… desde la noche antes hasta la ceremonia— me advierte Julie apuntándome con un dedo.—Y lo dice la mujer que consumo un matrimonio antes y después de la ceremonia… que para colmo fue a escondidas en Las Vegas— le recordé.—¡Touche!— admitió hiriéndose con una katana imaginaria a modo de harakiri.—Pe
Érika CamelMientras Julie hablaba sentada en mi cama frente a mi, menos daba crédito a lo que me trataba de contar. Tenía que tratarse de una broma .—¡Aún no te puedo creer Julie!¿¡Cómo así que te casaste en Las Vegas!? —pregunté con los ojos como platos y cada vez más sorprendida. —Pero cómo ocurrió, si cuando te marchaste esa tarde parecía que habías erradicado a Dominico Mayer de ti cerebro. No te dije nada sobre qué el también estaría en Las Vegas… pero no creí que las cosas llegarían a este nivel.—Solo ocurrió Erick… me lo pidió y no le pude resistir— se explica y aún no entiendo una mierd@. Para colmo lleva ese anillo de fantasía con un engarce que es más falso que judas. Y de la piedra ni hablar… ni siquiera es vidrio o una imitación aceptable. Es plástico y bastante feo. —¿!A este anillo fue a lo que no te pudiste resistir!?—chillo tomando su mano para analizar la «anti-joya», más bien debería decir la «basura» que lleva en su dedo anular.—No fue el anillo Ericka. El anill
Julie PetersonSi alguien me pregunta alguna vez algún detalle de mi boda… sin duda diré que me dolía el trasero. Creo que eso era lo que más iba a recordar de toda esta locura.También podría rememorar el orgasmo anal que me proporcionó mi futuro esposo una hora antes, pero bueno eso no era algo que se le contara a todo tipo de público.Me vestí con un sencillo vestido blanco ejecutivo, y Dominico se metió en un jeans con camisa blanca y un saco negro casual. Si no nos deteníamos... era un hecho que terminaríamos casados. Abordamos un taxi en plena madrugada y nos dirigimos a la icónica capilla Graceland.¿Hay algo más típico en Las Vegas que casarse ? A la par que el juego, las bodas son el principal atractivo de Las Vegas. Cada año se celebran más de ciento veinte mil bodas, siendo el segundo lugar del mundo en el que más matrimonios se celebran por detrás de Estambul.Sabia a donde nos dirigíamos, ese lugar era famoso. La Capilla Graceland era la capilla más famosa de Las Veg
Dominico MayerSiempre supe que totalmente cuerdo quien dice cuerdo del todo, pues yo no estaba… o era que quizás la crianza que me había dando mi madre en cuanto a relaciones matrimoniales pues no había sido la mejor, porque aunque mi padre murió siendo yo muy Niño aún recuerdo que ella parecía odiarlo a él y a todo lo que su esposo representaba. Así siguió años después... los Mayer para ella no valíamos nada, y después de su muerte quedó aún más claro. Entoces no es muy difícil de entender que después de pedirle a Julie Peterson que nos casáramos… hasta yo mismo me espanté de la intensidad de mis sentimientos hacia esa mujer. No sé de donde demonio había salido esa loca idea de casarme pero me parecía ahora lo más lógico y lo más acertado. Ya ella había huido… y allí estábamos de nuevo. Ya había ido tras ella, así que me merecía el premio mayor y ya no me conformaría con menos. Siempre dije que no me casaría, y ahí estaba pidiendo matrimonio de la manera menos convencional posi







