ANMELDENAntonella:
Ambos hicimos lo acordado, sin embargo, muchos no creen del todo la historia que inventamos. Al menos espero que con esta celebración se olviden por fin de aquel rumor, chisme o en lo que sea que se convirtió y tomen una nuevo, por supuesto que no esté relacionado conmigo.
Al salir noto el alboroto de inmediato en las calles. Todo está hermosamente decorado con cadenetas, hay un estrado con músicos en la plaza municipal, al igual que varias personas con sus puestos ofreciendo distintos productos. Por lo que me contó Nodal, esta es una de las fiestas más grandes del año. Aparte de ser la celebración de la vendimia también es la del aniversario del pueblo.
Ella me contó cosas que me dejaron sorprendida, por ejemplo, que la familia de Giancarlo fue quien le dio vida a este pueblo que se encontraba perdido en medio de la nada. Por lo que me dijo la tátara, tátara, tátara abuelo de Giancarlo era un emigrante italiano que se enamoró del lugar, decidió dejar su natal Italia para invertir de lleno en el lugar. Él compro muchas tierras de cultivo y ganado, además de construir la hacienda. Eso ayudo al pueblo a prosperar, esa es la razón por la que hay una placa recordatoria junto con un busto de Marco Madicci. Algo sin embargo, que me llama la atención, es un rumor que escuche el otro día, Giancarlo es hijo de la hija del ultimo señor de ese pueblo, pero es y no es heredero de esas tierras, supuestamente, el dueño original es un primo de este que lo trata como a un hermano y ha firmado ya los papeles para cederle las tierras que le corresponden a él, pero todos los rumores apuntan a que la madre de Giancarlo lo tuvo a el con un hombre casado y muy importante, uno que si lo reconoció pero al que él, desprecia por completo. Me pregunto si algún día sabre lo que realmente ocurrió con eso.
Paseo por el lugar, y veo que hay una rueda de la fortuna, debe tener una vista bellísima de noche, esperare hasta ese momento para subir. Continuo con mi recorrido compro algunas cosas que estoy segura le encantaran a mi madre como mermeladas, encurtidos y unos utensilios de arcilla. Al tener tantas cosas no me queda otra opción que volver a casa y dejarlas.
Cruzo la plaza principal de pronto diviso a lo lejos una silueta muy familiar, me acerco y confirmo mi sospecha. Es Giancarlo detrás de una carpa junto con una hermosa mujer de cabello ensortijado color ébano, tiene una pañoleta en la cabeza, usa una falda larga junto una blusa blanca que se ciñe a su cuerpo mostrando sus atributos.
No puedo oír lo que hablan, sólo por sus rostros veo que ambos ríen para que de ahí ella tome su mano para comenzar a jugar con ella. Esa mujer le está coqueteando y él no se resiste por lo visto. Que sinvergüenzas pueden ser los hombres, no han pasado ni tres días desde que me propuso estar con él y ya anda flirteando con otra.
Lo peor es ser testigo de cómo se dan un ligero beso en los labios, esto es el colmo. Me alejo lo más rápido del lugar, me siento enojada por ser engañada por él. Tanto que insistía porque empecemos una relación para que resulte que Giancarlo no pierda tiempo estando con otra. Respiro hondo para dejar mi molestia de lado, no debe importarme lo que haga, debo estar feliz de haberle dicho que no, de resistirme a sus encantos.
Giancarlo:
Voy en busca de Sarah, hace más de un año que no la veo. Es bueno hacer tratos con su familia, es una tradición que la feria de los Copperfield haga una parada en el aniversario del pueblo. Veo si se encuentra en alguno de los puestos, pero no hay señas de ella. Debe estar en su carpa, me dirijo para ahí. Avanzo entre la gente al llegar la veo a ella fuera de su carpa tuve razón cepillando a su caballo.
—Sarah, hasta que por fin te encuentro — La llamo.
—Giancarlo, sabía que vendrías a verme — Me contesta.
—Cierto, tus fabulosos y acertados poderes de adivinación — Me burlo, no creo en esas cosas.
—Acerté al decirte que Teodora no iba a ser para ti…y que tu primera esposa no iba a sobrevivir — Intenta mostrarme algo obvio, aunque sobre lo último me lo dice con pesar.
—Es lógico que acertaras, ella me veía simplemente como su hermano mayor — Le digo mostrando que no me afectaba en la más mínimo que Teodora tuviera esa imagen de mí, así como tambien no digo nada de mi amada esposa, después de todo, su recuerdo siempre sería demasiado doloroso.
—Tan escéptico como siempre… — Se ofende.
—No te empeñes en hacerme creer en cosas que parecen mentira — Quiero salirme de ese tema.
—Muéstrame tu mano, hagámoslo como cuando éramos niños — Me pide.
—Siempre con lo mismo — La regaño.
—Hazlo por una vieja amiga, te parece — Me ve con ojos de cachorrito.
—Haz lo que quieres — Es mi escueta respuesta.
—Gracias — Se pone en un pie para de ahí tomar mi mano. — Tu vida va ser muy larga, aunque debes tener cuidado veo peligro en tu futuro —
—Me enfrento a muchos peligros todos los días al ser un agente del FBI — Bromeo.
—No seas un payaso, lo digo en serio, ten cuidado… — Me regaña. — Por el dinero no te preocupes todo va ir bien, de maravilla —
—Me alegra que los negocios estén bien — Sigo sin tomarla enserio.
—Como te lo repetí desde hace muchos años Teodora no es para ti, es otra mujer, habrá problemas — Termina.
—¿Tanto puedes ver en la palma de una mano? — La cuestiono.
—Las pautas de tu destino están ahí, puedes cambiarlo, pero es muy difícil — Es su explicación.
—Digamos que te creo ¿Cuándo aparecerá la dichosa mujer? — Intento creer algo de sus predicciones.
—Ya la conoces — Me dice secamente y sonrojada.
—¿Eres tú? — Estoy sorprendido — Te veo como una amiga, nada más… —
—Todos los Madicci están dispuestos a romper el corazón a los Copperfield — Otra vez se comporta de forma trágica.
—Siempre dices lo mismo — Me siento fastidiado.
—Por desgracia no soy esa mujer…Sólo que por lo visto la conoces si fuera tu no la dejaría escapar…puede que alguien cambie los hilos del destino y termines con quien menos lo esperes, esa mujer tiene un monstruo que la perseguirá incansablemente, debes de protegerla — Juega conmigo y a la vez habla en serio.
—No juegues con esa clase de cosas — Finjo molestia, lo mejor es seguirle el juego a ella — Aunque tal vez tengas razón con respecto a que los Madicci rompen el corazón a los Copperfield… Mi madre hizo lo mismo con tu padre. Te soy sincero para mi eres una amiga, una hermana lejana —
—Mmm…Por esta vez me conformare con el pago de siempre — Me dice, acercándose a mi rostro dándome un ligero roce en los labios. – Sólo eso conseguiré de ti.
—Tan dramática como siempre, estoy seguro que has visto alguien mejor en tu futuro… — Deseo animarla, detesto cuando se pone así.
—Bien, me acompañas a recorrer la feria, tal vez podemos subir a la rueda de la fortuna — Esquiva el tema por completo.
—No puedo, tengo que supervisar uno de los eventos principales — Prefiero negarme a darle falsas ilusiones.
—Mmm… Siempre ocupado… — Me dice.
—Hija, deja de molestar al joven Madicci, atiende tu puesto — La escucho a su madre.
—Señora un gusto verla — La saludo.
—El gusto es mío verte después de tanto tiempo, el año pasado no estuviste presente — Me lo devuelve.
—Tuve unos asuntos que atender y si he venido es para agradecer su visita, sin ustedes esta festividad no sería nada — Le explico.
—No es nada, gracias a ustedes por recibirnos y hacer crecer nuestras ganancias… jejejeje. Bueno joven ambas nos retiramos que tenemos cosas que hacer — Su madre llevándosela a rastras
Dejo las cosas en casa para continuar con mi paseo por la feria proponiéndome divertirme a lo grande sin importarme lo que vi hace un momento. No hay ninguna razón por la que deba afectarme, él y yo no somos nada. Giancarlo es libre de salir con cualquier mujer al igual que yo soy libre de salir con quien quiera. Después de todo una de las razones por las que me divorcie de Giovanni fue para ser libre.
—Adatto, que gusto verte por aquí — Escucho la voz de una de las personas con la que no deseo cruzarme.
—Hola Sebastián — Oculto mi desagrado al responderle de forma neutral.
—¿Dónde está Giancarlo? Debería de estar acompañándote — Me pregunta viendo a todos lados.
—No tiene por qué hacerlo — Le doy como respuesta.
—¿Acaso tu y él no están saliendo? Ustedes dos son enamorados — Lo asegura.
—Rompimos hace un tiempo, antes de venir aquí por lo que fue una sorpresa que me mandaran desde el magisterio para suplir a Nodal… Hasta él no creía que estuviera aquí — Le cuento.
—¿Tu sabías que lo encontrarías aquí? — Me cuestiona.
—No, Giancarlo es bastante reservado además que cuando lo conocí supuse que vivía en la ciudad no pregunte mucho — Le contesto.
—Oh, entonces no te molesta que te haga compañía, recién acabo de llegar y mis hermanos se van a demorar — Se auto invita él solo.
—Para nada, al contrario, me encantaría tu debes conocer esta feria como la palma de tu mano — Soy amable y acepto su compañía.
—Más o menos, que te parece si vamos a los carros chocones, yo invito — Me lleva hacia ellos.
—Ok. — No protesto, él me va invitar.
Nos divertimos mucho en los carros chocones, la razón principal, es porque casi rompemos uno de ellos, al chocarnos ambos coches suenan muy feo, al salir nos matamos de la risa por la cara que todos los presentes pusimos. Después nos dirigimos al puesto de tiro al blanco donde yo no gane, sin embargo, Sebastián obtuvo un lindo conejito que me regalo, alegando que él no iba hacer nada con eso. Luego de visitar varios puestos llegamos al de las adivinas, pasamos uno por uno, la primera soy yo.
—Buenos días, quiero saber mi futuro — Entro entusiasmada.
—Buenas tardes señorita, para comenzar con su lectura parta la baraja en tres — Me indica.
—Bien — Contesto.
—Estos tres cortes son tu pasado, presente y futuro. ¿Por cuál desees que comience? — Me pregunta.
—Pasado — Respondo para probar si acierta.
—Tu has tenido una relación seria, matrimonio. ¿Eras casada? — Comienza.
—Si. – Digo sin creer lo que adivino, debe ser suerte, me repito.
—Esta carta el loco de cabeza, me informa que hubo mucha locura, pasión, pero todo esto estuvo destinado al fracaso. Vez, la torre mostraba que no llegaría a buen fin — Me señala las cartas mientras habla.
—Valla — Estoy con un nudo en la garganta.
—Las espadas muestran muchas peleas, esta de aquí es una perdida…Tuviste una… ¿Verdad? — Me pregunta.
—Mmm — Le afirmo, no deseo recordar el tiempo que estuve con Giovanni.
—Tranquila niña, no indagare más sobre tu pasado ahora veamos tu presente ¿Te parece? — Intenta animarme.
—Si — Acepto.
—Eres una forastera, veo que hay personas interesadas en ti. Está eres tú, la sacerdotisa y estas dos cartas representan a dos personas para las que significas mucho, uno de ellos se encuentra representado por el diablo, ten cuidado con esa persona, te quiere, pero de una forma obsesiva y su opuesto es la carta de aquí templanza, está persona lo único que quiere es protegerte, quiere lo mejor para ti — Dice.
—Creo conocer la identidad la persona que está representada por la carta del diablo, pero de la otra lo ignoro por completo. Gracias por todo — Me despido pensando que termino.
—Espera falta que lea tu futuro… Valla, mira lo que te depara el destino, esta carta es de los enamorados. Creo que fortuna se ha puesto de tu lado pequeña sacerdotisa, jejejeje — Ríe para de ahí quedarse en silencio, la siguiente carta que saca es la de un esqueleto — Debes tener cuidado y fe ya estarás en un gran peligro — La última carta es la del sol. — Pasaran muchas cosas, pero al final va salir el sol, toda ira bien — asegura.
—Bueno, gracias otra vez — Le digo y salgo de ahí.
Al esperar a Sebastián, me quedo pensando en las palabras de la adivina sobre todo a lo referente al pasado, también a lo que sucede ahora y lo que tal vez pase en el futuro. Puede que ocurra o tal vez no sin embargo hay cosas en las que acertó.
—Vamos, no creas todo lo que dicen, por más que uno quiera hay cosas que no van a pasar — Sebastián me saca de mi ensoñación.
—Si tienes toda la razón. – Acepto su sugerencia.
—Tú me recuerdas mucho a una persona, pero eres muy diferente a ella — Me cuenta.
—Por la forma en que te expresas debe ser tu persona especial. ¿Cierto? — Lo interrogo, él se sonroja un momento y luego ríe.
—Me atrapaste, pero para ella no soy nada especial —Me confiesa todo triste y desanimado.
—No te pongas triste, no es momento de hacerlo — Deseo animarlo. — Si ella no te aprecio fue su problema no el tuyo —
—Si, es verdad, Antonella ¿quieres tener una cita? — Me pregunta.
Antonella:Las cosas que me ha contado ese hombre han sido terribles, pero ahora comprendo las razones que tiene Giancarlo para sentirse así, Giovanni estaba tan sorprendido como yo, y yo, simplemente Sali de allí tan rápido como pude, no he logrado comunicarme con Giancarlo, tiene su celular apagado, seguramente esta demasiado ocupado con sus pendientes, y quizás es mejor que no le cuente nada de lo que he averiguado, aunque admito que me duele que me oculte una cosa así, realmente, no se ni que debo pensar al respecto, han pasado solo unas horas desde que me entere de la verdad y no se como debo sentirme o como debo reaccionar al respecto.Giancarlo:Me siento hecho una furia, tan es así que realmente no puedo ni me quiero controlar. Se demasiado bien de que se trata todo este repentino interés después de tantos años, y esos regalos supuestamente desinteres
Giancarlo:Antonella esta rara, es como si me escondiera algo y si intento preguntar me advierte que no está para interrogatorios. Lo único bueno de hoy que fuimos donde Michael para que nos diga que todo está bien y que en unos días los sentiremos. Porque lo del sexo de los gemelos vamos a dejarlo como para nuestro aniversario de relación, es decir al día siguiente de la vendimia, ella lo decidió sin consultarme, pero mejor no la contradije porque me vio con mirada asesina si protestaba.Al final me pidió quedarse en casa de su madre porque deseaba ponerse al día con ella tal vez hasta ir de compras. Me ha dejado de lado. Aprovechare para hacer una visita pendiente, una que espero que me de la paz que estoy buscando.Antonella:Hace tiempo que no venía a la casa de los Spencer, la última vez fue cuando Alondra me hizo queda
Hola mis lectores, quiero pedir una disculpa si no he subido actualizaciones, e estado ocupada con cuestiones familiares, a partir del lunes retomo la actualizacion para el final de esta hermosa historia, gracias por su paciencia. Espero puedan comprender que la situacion se fue de mis manos y por ello les ofreco una disculpa. Espero sus comentarios y esperen tambien una nueva historia que pronto estara disponible en la aplicacion, se que han preguntado pro las actualizaciones pero hasta hoy tuve tiempo de avisar, nuevamente espero comprension y amor, de verdad una gran disculpa por las molestias que esto genero, no era mi intencion fallarles. Yubel.
Adam:Antonella sale más temprano de lo habitual y también al irse, siempre se va antes que llegue Giancarlo. Estoy segura que ese par a discutido por algo lo peor es que ninguno de los dos se abre. Antes ella lo hacia pero desde lo sucedido con Teodora le cuesta confiar, no hay necesidad que lo diga sus acciones lo muestran. Tal vez ya no esta tan contenta aquí y quiere irse, después de aquello quien no. Todos conocíamos la historia entre Giancarlo y Teodora, ninguno fue digno de advertirle.—Chau Adam, te veo mañana. – Se despide igual que todos los días.—Antonella ¿Podemos hablar un momento? – Le pregunto.Duda un momento: Está bien.—Acompáñame al otro salón. – Le indico, no es bueno discutir esto en público.—¿Qu&ea
Antonella: Desde la operación Giancarlo a estado serio y extremadamente sobreprotector. No entiendo el motivo, mi madre dice que es por el embarazo sin embargo antes no estuvo así, sin olvidar esos obsequios que llegan a los bebes. Quiero reclamarles a los de la tienda y exigir saber quien los envía porque puede ser algún loco, Giancarlo no deja. Según él porque son tonterías sin importancia, lo peor es que sospecho que conoce al misterioso remitente. Supongo que no tendría que preocuparme pero me es molesto. Lo que ha sido más difícil en este tiempo es tener quieto a Giancarlo, es peor que niño chiquito. Desde la operación si no esta a mi lado saca loco a Adam para ver las cosechas. Al menos ya tomo de nuevo el interés en el trabajo porque Adam me conto que desde que me fui su único plan era como comunicarse conmigo y solucionar todo, después cuando se entero que iba a ser padre se leyó todos los libros sobre paternidad, cuidados en el
Giancarlo:Despierto y lo primero que busco con la mirada es a Antonella o a Adam.—Hasta que por fin despiertas. – Escucho una voz indeseable.—¿Qué haces aquí?— Mi tono es molesto.—No deberías alterarte luego de una operación, es riesgoso. – Por desgracia tiene razón.—¿Qué quieres? Hasta donde recuerdo usted y yo no tenemos ningún parentesco. – Le contesto.—Negar lo innegable. Mírate, eres igual a mi. – Me dice.Me rio: Yo no le quite su herencia a nadie, ni abandone a una mujer embarazada y menos a mi hijo. Tampoco soy un golpeador.—El enojo se ve en su rostro.—Son situaciones que ameritaron dichas acciones. – Se justifica.—No me interesa







