Share

La propuesta

Author: Jeanne H.A
last update publish date: 2022-03-07 01:26:07

Sebastien:

La mañana llegó con los rayos del sol quemando la piel de mi espalda, al abrir los ojos, me había topado con la imagen de Agnes dormida, el cabello le caía en la cara, eso me había hecho sonreír, no podía recordar en que momento nos quedamos dormidos debido al cansancio, porque estaba muy seguro que de no ser por eso, nos habría alcanzado el amanecer y un poco más.

Con cuidado me había puesto de pie, quería prepararle el desayuno, o quizás sería mejor si le preparara el baño, estaba seguro que estaría bastante adolorida, aunque quizás sería bueno bañarme yo primero.

Cuando salgo, noto que aún duerme, así que voy a la cocina para preparar el desayuno, había picado fruta, vaciado un poco de yogurt en un plato y preparado waffles con fresa arriba y miel. Lo había colocado todo en una charola y la había llevado al cuarto, ella seguía dormida pero debía despertarla para que comiera, se diera una ducha y si quería, volver a dormir, quizás sería bueno que ambos lo hiciéramos, me sentía un poco cansado.

- Mmm... –dice bajo cubriéndose con las sábanas.

- Despierta mi vida, debes desayunar algo –digo suave antes de comenzar a masticar una fresa, ella se remueve y niega.

- No quiero, quiero dormir –dice con voz patosa, sonrío enternecido.

- Come y después vuelves a dormir –digo suave jalando la sábana, ella suspira y abre sus ojos, me sonríe.

- Gracias –dice sentándose lento, podía ver que le dolía el cuerpo, en parte era mi culpa por no haberme controlado, pero la verdad era la adicción que me había causado, así que detenerme había sido imposible.

- Lo que sea para que recuperes fuerzas, ya sea que desees salir o sólo dormir un poco más, o ambos –digo suave acariciando su mejilla, ella sonríe mientras come, alza el tenedor y me da pequeños trozos de waffles, debía decir que me quedaron muy buenos.

- Creo que dormir estaría bien, aunque claro, después de un buen baño, siento que todo me duele –frota suave sus brazos–, aunque es un dolor más que bienvenido –sus mejillas se vuelven rojas, me acerco y la beso quitando un pedazo de fresa que tenía en el labio, ella se sonroja y sigue comiendo.

Tras terminar se da un baño, salgo del lugar para dejar las cosas en la cocina, seguro dormiríamos hasta bien entrada la noche, sería bueno ir a cenar al restaurante, seguro ella estaría de acuerdo.

Agnes:

El viaje había terminado demasiado pronto para mi gusto, aunque eso no importaba, lo único que me hacía feliz era ver las noticas acerca de nuestro noviazgo, podía notar la envidia de muchas mujeres, aunque también podía escucharlas decir que era bastante obvio que una chica como yo terminara con un hombre como él.

Incluso mi padre estaba de buen humor, no dejaba de pavonearse con sus amigos acerca de quién era su yerno.

Por primera vez en muchos años, o quizás en toda mi vida, todo era maravilloso.

Y conforme el tiempo pasaba, todo se volvía mejor, cada vez me convencía más de que él era el hombre con el que quería pasar el resto de mi vida, y como si me hubiese leído el pensamiento, aquello llegó.

- ¿Sorpresa? –pregunto extrañada, me había pedido me arreglara para cenar, pero al final, me había dicho que el lugar era un secreto ya que me tenía una gran sorpresa, la verdad es que no podía imaginar que otra cosa podría darme este hombre que no me hubiese dado ya, para mi cumpleaños me había regalado un pequeña constelación, no entendía muy bien como había sido eso posible, pero varias estrellas eran mías, tenía mi nombre, y como si esto no fuese suficiente, me había regalado una colección de libros de primera edición de todos mis autores favoritos, tras eso, no sabía que podría regalarle a ese hermoso hombre en su cumpleaños, que estaba muy cerca, había pensado en una gran fiesta de cumpleaños con toda la comida que le gusta, pero no sabía que podría regalarle, quizás comenzaría a indagar en internet, quien sabe, podría encontrar un regalo perfecto acorde a sus gustos.

- Sí, así que no puedes ver –había dicho mientras me vendaba los ojos, no había puesto resistencia, y sólo dejaba que me guiará, el camino era liso, así que no habría problema en caerme.

Fueron muy pocos pasos hasta que nos detuvimos, o al menos quiero pensar que fueron pocos, estaba tan emocionada que sólo podía pensar en que tramaba, amaba sus sorpresas, todas terminaban entre sus brazos, algo que deseaba poder hacer todas las noches por el resto de mi vida.

- ¿Falta para llegar? –había preguntado al sentir que se separaba de mi lado, él se había quedado en silencio, lo que me hacía ponerme nerviosa por la anticipación.

- No, ya estamos aquí, sólo necesito afinar algunos detalles –dice suave, podía oír como se movía de un lado a otro. Sentía mis palmas sudorosas, intentaba no estar inquieta pero me resultaba imposible–. Listo –dice suave, lo escucho acercarse a mí, se coloca enfrente y siento como la venda se desliza de mis ojos, lo veo sonreír nervioso, le sonrío de manera tranquilizadora.

- ¿Está todo bien?, luces algo angustiado –acaricio su mejilla preocupada.

- Estoy nervioso, muy, muy nervioso –dice antes de inhalar profundo, exhala lento–. Agnes, desde que te conocí supe que todo en mi vida cobraba sentido, antes de ti jamás creí que la felicidad absoluta existiera, que el anhelo y la esperanza eran sentimientos tan embriagadores, jamás creí que mi alma anhelara tanto la compañía de otra alma como lo hace contigo –me mira serio, seguro, por mi parte no puedo hacer otra cosa que no sea derretirme de amor por sus palabras–, por eso Agnes St. Vincent, estoy seguro de que quiero pasar cada día de mi vida a tu lado, así que –se separa un poco, coloca una rodilla en el suelo, detrás de él puedo ver fuegos artificiales con la frase: ¿quieres casarte conmigo? Al bajar la vista, había podido ver un precioso anillo de oro blanco en forma de corazón con pequeños diamantes al rededor, en el centro había un precioso zafiro azul. Había comenzado a llorar, porque él sabía cuanto me gustaba el anillo de Lady Di, y había mandado a hacer uno parecido sólo para mí.

- Sí, sí –digo arrojándome a sus brazos, ¿cómo podría decirle que no a la mejor propuesta de mí vida?

Él me había abrazado con fuerza, me había besado con emoción y después había colocado el anillo en mi dedo anular con mano temblorosa.

Esa noche mi vida había cambiado de manera irreversible, lo que no sabía, es que no era para bien.

Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • Corazón que miente   Capítulo especial

    Habían sido meses de recuperación, pero todo había valido la pena cuando fui capaz de caminar hacia el altar sin problema alguno, esta vez la ceremonia había sido pequeña, con algunos socios de Sebastien y con personas a las que de verdad estimaba.Era extraño pasar de Agnes Edevane-Gray a Agnes Grayson, y no es que me quejara, para nada, porque amaba a Sebastien pero supongo que sólo me costaría trabajo adaptarme.Habían pasado unos meses más tras la boda, Sebastien me había llevado a todas partes, habíamos comido y bebido de todo, bueno, salvo algunas cosas por orden del médico, pero fuera de eso, la luna de miel había sido perfecta, triste había sido volver.- Te vaya bien –digo como cada mañana que debe ir a la empresa, habíamos decidido mudarnos a Londres, era un cambio agradable.- Nos vemos a la hora de la comida –me pega a él y me besa con intensidad, eso lograba dejarme descolocada por algunos segundos, me sonríe travieso antes de salir, suspiro enamorada.- Agnes, llegó un pa

  • Corazón que miente   Epílogo

    Miraba la tumba dónde descansaba, traía sus flores favoritas, al final Alexander St. Vincent había sido acusado por crímenes como e****a, lavado de dinero, abuso de confianza, prostitución infantil y manejo de lugares ilícitos, así mismo, de planear a cabo el asesinato del matrimonio Grayson, y el asesinato de Elaine St. Vincent y violencia doméstica contra su única hija, Agnes Edevane-Gray.- Al fin tienen una tumba –dice ella suave mientras coloco las flores, asiento.- Seguro les da gusto estar juntos, tu madre era una buena persona –dice él acomodando las flores, les había costado un mundo encontrar los cuerpos de sus respectivos padres, pero al final había valido la pena–. ¿No estás muy cansada? –pregunta volviéndose hacia ella, iba en silla de ruedas para evitar cansarse, su rehabilitación iba muy bien, pero aún así se cansaba con facilidad, el daño en sus pulmones había sido mucho, pero poco a poco se recuperaba, fue hasta varias semanas que le confeso lo del bebé, ella había ll

  • Corazón que miente   Dios puede ser muy cruel

    Sebastien:Durante el trayecto la reanimaron 2 veces, cada que su corazón fallaba sentía el mío desplomarse junto al de ella.Al llegar, nos reciben 2 doctores, los paramédicos le explican su estado.- Paciente femenina de 23 años, tiene múltiples fracturas en pierna izquierda a la altura del fémur, brazo derecho en la parte cubital, al menos 8 costillas de ambos lados, tuvo 2 paros cardíacos, Glasgow 3 –los médicos la llevan adentro, corro tras ellos, gritaban ordenes incomprensibles para mí, sólo entendí una cosa: quirófano, radiografías y análisis.Se acercan a unas puertas y un doctor me detiene, niega.- Necesito estar con ella –digo suplicante, sentía que si no estaba a su lado, la perdería.- No puede pasar, vaya a la sala de espera, lo mantendré informado –asiento derrotado, camino a la sala de espera, me dejo caer, pasados unos segundos se acerca un interno para preguntarme si deseo ser revisado, niego, no me sentía mal, aunque suponía que mi aspecto daba a entender otra cosa.

  • Corazón que miente   Confrontación

    Agnes:Me habían llevado dentro de la casa casi a rastras, había intentado luchar, aunque no mucho, ellos me llevaban mucha ventaja. Me llevan al despacho de mi padre, no me había dado tiempo de poner la estatua en su lugar, por lo que quizás eso me había delatado.Uno de los hombres me sienta con brusquedad en un sillón individual, miro todo atenta, no había manera de escapar, 2 hombres resguardaban la puerta y otros 2 estaban a mi lado, suspiro, seguro estaban esperando a mi padre, esperaba se tardarán en comunicarse con él, pero como la vida me odiaba, mi padre entro 5 minutos después hecho una furia.- ¿Qué tan estúpido crees que soy? –grita mientras camina hacia mí, el golpe de su mano me hace girar la cabeza con brusquedad, sentía el ardor donde su palma había impactado–, ¿creíste que dejaría este lugar sin protección? –escupe al tiempo que me abofetea la otra mejilla, evito chillar del dolor, no le daría ese gusto–, eres igual de estúpida que tu madre –tira de mi cabello hacia a

  • Corazón que miente   El plan

    Agnes: Las palabras dichas por Sebastien habían logrado que mi corazón latiese tan rápido, que creía se saldría de mi pecho usando mi garganta como conducto de salida. Pero aquellas palabras también me habían hecho ver la realidad, una cruda y triste realidad, que a pesar de todo lo que dijera, mi padre si era un gran impedimento, y siempre lo sería a menos que lo detuviera, y eso haría. Entro a mi habitación y comienzo a planear todo, debía tener cuidado con cada cosa que podría salir mal, cada aspecto de la casa y cada movimiento que se hacía dentro de la misma. Para eso, había tomado un lápiz y un cuaderno, había hecho un croquis de la casa, había señalado los puntos que tenían vigilancia y había anotado los horarios en que los guardias cambiaban de turno o solían salir un rato, esto último lo había descubierto de niña, en la cabina de vigilancia no estaban a eso de las 2:15, más o menos volvían a eso de las 2:30, así que tendría quince minutos exactos para poder llevar a cabo mi

  • Corazón que miente   Verdad es igual a libertad

    Sebastien: - Creo que no eres el único culpable, quizás si hubiese hablado, si hubiese tenido el valor de enfrentarlo, esto no habría sucedido, creo que nos hubiésemos ahorrado mucho sufrimiento innecesario –la escucho suspirar, la separo suave de mi cuerpo, sus ojos están rojos, verla así me rompe el corazón, me había cansado de mentirme y de mentirle. - No creo que tengas la culpa de nada, a pesar de mis pensamientos idiotas, jamás has tenido la culpa, no pediste nacer ni ser amada por ese monstruo –eso era lo más que podía contenerme, el odio y la rabia que sentía hacia él era mucha. - Sebastien, mi querido Sebastien, ¿de verdad crees que un ser cómo él es capaz de amar a alguien? –pregunta con ironía, algo que me sorprende. - Todo el mundo ha sido testigo del amor desmedido que tiene por ti –digo frunciendo el ceño, comienza a reír y niega. - Ese hombre no ama a nadie, salvo a él mismo –sonríe de lado con ironía–. Alexander St. Vincent se ha encargado de crear la imagen perfec

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status