ANMELDENGiancarlo:
Antonella luego que le pusieron aquella manta de enfriamiento por fin reacciono por unos momentos y comenzó a gritar al sentir las inyecciones. Ahí me acerque y tome la mano. No tardo en quedar dormida otra vez, está vez creo que no es tanto por la fiebre que según el medico llego a los 40°C, si quedo dormida es por los antipiréticos que le inyectaron vía intravenosa.
—Señor usted es su esposo de la señora. ¿Verdad?— Se acerca el doctor.
Lo mejor es decir que si porque si me negaba no querrían darme información de Antonella.
—Si.— Asiento.
—El estado de ella no es tan grave, se habrá dado cuenta que en la zona hay una epidemia de gripe bastante fuerte. Por lo que en esta última semana nos han llegado muchos pacientes con fiebre muy alta.— Me cuenta.
—Supongo que tanto adultos como niños. – Lo interrumpo.
—Si. Lo que nos preocupa en ella es su estado, la temperatura a la que llego es peligrosa para el bebe.— Sus palabras me dejaron en shock.
—¿Bebe? ¿Qué bebe?—Pregunto incrédulo.
—Disculpe, no lo sabía. Su esposa está embarazada, según los análisis parece reciente. Tendrá entre un mes o mes y medio. Felicidades. – Me da una palmada en la espalda. Me siento feliz, iba a ser padre y Antonella es la madre. Sin embargo esa gripe podría ser peligrosa, el bebe estaría bien, ella estará bien: Doctor ¿En qué afectara esto a los dos? ¿Están en peligro?
—Tranquilo señor, la fiebre ha bajado a un rango controlable, pronto su temperatura será normal y podrán irse a casa. – Me da buenas noticias.
—¿Tan pronto? No necesita que la internen. – Lo veo receloso.
—Lo que tiene su esposa es una gripe un poco fuerte. Tiene que tomar muchos líquidos para no deshidratarse, apenas tenga calentura cambiarse de ropa y si fuera necesario tomar un baño de agua tibia. Para los demás síntomas le daremos unos medicamentos junto a unos suplementos vitamínicos para el resto del embarazo. – Me informa.
—Gracias doctor ¿Puedo verla?— Pregunto.
—Claro. No se asuste, sólo esta descansando. – Me contesta.
Me siento aliviado, Antonella y el bebe están bien. Estoy tan feliz dentro de unos meses habría un niño o niña llenando de alegría la casa. No cabe duda que ambos estaremos juntos y esta pelea quedara atrás. Ahora tendremos que casarnos, supongo que ella querrá una boda sencilla, no me importa con tal de estar junto a ellos. Voy directo donde ella y la encuentro durmiendo más tranquila, su rostro no tiene ese intenso tono rojizo de hace rato pero sus mejillas siguen sonrosadas.
Tomo su mano; Antonella me haz hecho tan feliz.
Antonella:
El dolor de cabeza junto al gran malestar que sentía ha disminuido sin embargo me molesta algo en mi brazo, es una molestia muy familiar. Si mal no recuerdo me sentía mal porque por lo visto me cogió la gripe de la temporada y justo cuando estuve a punto de descansar en mi alcoba, me encontré con Giancarlo, discutimos hasta que mi malestar se intensifico. Seguro termino llevándome a emergencias.
Abro los ojos y me encuentro a Giancarlo con una cara de soñador, no lo he visto tan feliz en mi vida, es contagioso no obstante me intriga conocer el motivo.
—Giancarlo, gracias por traerme. ¿Está todo bien? – Mi curiosidad me carcome.
—Todo esta de maravilla. –Responde.
—Tú no eres Giancarlo… ¿Dónde esta él? – Me asusto, de seguro estoy delirando y me encuentro atrapada en una pesadilla.
—Antonella soy yo. No te asustes, no deberías alterarte en tu estado. – Me toma de la mano.
—¿Mi estado?— Pienso. – Seguro tengo meningitis o encefalitis, ya me voy a morir.
—No. No digas eso ni de broma. – Me ve serio.
—Dime que sucede en verdad me estas asustando.— Hablo angustiada.
—Estás embarazada.— Me habla todo calmado y sonríe.
—Estás bromeando.— Empiezo a hiperventilar, el pánico me invade ante esa posibilidad.
—Crees que jugaría con algo como eso. – Me enfoca su mirada.
Me recuesto en la almohada, necesito asimilar la noticia. Ahora qué haría, se supone que ambos terminamos hace unas semanas y viene esto. Sea lo que suceda a partir de este momento la prioridad debe ser mi bebe, no permitiré que nadie le haga daño.
—Antonella ¿Estás bien?— Se preocupa.
—Si quieres yo me haré cargo de todo. –Es lo que atino a decirle sin atreverme a verlo.
—¿Qué quieres decir con ello?— Siento su molestia.
—Mira hace semanas que terminamos y esto es… No es necesario que te preocupes. – Estoy con miedo.
—¿Quieres abortar?—Esta vez sonó muy frío, podía sentir su mirada en mi cabeza.
—No.— Niego de inmediato.— Yo lo quiero.— abrazo mi propio vientre.— No quiero causarte molestias. Puedo hacerme cargo del bebe yo sola, no es necesario que hagas cosas que no quieres.
—Antonella.— Toma mi mentón.— Yo te amo a ti y a nuestro bebe… En si creo que el tiempo de la separación y la pelea que tuvimos a pasado a segundo plano la prioridad es el bienestar de ambos.
—No tenemos que seguir juntos porque estoy embarazada… Podrás verlo cuando quieras. – Insisto, no quiero cometer el mismo error.
—Sigues con eso. Ambos nos queremos, en si nos amamos y no lo niegues. Este niño es la prueba más palpable de eso. – Toca mis manos – Lamento lo de la otra vez.— Quiero llorar. — ¿Tienes miedo?
Asiento con la cabeza, me conoce después de todo.
—Todo va estar bien, estoy aquí contigo. – Me abraza.
Dejo que lo haga, en verdad es lo que necesitaba. Giancarlo si que sabe como reconfortarme.
Giancarlo:
Luego de una larga espera están a punto de darle el alta a Antonella, ella tiene que firmar unos papeles en recepción, recibir la receta y listo. La ayudo a levantarse y cambiarse de ropa. Vamos con las enfermeras y cuando Antonella está leyendo los papeles.
—Señorita, disculpe, pero mi nombre no es Antonella Alvarado. Soy Antonella Adatto. – Habla.
—¿Enserio? Acaso viene de esa cama. –Se sorprende.
—Si pero mi nombre es Antonella Adatto. – Le explica Antonella.
—Señorita, yo soy Antonella Alvarado no Adatto. — Interviene otra mujer.
—Por lo visto se confundieron las historias… Tienen que esperar un momento al doctor. – Nos dice la enfermera, retirándose por varios minutos hasta que aparece el doctor que nos atendió: Señores Alvarado podrían venir un momento, necesito hablar con ustedes.
Esperamos un cuarto de hora hasta que salió la pareja sonriendo, firmaron los papeles de su alta y se fueron.
—Señorita Antonella Adatto, venga por favor. – Llama el doctor.
La acompaño, no pienso dejarla sola. – Señor sólo llame a la señorita.— Me detiene.
—Él viene conmigo doctor, él puede escuchar todo.— Interviene Antonella, tomando mi mano.
—Como guste, síganme.— Se nota su molestia. —Señorita Adatto, como sabrá en la última semana se han presentado varios casos de gripe en la sala de emergencia, llegando a veces ser el personal insuficiente y suscitándose uno que otro error. – Comienza.
—Se refiere al cambio en las historias a la hora de firmar, lo comprendo. Sobre todo cuando tenía casi el mismo nombre que la otra mujer.— Esta tranquila aunque me da mala espina.
—El problema es que las historias se cambiaron a la hora de recibir los análisis.— Temía aquello.
—¿Qué quiere decir?— Pregunto.
—Que la señorita no está embarazada, la que si lo estaba es la señora Alvarado. Lamentamos la equivocación. – Dice como si nada.
—Como que lamentan el error, esto es serio que tal si ella o la señora Alvarado tenían alguna enfermedad grave y su error las mataba o causaba un daño irreversible en ellas. – Me enojo.
—Entiéndanos, estamos saturados.— Es su excusa.
—Estoy seguro que no es la primera vez… En verdad que es…— Me siento furioso.
—Tranquilo Giancarlo, es un simple error. Gracias por todo doctor. – Se levanta y me saca de la habitación.
Firmo, tomo la receta y salimos del hospital. Durante el camino a casa permaneció en silencio mirando por la ventana.
—Llegamos. –Anuncio.
—Voy a descansar. Hasta mañana.
—Recuerda que tienes descanso médico. – Le hago hincapié en ello.
—Me siento mejor— Agrega.
—Tienes que cuidarte.— Le recomiendo.
—Es una simple gripe. – Argumenta.
—Tuviste fiebre muy alta, delirabas. Tu salud es importante.— Le recuerdo.
—El doctor concluyo que es una simple gripe. Nada del otro mundo.— Me aclara.
—Dijo que descansaras y tomaras líquidos.— Le repito las indicaciones
—Giancarlo, estoy bien. Que más da después de todo no estoy embarazada.— Se va. Si que le dolió la noticia, a mi también. En un momento me la imaginaba a ella incluso al bebe yendo de paseo por la campiña. Mañana va ser un día difícil.
Antonella:Las cosas que me ha contado ese hombre han sido terribles, pero ahora comprendo las razones que tiene Giancarlo para sentirse así, Giovanni estaba tan sorprendido como yo, y yo, simplemente Sali de allí tan rápido como pude, no he logrado comunicarme con Giancarlo, tiene su celular apagado, seguramente esta demasiado ocupado con sus pendientes, y quizás es mejor que no le cuente nada de lo que he averiguado, aunque admito que me duele que me oculte una cosa así, realmente, no se ni que debo pensar al respecto, han pasado solo unas horas desde que me entere de la verdad y no se como debo sentirme o como debo reaccionar al respecto.Giancarlo:Me siento hecho una furia, tan es así que realmente no puedo ni me quiero controlar. Se demasiado bien de que se trata todo este repentino interés después de tantos años, y esos regalos supuestamente desinteres
Giancarlo:Antonella esta rara, es como si me escondiera algo y si intento preguntar me advierte que no está para interrogatorios. Lo único bueno de hoy que fuimos donde Michael para que nos diga que todo está bien y que en unos días los sentiremos. Porque lo del sexo de los gemelos vamos a dejarlo como para nuestro aniversario de relación, es decir al día siguiente de la vendimia, ella lo decidió sin consultarme, pero mejor no la contradije porque me vio con mirada asesina si protestaba.Al final me pidió quedarse en casa de su madre porque deseaba ponerse al día con ella tal vez hasta ir de compras. Me ha dejado de lado. Aprovechare para hacer una visita pendiente, una que espero que me de la paz que estoy buscando.Antonella:Hace tiempo que no venía a la casa de los Spencer, la última vez fue cuando Alondra me hizo queda
Hola mis lectores, quiero pedir una disculpa si no he subido actualizaciones, e estado ocupada con cuestiones familiares, a partir del lunes retomo la actualizacion para el final de esta hermosa historia, gracias por su paciencia. Espero puedan comprender que la situacion se fue de mis manos y por ello les ofreco una disculpa. Espero sus comentarios y esperen tambien una nueva historia que pronto estara disponible en la aplicacion, se que han preguntado pro las actualizaciones pero hasta hoy tuve tiempo de avisar, nuevamente espero comprension y amor, de verdad una gran disculpa por las molestias que esto genero, no era mi intencion fallarles. Yubel.
Adam:Antonella sale más temprano de lo habitual y también al irse, siempre se va antes que llegue Giancarlo. Estoy segura que ese par a discutido por algo lo peor es que ninguno de los dos se abre. Antes ella lo hacia pero desde lo sucedido con Teodora le cuesta confiar, no hay necesidad que lo diga sus acciones lo muestran. Tal vez ya no esta tan contenta aquí y quiere irse, después de aquello quien no. Todos conocíamos la historia entre Giancarlo y Teodora, ninguno fue digno de advertirle.—Chau Adam, te veo mañana. – Se despide igual que todos los días.—Antonella ¿Podemos hablar un momento? – Le pregunto.Duda un momento: Está bien.—Acompáñame al otro salón. – Le indico, no es bueno discutir esto en público.—¿Qu&ea
Antonella: Desde la operación Giancarlo a estado serio y extremadamente sobreprotector. No entiendo el motivo, mi madre dice que es por el embarazo sin embargo antes no estuvo así, sin olvidar esos obsequios que llegan a los bebes. Quiero reclamarles a los de la tienda y exigir saber quien los envía porque puede ser algún loco, Giancarlo no deja. Según él porque son tonterías sin importancia, lo peor es que sospecho que conoce al misterioso remitente. Supongo que no tendría que preocuparme pero me es molesto. Lo que ha sido más difícil en este tiempo es tener quieto a Giancarlo, es peor que niño chiquito. Desde la operación si no esta a mi lado saca loco a Adam para ver las cosechas. Al menos ya tomo de nuevo el interés en el trabajo porque Adam me conto que desde que me fui su único plan era como comunicarse conmigo y solucionar todo, después cuando se entero que iba a ser padre se leyó todos los libros sobre paternidad, cuidados en el
Giancarlo:Despierto y lo primero que busco con la mirada es a Antonella o a Adam.—Hasta que por fin despiertas. – Escucho una voz indeseable.—¿Qué haces aquí?— Mi tono es molesto.—No deberías alterarte luego de una operación, es riesgoso. – Por desgracia tiene razón.—¿Qué quieres? Hasta donde recuerdo usted y yo no tenemos ningún parentesco. – Le contesto.—Negar lo innegable. Mírate, eres igual a mi. – Me dice.Me rio: Yo no le quite su herencia a nadie, ni abandone a una mujer embarazada y menos a mi hijo. Tampoco soy un golpeador.—El enojo se ve en su rostro.—Son situaciones que ameritaron dichas acciones. – Se justifica.—No me interesa







