ANMELDENGiancarlo:
A la mañana siguiente fui por el desayuno de Antonella e ingrese por la ventana. La encontré todavía durmiendo. Dejo la bandeja a un lado y me acuesto junto a ella. Apenas me acuesto ella se mueve y comienza abrir los ojos.
—Giancarlo ¿Qué haces aquí?— Habla toda adormilada.
—Vine a cuidarte. – Contesto como si nada.
—Estoy bien, ya me tengo que ir a trabajar.— Se quiere levantar y pronto comienza a toser y estornudar.
—Nada de eso. Te quedaras en cama.— La retengo.
—Está bien… — Se acuesta de nuevo sin poner resistencia, eso no es normal.
—¿Te sientes muy mal?— La miro.
—Por gusto discuto contigo, diga lo que diga no me dejaras ir a trabajar.— Bosteza.
Sonrío: Estás cansada.
Si, los medicamentos dan sueño… Pronto estaré mejor. – Comenta.
—Cuando te recuperes, podemos seguir intentándolo… No creo que tardemos mucho— Comienzo hablarle sobre el tema.
—Me siento mal y tu quieres que tengamos sexo… Eres un pervertido. –Suena fastidiada y congestionada.
—Cuando te encuentres mejor. – Le repito.
—No lo creo… — Habla.
—¿Por qué? – Me volteo a verla.
—Un bebe es una gran responsabilidad y no es necesario que te muestres interesado. – Agacha la mirada ligeramente.
—Me gusta la idea. – Confieso.
—¿Seguro? – Duda— Siempre que mencionaba la remota idea te quedabas en silencio o cambiabas de tema…
—Oh… — Recuerdo.
—No tienes que hacer esto. – Su tono es seco.— Quiero descansar.
—Te quiero… – La beso.— Eso seria un gran paso que podemos dar juntos.
—Tenemos un corto tiempo de relación. Si nos reconciliamos fue por la falsa alarma. Un niño necesita estabilidad. – Explica.
—Podemos ser una pareja estable.— Agrego.
—¿Qué sugieres?— Pregunta desconfiada.
—Casarnos.— Respondo esperando un ataque de pánico u algo parecido.
—Lo propones así como si nada… Que romántico.— Se burla.
—Quieres que me arrodille al pie de tu cama y traiga el anillo. – No hay ni deje de broma en mis palabras.
—Estás loco, nos conocemos hace poco y un matrimonio es algo serio— Ya empieza su ataque de pánico.— No es simplemente decir quiero casarme…. Ni sólo quererse son….Muchas cosas… Tal vez en un futuro… Además que sólo proponerlo porque quede embarazada es ridículo….
Estos días sin ti fueron desoladores, te extrañe mucho… Te amo Antonella y lamento ser tan terco respecto a conocer los pormenores de tu matrimonio… — Intento arreglar las cosas.
Hace menos de un año conseguí mi divorcio… Luego de un año de lucha constante… — Comienza con sus razones.
—No soy como él.— La interrumpo.
—Lo sé… Quizá debimos tener una relación libre en la que solo el sexo importara. – Dice de la nada.
Nosotros no tenemos solo sexo, hacemos el amor.— La corrijo
—Pero nos entendemos mejor en la cama que fuera de ella.— No creo que sea del todo verdad.
Si fuera de esa forma no estaríamos aquí, no niego que me encanta ser el amo y señor de tu cuerpo…— Sigo contradiciendola.
—Exagerado…— Se sonroja.
—Gano muchas cosas ahí, no lo niegues.— Me coloco sobre ella.
—Estoy con gripe.— Piensa que con eso me alejara.
—¿Y qué?— Me acerco peligrosamente.
—Te voy a contagiar…— Le doy un beso suave que no tarda en volverse apasionado. La extrañaba tanto que sus besos me saben al agua de un oasis en medio del desierto.
—No volvamos a separarnos…— Le pido mientras le robo otro beso y mis manos comienzan explorar su cuerpo.
—Giancarlo. – Consigue articular.
Casémonos.— Al pronunciar aquellas palabras me empuja.
—No.— Niega con la cabeza.— Por ahora no.
—¿Cuándo?— Pregunto.
—No lo sé.— Mira a otro lado.
—Te propongo lo siguiente.— Consigo llamar su atención. – Si a fin de año seguimos juntos, aceptaras que nos casemos.
—No tendríamos ni un año de relación.— Pone como pretexto.
—Pero si mas de un año de conocernos. – Alego.
—¿Por qué insistes en atarme? – Me ve fijamente.
—Tu pediste estabilidad… No quiero que te me escapes. – Respondo. – Si continuas negándote tendré que recurrir a mis técnicas de persuasión.— La amenazo.
—Su amenaza es tentadora… Lástima que sienta malestar y me duela todo mi cuerpo sobre todo la cabeza. – Suspira.
—Te paso alguno de los medicamentos. – Me preocupa.
—Estando tu aquí se me pasara. Descansare un ratito más. – Se acurruca.
—Me vas a dejar con la incertidumbre. – Me quejo.
—Acepto el trato pero no le digas a nadie. – Bosteza al final.
—Pero… Está bien. – Por el momento dejare que recupere energías.
Antonella:
Las semanas subsiguientes pasaron volando y llegamos hasta septiembre mes de la primavera y la lluvia. Según Adam este año ha sido anormal, suelen haber pequeñas lloviznas pero no lluvia con truenos y relámpagos como ahora. Por ese motivo los recreos ahora son en los salones. Esperamos que esto sea una anomalía temporal de un par de semanas.
En tanto Giancarlo a estado más demandante que antes, si no fuera porque me cuido no cabe duda que ya seriamos padres. Las noches en que dormía sola se extinguieron, él visita mi habitación o me persuade de ir a la suya. Digamos que en ese aspecto lo ayuda la madre naturaleza, por culpa de los truenos he terminado accediendo, si que soy débil.
—Antonella. – Me llama Adam.
—¿Qué sucede? – Pregunto.
—Es el tercer día que no viene Oliver a la escuela. Ni siquiera hemos visto a su abuela, nos preocupa que se hayan enfermado. – Me cuenta.
—Vamos hacer lo que acordamos.— Le recuerdo.
—Si, Serena ha ido por el doctor Emilio.— Contesta.
—Chicas, regreso Zara con el doctor. – Nos avisa Yura.
—El doctor Emilio va
Nos ponemos en camino y al llegar tocamos la puerta, el que nos abre es un nervioso Oliver que no esperaba semejante visita. Quiere impedir nuestra entrada, el doctor Emilio consigue persuadirlo y va a ver a la señora Carmila.
—Llamen a una ambulancia rápido. – Nos pide el doctor Emilio.
Hicimos lo que nos pide, la ambulancia por suerte no tardo en llegar al igual que el resto de los pobladores que se amontonaron en la puerta. Todos estimamos a la señora Carmila y por lo que nos informo el doctor su estado es bastante grave. El tiene sus sospechas aunque no nos quiere informar nada hasta que se encuentre totalmente seguro.
Lo que nos ha destrozado es la reacción del niño cuando se llevaron a su abuelita, no quería soltarla por nada entre todos hemos tenido que sujetarlo. Recién a dejado de llorar cuando se ha quedado dormido. Giancarlo ha venido a echarnos una mano, en si es porque Oliver se va quedar en la hacienda hasta que su abuelita se recupere.
—Gracias por ayudarnos, ninguna tenía una habitación disponible para quedarse con Oliver por más que lo desearan. – Le comento mientras vamos de regreso a casa con el niño cargado.
—No es nada, estamos para ayudarnos… ¿Saben algo de la señora Carmila? – Pregunta.
—Nada, se veía muy mal. – Le cuento.
—Ella es el único familiar que tiene. – Afirma.
—Si, su mamá murió hace unos años a causa del cáncer. Eso me comento Adam. – Hablo.
—¿Conocen el paradero del padre del niño?— Me interroga.
—Nada, el pobre solo tiene a su abuela. – Me mortifico al pensar que Oliver se quede solo. – Apenas vimos que ella no venía debimos llevar al doctor Emilio.
Vas a ver como sale todo bien, Emilio la examino ahora esta en el hospital veras que pronto se va a recuperar. – Intenta animarme.
—Si tienes toda la razón. – Quiero creerle aunque luego de ver en el estado que se encontraba no estoy tan convencida.
—Llegamos, Esther preparo una habitación para el pequeño esta al lado de la tuya.— Me dice.
—Gracias. –
—No es nada. Tranquila al final todo se solucionara. – Me anima.
Antonella:Las cosas que me ha contado ese hombre han sido terribles, pero ahora comprendo las razones que tiene Giancarlo para sentirse así, Giovanni estaba tan sorprendido como yo, y yo, simplemente Sali de allí tan rápido como pude, no he logrado comunicarme con Giancarlo, tiene su celular apagado, seguramente esta demasiado ocupado con sus pendientes, y quizás es mejor que no le cuente nada de lo que he averiguado, aunque admito que me duele que me oculte una cosa así, realmente, no se ni que debo pensar al respecto, han pasado solo unas horas desde que me entere de la verdad y no se como debo sentirme o como debo reaccionar al respecto.Giancarlo:Me siento hecho una furia, tan es así que realmente no puedo ni me quiero controlar. Se demasiado bien de que se trata todo este repentino interés después de tantos años, y esos regalos supuestamente desinteres
Giancarlo:Antonella esta rara, es como si me escondiera algo y si intento preguntar me advierte que no está para interrogatorios. Lo único bueno de hoy que fuimos donde Michael para que nos diga que todo está bien y que en unos días los sentiremos. Porque lo del sexo de los gemelos vamos a dejarlo como para nuestro aniversario de relación, es decir al día siguiente de la vendimia, ella lo decidió sin consultarme, pero mejor no la contradije porque me vio con mirada asesina si protestaba.Al final me pidió quedarse en casa de su madre porque deseaba ponerse al día con ella tal vez hasta ir de compras. Me ha dejado de lado. Aprovechare para hacer una visita pendiente, una que espero que me de la paz que estoy buscando.Antonella:Hace tiempo que no venía a la casa de los Spencer, la última vez fue cuando Alondra me hizo queda
Hola mis lectores, quiero pedir una disculpa si no he subido actualizaciones, e estado ocupada con cuestiones familiares, a partir del lunes retomo la actualizacion para el final de esta hermosa historia, gracias por su paciencia. Espero puedan comprender que la situacion se fue de mis manos y por ello les ofreco una disculpa. Espero sus comentarios y esperen tambien una nueva historia que pronto estara disponible en la aplicacion, se que han preguntado pro las actualizaciones pero hasta hoy tuve tiempo de avisar, nuevamente espero comprension y amor, de verdad una gran disculpa por las molestias que esto genero, no era mi intencion fallarles. Yubel.
Adam:Antonella sale más temprano de lo habitual y también al irse, siempre se va antes que llegue Giancarlo. Estoy segura que ese par a discutido por algo lo peor es que ninguno de los dos se abre. Antes ella lo hacia pero desde lo sucedido con Teodora le cuesta confiar, no hay necesidad que lo diga sus acciones lo muestran. Tal vez ya no esta tan contenta aquí y quiere irse, después de aquello quien no. Todos conocíamos la historia entre Giancarlo y Teodora, ninguno fue digno de advertirle.—Chau Adam, te veo mañana. – Se despide igual que todos los días.—Antonella ¿Podemos hablar un momento? – Le pregunto.Duda un momento: Está bien.—Acompáñame al otro salón. – Le indico, no es bueno discutir esto en público.—¿Qu&ea
Antonella: Desde la operación Giancarlo a estado serio y extremadamente sobreprotector. No entiendo el motivo, mi madre dice que es por el embarazo sin embargo antes no estuvo así, sin olvidar esos obsequios que llegan a los bebes. Quiero reclamarles a los de la tienda y exigir saber quien los envía porque puede ser algún loco, Giancarlo no deja. Según él porque son tonterías sin importancia, lo peor es que sospecho que conoce al misterioso remitente. Supongo que no tendría que preocuparme pero me es molesto. Lo que ha sido más difícil en este tiempo es tener quieto a Giancarlo, es peor que niño chiquito. Desde la operación si no esta a mi lado saca loco a Adam para ver las cosechas. Al menos ya tomo de nuevo el interés en el trabajo porque Adam me conto que desde que me fui su único plan era como comunicarse conmigo y solucionar todo, después cuando se entero que iba a ser padre se leyó todos los libros sobre paternidad, cuidados en el
Giancarlo:Despierto y lo primero que busco con la mirada es a Antonella o a Adam.—Hasta que por fin despiertas. – Escucho una voz indeseable.—¿Qué haces aquí?— Mi tono es molesto.—No deberías alterarte luego de una operación, es riesgoso. – Por desgracia tiene razón.—¿Qué quieres? Hasta donde recuerdo usted y yo no tenemos ningún parentesco. – Le contesto.—Negar lo innegable. Mírate, eres igual a mi. – Me dice.Me rio: Yo no le quite su herencia a nadie, ni abandone a una mujer embarazada y menos a mi hijo. Tampoco soy un golpeador.—El enojo se ve en su rostro.—Son situaciones que ameritaron dichas acciones. – Se justifica.—No me interesa







