ANMELDENAntonella:
Giancarlo decidió esperarme en el carro mientras recogía el dinero de este mes en la portería. Cuando estoy en la entrada me encuentro con quien menos deseo hacerlo, es Giovanni con su traje elegante y un ramo gigante de rosas.
—¡Antonella! — Se me abalanza para abrazarme, mientras que yo estoy asustada, pero debo mostrarme fuerte.
—¿Qué haces aquí? — Lo separo.
—Vengo a pedirte que me perdones, que vuelvas, entiende que te extraño — Da una razón que tal vez hace tiempo hubiera aceptado gustosa. — Tomo es una muestra del amor que tengo todavía hacia a ti.
—Disculpa, no puedo aceptarlas — Lo rechazo. — Esto deberías dárselas a tu esposa —
—Para mí tú sigues siéndolo, ese papel no significa nada. Te amo — Repite lo mismo.
—Yo no. Ahora se feliz con Alexandra y tu hijo. No deberías maltratarla, respeta a la mujer que está llevando a tu hijo en su vientre — Le pido.
—¿No estoy seguro que sea ese niño mío? — Es un miserable cobarde. De nuevo, esta repitiendo nuestra historia con Alexandra, es un monstruo.
—No digas cosas de las que luego te arrepentirás — Respiro hondo.
—No lo hago, Alexandra es desesperante, no la soporto — Comienza sus justificaciones sin sentido. Es como un niño.
—Lo mismo decías del nuestro, mira el resultado de tus acciones…No cometas el mismo error. Adiós Giovanni — Me despido.
—No, lo nuestro no puede terminar…Te amo a ti y si el niño que espera Alexandra es mío deseo que lo cuidemos ambos. Por favor Antonella dame una oportunidad — Continua.
—Alexandra es la madre de ese niño y tu su padre, es justo que le den un hogar. Si no pueden llevarse bien, se divorcian y ya. No es justo que ese niño viva entre la pelea de sus padres — Le doy una opción a sus problemas.
—Es lo que quiero hacer para regresar contigo. Formar nuestra propia familia — Sigue con sus ideas sin sentido.
—¡Entiende que no quiero! – Me exaspera. — Comprende que terminamos ¡Que no te amo! Que no pienso volver contigo, así mi vida dependiera de ello. ¡Estoy harta de ti! —
—¡Mientes! — Me grita sujetándome del brazo. — Tú eres mía. No puedes dejarme. — Me pone contra la pared. — Di que volverás conmigo — demanda.
—Déjame, me estas lastimando — Le pido asustada, lamento rechazar la oferta de Giancarlo de acompañarme.
—No hasta que vuelvas conmigo — Me exige.
—Te ha dicho que la dejes — Escucho la voz de quien tanto anhelaba.
—Giancarlo — Susurro.
—Eres una sucia y asquerosa perra — Me escupe Giovanni.
—Suéltala — Le ordena Giancarlo que se impone resaltando mucho más que él.
—No te metas en problemas de pareja extraño — Se burla Giovanni, disminuyendo su agarre. Aprovecho esto para darle una patada en la parte baja, ocasionando que me suelte. Corro donde Giancarlo quien me recibe en sus brazos.
—Maldita…. Esta me la pagas — Giovanni está más que furioso además de adolorido.
—Ni se te ocurra tocarle un pelo — Lo amenaza Giancarlo. Giovanni lo ve con odio mientras aprieta los puños, desea golpearlo, hacerlo a un lado para llegar hasta mi para pagar por lo que hice. Estoy segura que Giancarlo se dio cuenta, puedo sentirlo por la forma en que me abraza sin embargo poco a poco va suavizando el agarre sin despegar su vista de Giovanni. — Antonella, ve por lo que necesitas, yo me encargo de él —
—Bien — Contesto sintiendo que el corazón me estallara en el pecho debido al terror.
Giancarlo:
Había comenzado a escuchar su conversación desde que ella dijo “Lo mismo decías del nuestro, mira el resultado de tus acciones…No cometas el mismo error. Adiós Giovanni” No entendía la parte del nuestro y por lo visto ese sujeto hizo algo, cometió un error. Continúo escuchando la conversación, las cosas que habla sobre volver con Antonella me desesperan. No pienso dejar que ella regrese con ese hombre que la maltrato y quien sabe que cosas más le hizo, que ella se niega a revelar.
Me alegro al oír a Antonella gritarle que no lo ama y que no piensa volver con él. Sin embargo, en el preciso momento en que ella pronuncio las palabras, “me estas lastimando” es cuando decido actuar. Le ordeno que la deje, no me hace caso, pero Antonella aprovecho la distracción para darle un buen golpe y corre hacia mí. Le pido que valla por lo que tenía que ir mientras me encargaba de este sujeto.
Cuando me di cuenta que ella se encontraba lo suficientemente lejos, lo tomo del cuello de la camisa y lo puse contra la pared: — No vuelvas a molestar a Antonella, eres un miserable, sabes demasiado bien que no soy ningún extraño — le digo.
—Tú ya debes de saber con quien te estas metiendo, hermanito, dime, ¿Ella lo sabe? – Trata de sonar importante al tiempo que me amenaza.
—¿Con qué desgraciado me estoy metiendo? – Me burlo, él cree que por su apellido y la relación sanguínea que compartimos, lo voy a dejar en paz, está muy equivocado.
—Soy Giovanni Coppola, hijo del dueño de Started Corporation, yo si soy un hijo legitimo a diferencia de ti, bastardo hijo de perra — Se jacta. En lugar de causarme miedo o incomodarme, me da risa por las ironías de la vida. Este sujeto se jacta de ser el legítimo hijo de la persona a la que le guardo más rencor en este mundo. Me río en su cara sin soltarlo. — Ten por seguro que tengo más ganas de acabar contigo, hermanito, no vuelvas a tocar a mi novia, o lo pagaras caro — Le confieso, vi cierto temor. — Si no lo hago ahora, es por ella — Sonríe, estoy seguro que piensa que tiene alguna posibilidad con ella. — No es porque ella te quiera todavía si no, que se molestara por entrometerme en sus asuntos, no obstante, si tu vuelves a fastidiarla o tocarle un solo pelo lo lamentaras — Lo amenazo y de ahí lo suelto, sintiendo más desagrado hacia él si fuera posible.
—Por hoy me iré, sólo te digo que ella siempre será mía. Al final terminara conmigo, estamos predestinados, no dejare que un bastardo como tú, la tenga — Son sus últimas palabras antes de irse como el cobarde que siempre ha sido.
Antonella:Las cosas que me ha contado ese hombre han sido terribles, pero ahora comprendo las razones que tiene Giancarlo para sentirse así, Giovanni estaba tan sorprendido como yo, y yo, simplemente Sali de allí tan rápido como pude, no he logrado comunicarme con Giancarlo, tiene su celular apagado, seguramente esta demasiado ocupado con sus pendientes, y quizás es mejor que no le cuente nada de lo que he averiguado, aunque admito que me duele que me oculte una cosa así, realmente, no se ni que debo pensar al respecto, han pasado solo unas horas desde que me entere de la verdad y no se como debo sentirme o como debo reaccionar al respecto.Giancarlo:Me siento hecho una furia, tan es así que realmente no puedo ni me quiero controlar. Se demasiado bien de que se trata todo este repentino interés después de tantos años, y esos regalos supuestamente desinteres
Giancarlo:Antonella esta rara, es como si me escondiera algo y si intento preguntar me advierte que no está para interrogatorios. Lo único bueno de hoy que fuimos donde Michael para que nos diga que todo está bien y que en unos días los sentiremos. Porque lo del sexo de los gemelos vamos a dejarlo como para nuestro aniversario de relación, es decir al día siguiente de la vendimia, ella lo decidió sin consultarme, pero mejor no la contradije porque me vio con mirada asesina si protestaba.Al final me pidió quedarse en casa de su madre porque deseaba ponerse al día con ella tal vez hasta ir de compras. Me ha dejado de lado. Aprovechare para hacer una visita pendiente, una que espero que me de la paz que estoy buscando.Antonella:Hace tiempo que no venía a la casa de los Spencer, la última vez fue cuando Alondra me hizo queda
Hola mis lectores, quiero pedir una disculpa si no he subido actualizaciones, e estado ocupada con cuestiones familiares, a partir del lunes retomo la actualizacion para el final de esta hermosa historia, gracias por su paciencia. Espero puedan comprender que la situacion se fue de mis manos y por ello les ofreco una disculpa. Espero sus comentarios y esperen tambien una nueva historia que pronto estara disponible en la aplicacion, se que han preguntado pro las actualizaciones pero hasta hoy tuve tiempo de avisar, nuevamente espero comprension y amor, de verdad una gran disculpa por las molestias que esto genero, no era mi intencion fallarles. Yubel.
Adam:Antonella sale más temprano de lo habitual y también al irse, siempre se va antes que llegue Giancarlo. Estoy segura que ese par a discutido por algo lo peor es que ninguno de los dos se abre. Antes ella lo hacia pero desde lo sucedido con Teodora le cuesta confiar, no hay necesidad que lo diga sus acciones lo muestran. Tal vez ya no esta tan contenta aquí y quiere irse, después de aquello quien no. Todos conocíamos la historia entre Giancarlo y Teodora, ninguno fue digno de advertirle.—Chau Adam, te veo mañana. – Se despide igual que todos los días.—Antonella ¿Podemos hablar un momento? – Le pregunto.Duda un momento: Está bien.—Acompáñame al otro salón. – Le indico, no es bueno discutir esto en público.—¿Qu&ea
Antonella: Desde la operación Giancarlo a estado serio y extremadamente sobreprotector. No entiendo el motivo, mi madre dice que es por el embarazo sin embargo antes no estuvo así, sin olvidar esos obsequios que llegan a los bebes. Quiero reclamarles a los de la tienda y exigir saber quien los envía porque puede ser algún loco, Giancarlo no deja. Según él porque son tonterías sin importancia, lo peor es que sospecho que conoce al misterioso remitente. Supongo que no tendría que preocuparme pero me es molesto. Lo que ha sido más difícil en este tiempo es tener quieto a Giancarlo, es peor que niño chiquito. Desde la operación si no esta a mi lado saca loco a Adam para ver las cosechas. Al menos ya tomo de nuevo el interés en el trabajo porque Adam me conto que desde que me fui su único plan era como comunicarse conmigo y solucionar todo, después cuando se entero que iba a ser padre se leyó todos los libros sobre paternidad, cuidados en el
Giancarlo:Despierto y lo primero que busco con la mirada es a Antonella o a Adam.—Hasta que por fin despiertas. – Escucho una voz indeseable.—¿Qué haces aquí?— Mi tono es molesto.—No deberías alterarte luego de una operación, es riesgoso. – Por desgracia tiene razón.—¿Qué quieres? Hasta donde recuerdo usted y yo no tenemos ningún parentesco. – Le contesto.—Negar lo innegable. Mírate, eres igual a mi. – Me dice.Me rio: Yo no le quite su herencia a nadie, ni abandone a una mujer embarazada y menos a mi hijo. Tampoco soy un golpeador.—El enojo se ve en su rostro.—Son situaciones que ameritaron dichas acciones. – Se justifica.—No me interesa







