登入—¡N-no! ¡Cuatro son demasiados! ¡No voy a aguantar! En el autobús nocturno, los cuatro compañeros de obra de mi esposo me sujetaron contra el asiento y me abrieron las piernas a la fuerza. El compañero que estaba frente a mí sacó el cinturón y azotó con fuerza mis nalgas firmes. —¡Abre las piernas! Los cuatro nos vamos a dar gusto contigo. Después, me jaló las bragas empapadas.
查看更多Beto no daba el brazo a torcer. Me sujetó de la ropa e intentó meter la mano por dentro. Levanté el pie y lo pateé con fuerza entre las piernas. Mi repentina resistencia tomó a Beto por sorpresa y lo dejó inmóvil unos segundos.Se sujetó la entrepierna con una mueca de dolor. Luego la humillación lo enfureció.—¡Maldita perra! ¿Cómo te atreves a pegarme? Hoy vas a ser mía, aunque no quieras —dijo antes de abalanzarse sobre mí.El dormitorio era pequeño y enseguida me atrapó. Me desgarró la ropa y me mordió con fuerza en la clavícula. Forcejeé con todas mis fuerzas, pero él era mucho más fuerte. Me apretó entre sus brazos sin dejarme mover.—¿Ayer no lo estabas disfrutando? ¿Y ahora quieres hacerte la santa? —Me mordió la oreja y siguió manoseándome el cuerpo.¡Mi esposo quedó muy molesto ayer; no podía cometer el mismo error otra vez!—¡Quítate! Si mi esposo te ve, te va a ir muy mal.—Tu esposo se fue a trabajar y no volverá antes del anochecer. —Beto se rio con desprecio—. Ayer te di
Me puse tensa. ¿Así que después de que los cuatro me trataran con brutalidad en el autobús había quedado más floja?—¿Ah? ¿En serio? No sé.Said no dijo nada más. Se movió unas cuantas veces sobre mí y acabó enseguida. Se limpió y encendió un cigarrillo. Me miró con cierta tristeza.Verlo tan desanimado me hizo sentir fatal. Lo abracé por la espalda con la esperanza de darle algo de consuelo. Said siguió sin hablar. Se acostó y se cubrió con la cobija.—Será mejor que te duermas pronto. Pasaste todo el día viajando; debes estar agotada.Después se volvió hacia el otro lado y dejó de prestarme atención. Empecé a inquietarme.¿Said había descubierto lo que hice? Era imposible. Había ocurrido esa misma tarde y nadie se lo había contado. Quizá solo notó algo diferente en mí.Me repetí que no debía preocuparme. Tal vez, cuando despertara al día siguiente, volvería a estar apretada. Luego me cubrí con la cobija, abracé a Said y me quedé dormida. A primera hora de la mañana siguiente, Said se
Tras cruzar la entrada de la obra y recorrer un tramo de camino lodoso, por fin llegamos al dormitorio del personal.Said vivía en el tercer piso. Subí con Beto y los demás. En ese lugar solo se alojaban obreros. El baño era compartido y quedaba en medio del pasillo. Mientras avanzábamos, algunos obreros salían desnudos de la ducha y pasaban frente a mí.Al verlos tan fuertes y musculosos, sentí más ganas. Por suerte, los muchachos acababan de aliviarme; de lo contrario, quizá la comezón ni siquiera me habría dejado caminar.En ese momento nos encontramos con un obrero que acababa de salir de la ducha. Aún le corrían gotas por el cuerpo, y su miembro era tan grueso que parecía irreal.En cuanto me vio, tuvo una erección. El obrero bromeó con Beto:—Vaya, Beto, ¿de dónde sacaste a este mujerón? ¿Qué tal si viene a divertirse un rato a mi cuarto?Beto dio una patada hacia ahí abajo y lo reprendió:—Mira nada más qué pervertido. Mejor ponte ropa.El obrero rio y esquivó la patada.Beto co
Llevaba días muriéndome de aquella comezón. ¿Por fin iba a volver a sentir ese placer intenso? Beto estaba a punto de entrar en mí cuando uno de sus compañeros de obra lo apartó.—Hazte a un lado. ¿Por qué siempre tienes que ser el primero?—Por fin aparece una belleza, ¿y esta vez también tenemos que dejar que empieces tú?Beto ya casi estaba dentro de mí cuando su compañero lo apartó, lo que lo desesperó.—¡Carajo! ¿Pueden dejar de arruinarme la diversión?Levantó los puños, dispuesto a pelear con ellos. Los otros tres compañeros tampoco se quedaron atrás, y los cuatro se fueron a los golpes para decidir quién sería el primero en tenerme. Acabaron tirados por todos lados, y hasta el autobús se balanceó por la pelea.—¡Ya, ya! —gritó el chofer desde el frente—. Es solo una mujer. ¿En serio tienen que matarse por ella?Estaban tan enfrascados en la pelea que ignoraron al chofer. De por sí, el camino de entrada a la obra era accidentado. Con ese alboroto, temía que volcaran el autobús.
Bienvenido a Goodnovel mundo de ficción. Si te gusta esta novela, o eres un idealista con la esperanza de explorar un mundo perfecto y convertirte en un autor de novelas originales en online para aumentar los ingresos, puedes unirte a nuestra familia para leer o crear varios tipos de libros, como la novela romántica, la novela épica, la novela de hombres lobo, la novela de fantasía, la novela de historia , etc. Si eres un lector, puedes selecionar las novelas de alta calidad aquí. Si eres un autor, puedes insipirarte para crear obras más brillantes, además, tus obras en nuestra plataforma llamarán más la atención y ganarán más los lectores.