INICIAR SESIÓNErika Camel
Descendí del coche con la ayuda de Derek, el frio de la noche ya se estaba haciendo notar, así que mi caballerosos acompañante pasò su brazo por encima de mi hombro para calentarme con su cuerpo caliente.
El emblemático y lujoso hotel Ritz nos recibió con su majestuosidad de siempre. Nos adentramos en el llamativo vestíbulo donde las enormes columnas doradas daban un ambiente de ostentosidad oriental, poco común en New York.
El porqué de que Derek hubiese escogido ese hotel para sellar con amor nuestro recién compromiso matrimonial era aún una interrogante para mí. Pero si de algo estaba segura es que Derek Mayer no daba paso sin guaracha… Así que tendría que esperar una sorpresa que me dejara con a boca abierta, como todas las que había recibido esta noche.
Saludamos al conserje del hotel y nos encaminamos directo la recepción. Una recepcionista nos saludo educadamente y Derek pidió la habitación reservada a su nombre. La chica busco en su sistema de cómputo y le pasó a Derek la tarjeta que abriría la puerta se la habitación.
Nos despedimos de la chica y tomados de la mano subimos hasta el piso indicado. No se que tenia ese bendito alemán vergón con los ascensores, sin dudad debería tratarse de algún tipo de delicioso fetiche, pues tan pronto se cerraron las puertas de la caja metálica se fue contra mi, apretándome el trasero con sus manos grandes y sensuales. Comenzamos a besarnos con pericia, primero un beso suave que fue ganando en voltaje a medida que el ascensor seguía subiendo. Finalmente, unos pocos segundos más tardes el ascensor se detuvo. Esta vez se trataba de un piso veinticinco que dejaba ver por los corredores de cristal una vista impresionante de la ciudad. El cielo oscuro servía como manto a las cientos y cientos de miles de luces de que opacaban a las mismas estrellas.
Entramos en el área de las Suite, y Derek apretó mi mano en la suya para hacer llamar mi atención. Lo miré y como siempre su sonrisa acelero mi corazón.
—¿Me harías los honores? —ofreció con una sonrisa pasándome la llave de la habitación para que fuera yo quien la abriera.
Señaló con su mano libre la puerta indicada y ambos nos acercamos aún tomados de manos. Contuve la respiración anticipándome a la sorpresa y me preparé para el mejor momento de la noche. Ya tenia su anillo en mi dedo, pero la joya no me valdría de nada si no llegaba a sentirme completamente suya esta noche, necesitaba sentir que le pertenecía a el camaleón en cuerpo y alma.
Por fin la puerta se abrió y quede con la boca absolutamente abierta. Mi mente tendría que estar jugándome una mala pasada, porque no creía lo que veían mis ojos. Parecía estar teniendo un real Deja Vu a unos seis mil doscientos kilómetros de Frankfort. Los pétalos de rosas por toda la habitación era la única real diferencia… porque todo lo demás era idéntico. Mire otra vez más que sorprendida al interior de la habitación y me voltee a ver a Derek a los ojos, el me dio una expresión de ternura y devoción que no podre borrar nunca de mi memoria, de eso estaba segura. Podía morir senil, pero aun así recordaría el rostro del hombre de mi vida en esta noche frente a la entrada de esta habitación, que tanto significaba para nosotros. Derek no pidió permiso, solamente se acercó a mi y me tomo en sus brazos al más clásico estilo princesa levantándome del piso para cruzar el umbral de la puerta conmigo cargada.
—Hay que cumplir con todas las tradiciones—murmuro sonriente.
—Estoy bastante segura que esto de la cargada se usa para consumar el hecho después del matrimonio… no antes —observé haciéndolo enarcar una ceja dramatizando desconocimiento y asombro.
—¿A si? Pues tenemos que repetirlo en la Luna de Miel—sentencio con decisión. —¡Que no se diga que no cumplimos al pie de la letra!.
—Entonces, de ser así no deberíamos tener sexo antes de casarnos. Eso dice la antigua tradición.
—¡Tampoco exageres Erika¡—farfulló dramatizando espanto y estalle a reír mientras entraba sobre sus brazos rodeando con mis manos sus anchos y masculinos hombros. Estaba tan feliz que creía que flotaba sobre las nubes.
Entramos y aún no podía creer como había localizado esta Suite tan parecida a la de Alemania, tampoco le preguntaría… lo que me tenia absolutamente sorprendida es que hubiera tomado el cuidado de engrandecer cada detalle, estaban rosas, los pétalos sobre la cama y esparcidos en el piso…y la botella de Champagne sin grados de alcohol etílico que habíamos disfrutado durante toda la noche desde que brindamos por primera vez en el restaurante.
Me deposito suavemente en el piso y comenzamos a besarme, primero despacio hasta ir aumentando la intensidad en cada segundo. Sus manos estaban por todas partes, y pegaban mi cuerpo al suyo.
Luché por abrir su saco, el chaleco y su camisa para deshacerme de todas las prendas. Un traje de tres piezas era justo lo que no estaba necesitando ahora mismo, le quedaba impactante, pero yo siempre lo había preferido desnudo como dios lo trajo al mundo. No en traje de Adán porque ciertamente dudaba que el habitante del Edén hubiera estado tan bien dotado como mi bendito alemán. Deseaba tenerlo piel con piel y calentar su cuerpo con mis ávidas caricias.
Mi vestido cayo y ambos desnudos nos tocamos con veneración. Lo que habíamos formado era una unión tan sin precedentes que sentía su cuerpo tan bien como él conocía el mío.
Beso cada parte de mi cuerpo bajando desde mis senos, y haciendo especial énfasis en el ombligo hasta que descendió aún más hambriento de comerse mi feminidad. Si algo le gustaba a Derek Mayer era que mantuviéramos contacto visual mientras me desarmaba a lengüetazos. Con una furia de esas que genera el placer lo mire desde arriba, él tendido a mis pies mientras que me probaba con pericia. ¿Qué más le podía pedir a la vida?
Enrede mis dedos en sus cabellos y me dedique a sentir mientras hacia magia entre mis piernas. Su lengua acariciaba mi rosado botón de placer provocándome un gemido, las rodillas amenazaron con dejarme caer cuando peligrosamente me acerque a los límites del orgasmo.
Él sabia lo que estaba logrando así que solo intensifico sus avances, dibujando infinitos con su lengua sobre mi sexo. Fue más de lo que pude resistir, así que dejándome ir me abordó el clímax seguido de un palpitante y arrollador orgasmo.
Se puso de pie y me beso dando a probar mi sabor. ¡Dios¡ ese hombre me descontrolaba de un modo peligroso y yo hacia lo mismo con él.
—¡Usted me enloquece señor Derek!—murmuré cintra su boca cuando me deposito con cuidado sobre la cama para empezar a recorrerme a besos nuevamente.
—Lo sé, y no sabe usted Erika como disfruto haciéndola perder el control de sí misma—susurro en mi oído tomando entre sus dientes el lóbulo de mi oreja— El único bendito y delicioso problema es que usted me esta por llevar a la locura, y no creo capaz de soportar mucho tiempo más sin meterme en ti.
La electricidad me volvió a prender por todas partes. Y sus palabras en mi oído estaban causando estragos en mi libido. Estaba tan excitada que cada mínima caricia se sentía de forma aún más intensa. Su lengua jugando y dejando un rastro húmedo por mi cuello provocó que la piel se me pusiera de gallina, y me retorciera bajo su tacto experto.
Su boca recorrió mi clavícula y descendió otra vez surcando el monte de mis senos. Se prendió de uno de ellos, deteniéndose un instante a verme a los ojos.
Estaba chumando, succionando, marcando con sus dientes… todo a destiempo lanzando un atraque a mis sentidos que amenazaban por hacerme alcanzar el clímax otra vez sin siquiera volver a estimularme en el centro de placer o a penetrarme como tanto estaba deseando ya.
Le dio igual tratamiento a mi otro seno. Encaje las uñas en el colchón ansiando que terminara esa dulce tortura y pasara de lleno al plato fuerte.
Su falo enarbolado estaba rozando mis entrepiernas, haciendo que me mojara aún más, esa bendita cosa era absolutamente deliciosa, su grosor, sus venas gruesas surcándola desde el glande hacia la base. La boca me salivaba de solo palparla con la mano.
Me incline en la cama con la ayuda de mis antebrazos y empuje suavemente a Derek para que se apartara un poco y me diera vía libre para lo que planeaba hacer. Si él no me penetraría ya yo lo haría ponerse tan loco de deseo como yo lo estaba. Alcance su erección con ambas manos y lo masturbe despacio haciéndolo gruñir.
—¡Erika¡ —soltó y me reí malvadamente ante su advertencia.
—Quiero jugar— respondí humectando mis labios con la lengua preparando para engullir esa cosa enorme y deliciosa que tenía por verga.
Lo comencé acariciar despacio, marcando círculos con mi lengua sobre su glande. El apretaba los dientes disfrutando del espectáculo que estaba dándole. Derek era demasiado morboso para contenerse un segundo de mirarme mientras me disponía a tragarme su pene hasta chocarlo contra mi garganta.
Fui introduciendo la gran polla en mi boca, y comencé a masturbarlo entre la presión de succión que ejercían mis labios.
Gruñía enloquecido, pero a la vez me obligaba a aumentar la cadencia de los movimientos, me follaba la boca murmurando y gruñendo incoherencias, adoraba tenerlo sometido si, loco de deseo y placer bajo mi mando.
Chupé, succione, acaricie con mi lengua y sobre todo le permití que me follara a su antojo. Me retiré un poco y comencé a masturbarlo con una mano dejando mi boca libre para atacar con sus testículos, y esto sí lo hizo prácticamente perder el control. Todo el cuerpo le convulsionó por la corriente eléctrica que mi boca mando por todo su cuerpo.
—¡Eso fue demasiado! —surrurró en un jadeó.
—Lo sé— admití orgullosa de mi por tener el poder de arrastrarlo hasta ese punto sin retorno en el que me empalaba o me empalaba. No había otra opción para tanto voltaje y deseo.
Si no me detenía su derrame llegaría en breves segundos, y esa tampoco era mi intención, si se iba a vaciar, tenía que hacerlo en mi interior.
Me acomodé en la cama y me abrí de piernas, exponiéndome a él y dándole una gloriosa vista de mi sexo empapado. Derek se abalanzó contra mi sin perder un minuto y acomodó el glande en mi entrada sabiéndome lista.
El pene me penetro suavemente sin dificultad. Él estaba tan duramente inflamado y yo tan mojada que encajábamos perfectamente. Comenzó a moverse sobre mi marcando el ritmo con el sensual y primitivo movimiento de sus caderas. Me penetro una y otra vez, primero despacio y con cuidado, para después aumentar la frecuencia y las cadencias de los empellones.
Era fuego entrando y saliendo de mi a toda velocidad, el movimiento de su cadera encajándose en lo mas profundo de mi llegando cada vez más hondo y cada vez despertando más sensaciones en mi interior.
El orgasmo nos alcanzó como una ola en la alta mar, lanzándonos a lo más profundo del placer y haciendo que nos aferráramos el uno al otro. Después de varios empellones más Derek se vacío en mí, y sentí con placer como cada latido en mi interior activaba las memorias del orgasmo que aún nos envolvía. Esta vez Derek no separó su cuerpo del mío, al contrario… me abrazo aún más fuerte demostrando que no me dejaría marchar jamás.
Ahora ya podíamos decir que estábamos oficialmente comprometidos. Nuestro compromiso había sido pactado en la cama, que era el lugar donde había empezado nuestra graciosa y hasta divertida historia.
Yo había ido tras él hasta cazarlo y arrastrarlo hacia una Suite en Alemania, y ahora en la réplica exacta de aquel cuarto de hotel, prometíamos amarnos durante toda la vida, y que mejor que con sexo para que el trato fuera más “profundo e intenso”
EPÍLOGO(Cinco Años Después)Fráncfort, Alemania.Érika CamelEl frío del invierno me hace abrazarme más el cuerpo, mientras espero paciente que Derek Mayer llegue hacia mi con un enorme ramo de flores que acaba de comprar del otro lado de la calle.Lleva la semana completa llenándome de regalos, y no es casualidad que estemos en esta helada ciudad justo hoy.Hoy es el día de nuestro quinto aniversario. Nuestras bodas de Madera, como metáfora de un árbol que crece y necesita de crear una base sólida para prosperar y crecer. Nuestra unión estaba en su mejor momento y se mostraba resistente con el tiempo.Nuestros dos hijos estaban junto a sus tío Dominico Mayer, y Julie Camel de Mayer, porque mi hermana después de tantos años por fin decidió cambiarse el apellido Peterson al de nuestro padre, y todo motivada porque deseaba que su primer hijo tuviera el nombre del hombre al que le debía prácticamente todo en la vida. Evidentemente papá y yo fuimos los más felices con su decisión,
Érika CanelEntré en la mansion de los Mayer y todo estaba en total quietud. Dominico fue el primero en aparecer por el living con un pantalón de pijama y una remera también negra. En las manos traía un vaso de cristal lleno de leche. Parecía un Niño pequeño on un bigote blanco sobre el labio superior.Julie se acercó a su flamante nuevo esposo sonriendo encantada y le besó con mucha dulzura la comisura de los labios.—Delicioso—susurro ella contra los labios de su esposo y rodé los ojos ante el hecho de tanta comolicodad. Aún no me podía creer que ese par de revoltosos inatrapables se hubieran casado antes que Derek y yo. Era totalmente increíble... en el sentido más literal de la palabra «increíble».—Hola Cuñada— me saludo Dominico Justo después de que acabo de comerse viva a su esposa. —Derek está en su habitación…. Se fue a dormir temprano, ya sabes…. Sueño embellecedor para estar «bien Alemán y bien matador» mañana en la boda.Julie se partió de risa y yo tuve que disimula
Érika y Camel Supuestamente debería estar en una despedida de solteras, «mi despedida de soltera», pero embarazada de tantos meses la idea no me resulta nada atractiva.Lo que es probable que ocurra es que caiga infartada si un stripper cachondo me muestra su miembro, o puede que me dé risa… no todos los días uno se topa con un semental vergón como con el que estoy a punto de casarme.No puedo beber tampoco, así que no tiene caso alejar a Julie de su flamante esposo, solo por pasar la noche nosotras dos como un par de monjigatas.—Vete a casa de tu esposo Jul— le dijo negociando con ella— Creo que yo hate exactamente lo mismo.—Érika Camel… es de muy mala suerte que el novio vea la novia… desde la noche antes hasta la ceremonia— me advierte Julie apuntándome con un dedo.—Y lo dice la mujer que consumo un matrimonio antes y después de la ceremonia… que para colmo fue a escondidas en Las Vegas— le recordé.—¡Touche!— admitió hiriéndose con una katana imaginaria a modo de harakiri.—Pe
Érika CamelMientras Julie hablaba sentada en mi cama frente a mi, menos daba crédito a lo que me trataba de contar. Tenía que tratarse de una broma .—¡Aún no te puedo creer Julie!¿¡Cómo así que te casaste en Las Vegas!? —pregunté con los ojos como platos y cada vez más sorprendida. —Pero cómo ocurrió, si cuando te marchaste esa tarde parecía que habías erradicado a Dominico Mayer de ti cerebro. No te dije nada sobre qué el también estaría en Las Vegas… pero no creí que las cosas llegarían a este nivel.—Solo ocurrió Erick… me lo pidió y no le pude resistir— se explica y aún no entiendo una mierd@. Para colmo lleva ese anillo de fantasía con un engarce que es más falso que judas. Y de la piedra ni hablar… ni siquiera es vidrio o una imitación aceptable. Es plástico y bastante feo. —¿!A este anillo fue a lo que no te pudiste resistir!?—chillo tomando su mano para analizar la «anti-joya», más bien debería decir la «basura» que lleva en su dedo anular.—No fue el anillo Ericka. El anill
Julie PetersonSi alguien me pregunta alguna vez algún detalle de mi boda… sin duda diré que me dolía el trasero. Creo que eso era lo que más iba a recordar de toda esta locura.También podría rememorar el orgasmo anal que me proporcionó mi futuro esposo una hora antes, pero bueno eso no era algo que se le contara a todo tipo de público.Me vestí con un sencillo vestido blanco ejecutivo, y Dominico se metió en un jeans con camisa blanca y un saco negro casual. Si no nos deteníamos... era un hecho que terminaríamos casados. Abordamos un taxi en plena madrugada y nos dirigimos a la icónica capilla Graceland.¿Hay algo más típico en Las Vegas que casarse ? A la par que el juego, las bodas son el principal atractivo de Las Vegas. Cada año se celebran más de ciento veinte mil bodas, siendo el segundo lugar del mundo en el que más matrimonios se celebran por detrás de Estambul.Sabia a donde nos dirigíamos, ese lugar era famoso. La Capilla Graceland era la capilla más famosa de Las Veg
Dominico MayerSiempre supe que totalmente cuerdo quien dice cuerdo del todo, pues yo no estaba… o era que quizás la crianza que me había dando mi madre en cuanto a relaciones matrimoniales pues no había sido la mejor, porque aunque mi padre murió siendo yo muy Niño aún recuerdo que ella parecía odiarlo a él y a todo lo que su esposo representaba. Así siguió años después... los Mayer para ella no valíamos nada, y después de su muerte quedó aún más claro. Entoces no es muy difícil de entender que después de pedirle a Julie Peterson que nos casáramos… hasta yo mismo me espanté de la intensidad de mis sentimientos hacia esa mujer. No sé de donde demonio había salido esa loca idea de casarme pero me parecía ahora lo más lógico y lo más acertado. Ya ella había huido… y allí estábamos de nuevo. Ya había ido tras ella, así que me merecía el premio mayor y ya no me conformaría con menos. Siempre dije que no me casaría, y ahí estaba pidiendo matrimonio de la manera menos convencional posi







