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La boda

Author: Jeanne H.A
last update publish date: 2022-03-20 15:02:39

Agnes:

Tres meses se habían pasado en un abrir y cerrar de ojos, la planeación de la boda había absorbido mi tiempo por completo, así que cuando mi padre me sustituyó, o como él lo denominó, un ayudante. Poco me había importado, es más, incluso podría decir que me sentía aliviada, porque ese reemplazo sería permanente, además de que estaba demasiado feliz como para preocuparme por si tenía o no trabajo, después de todo, podría ayudarle a Sebastien, nos iríamos a Londres a vivir tras acabar el proyecto, por lo pronto, viviríamos en una preciosa casa a las afueras de la ciudad, al parecer era una propiedad de su familia que se encontraba perdida, y eso me alegraba mucho, al menos tenía algo de sus padres.

La casa estaba en remodelación y por eso no tenía caso ir, sólo sabía que estaría para después de la luna de miel, iríamos de tour por algunos países de África, de ahí a Asia y al final Europa, eso daría tiempo a que avanzara el proyecto y estuviéramos aquí para finalizarlo e irnos lejos de mi padre, eso era algo que me emocionaba de sobre manera, adiós al control de mi padre, adiós a todo lo que significaba en mi vida, quizás ahora sí podría ser libre por completo y tendría el valor de confesarle a mi futuro esposo, el ser tan cruel y despiadado que era mi padre, después de todo y estando tan lejos, ¿qué podría hacerme? Tendría que estar muy convencido de que podría decir algo y poner a uno de sus hombres o cualquier persona a vigilarme, pero eso ya sería mucho, ¿no? Quizás todo esto lo pensaba debido a los nervios, sí, eso debía ser, era mejor que me calmara, de nada servía pensar en todo eso.

El día de la ceremonia, había estado más que feliz de ver a la maquillista, a la modista y estilista a las 6 de la mañana, no había dormido casi nada, así que me pusieron una mascarilla hidratante y maquillaron mis ojeras, no podía borrar la estúpida sonrisa de mi cara, estaba segura que fuera del control de mi padre, podría buscar a mi madre y saber qué había sucedido en realidad.

- Se ve preciosa señorita –dice una de las muchachas de servicio.

- Y así mismo me siento –sonrío mirándome al espejo, el vestido que había mandado a hacer era corte princesa, el escote era ovalado, manga larga y transparente, el torso estaba decorado por un precioso bordado que incluía algunas perlas, la falda era ligera y estaba decorada con perlas y zirconias, mis zapatos eran unos stiletto beige con la decoración del vestido.

Tenía el cabello recogido en una trenza francesa, el tocado era una corona de flores blancas y el velo cubriría mi rostro. El ramo sería de flores naturales, lilas y rosas.

- Lista señorita –dice la estilista tras acomodar el velo evitando que me despeine.

- Gracias –digo sincera, verme así me hacía sentir que flotaba, después de todo, iba a casarme con un hombre maravilloso, al amor de mi vida y el que sin saber, me había liberado, era la princesa encerrada en la torre resguardada por un horrible dragón. 

Me río para mis adentros, jamás creí que podría comparar mi vida con la de un cuento de hadas, pero creo incluso, que podría ser más como esas novelas románticas que me gustaba leer.

- El auto al igual que su padre la esperan –dice otra de las muchachas, si bien no eran crueles conmigo, nunca me habían ayudado, y no las culpaba, mi padre era un hombre aterrador. Asiento y salgo alzando la cola del vestido, con la otra mano sostenía el ramo.

Sebastien:

Decir que me encontraba ansioso era quedarme corto, casi por inercia me acomodaba la corbata, en mi mente podía ver que estaba algo torcida, aunque sabía que no era así y que sólo usaba ese pretexto para no comenzar a subirme por las paredes de aquel cuarto.

Casi salto cuando mi teléfono suena, lo tomo con rapidez y veo que es un mensaje de Agnes diciendo que acaban de salir de su casa, así que me seguiría volviendo loco durante otros 30 minutos, un tiempo que estimaba para que llegara, había incluido el factor tráfico, que esperaba no hubiese.

Cerca de la hora en que creo que va a llegar, salgo de aquel cuarto y camino al altar, me quedaría ahí a la espera de mi futura esposa. Podía ver que había mucha gente, todos eran lo mejor de la sociedad, también podía ver a unos cuantos reporteros.

Ver a toda esta gente reunida me causaba emociones diversas, me encontraba feliz por casarme, aunque también tristeza por no poder compartir con mis padres, pero sobre todo, sentía rabia, ellos debieron haber disfrutado del esfuerzo de toda una vida, mi madre debió tener la oportunidad de tener más hijos, de vernos crecer y casarnos, pero la ambición les había arrebatado todo, y yo, pues yo había quedado a la deriva sin saber a que sostenerme. «Les prometo que serán vengados, la primera fase de mi plan está en marcha, así que por favor, no desesperen», pienso mirando al cristo detrás del altar. Sé que podría haberla dejado nada más pasar la noche juntos, pero eso no sería suficiente para hacerles pagar, estaba seguro que ella sabía de todas las tranzas de su padre pero las aceptaba para poder tener esa vida maravillosa a la que estaba acostumbrada, por eso me había sorprendido un poco su personalidad tan tímida, aunque quizás sólo fingía, quizás para ganar la simpatía de todos, como seguro hacía su padre.

La marcha nupcial me saca de mi ensimismamiento, suspiro girándome mientras pongo una enorme sonrisa, todo debía ser perfecto hasta que la boda finalizara, cosa que había pasado tras 1 hora, y como si de una película se tratara, habíamos completado cada tarea, habíamos dicho nuestros votos y sellado nuestra unión con un beso. Tras terminar nos dirigimos al hotel dónde sería la recepción, ahí la fiesta transcurrió sin ningún contratiempo, todos se divertían y festejaban el amor, todos menos yo, ya que me encontraba luchando contra todo lo que este evento evocaba en mí.

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Y esto mis estimados lectores, es el inicio de mucho pesar para nuestra querida Agnes, vendrán muchos malos entendidos.

Si les esta gustando, por favor dejen su reseña y sus estrellitas, gracias.

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