Se connecterMiré a la multitud que observaba alrededor y expliqué en voz alta:—En aquel entonces me negué a hacerle una transfusión de sangre porque sabía que en realidad ella no estaba teniendo un parto difícil y, luego dijeron que había muerto, todo fue un plan para que yo criara a su hijo.En cuanto a por qué estaba tan empeñada en dejarme al niño para que lo criara, mientras ella desaparecía sin preocuparse por él todos estos años… pues pasé mucho tiempo investigando antes de descubrir la verdad.Resulta que Paula sí era hija de un hombre muy rico. Pero solo era una de los muchos hijos ilegítimos, y además el más insignificante y el menos prometedor de todos. Unos días antes de dar a luz, su madre le reveló de repente su verdadera identidad. Ella temía que el hecho de haber quedado embarazada antes de casarse afectara la imagen que tenía frente a su padre. Pero tampoco quería abandonar a su hijo recién nacido.Así que pensó en mí, su amiga de “buen corazón”, y planeó todo para dejarme al
Paula se puso nerviosa al instante y corrió hacia mí para exigirme una explicación.—Entonces… ¿dónde está mi hijo?La aparté disgustada y le hice una seña a mi secretaria.—Puedes traerlo.Desde afuera entró un niño delgado y pequeño. Debería tener dieciocho años, pero parecía de apenas diez. Nada más entrar, miró a su alrededor con curiosidad, con una expresión inocente.Paula lo miró con incredulidad.—¡Imposible! ¿Cómo podría ese idiota ser mi hijo? Adriana, traer a tonto para engañarme, ¿te parece divertido?!Ni siquiera me molesté en discutir. Caminé directamente hacia el niño y le subí la manga, en su delgado brazo quedó al descubierto un lunar de nacimiento rojo.—Este lunar te resulta familiar, ¿verdad?El rostro de Paula se volvió pálido de inmediato, como si fuera a desmayarse y mi exnovio también parecía completamente devastado.—¡Adriana, eres demasiado cruel! Puede que no quisieras criarlo, ¡pero tampoco tenías derecho a maltratarlo! ¡Cuando nació estaba perfect
Las palabras de la multitud dejaron a Paula con el rostro completamente rojo. Mi ex dio un paso al frente y la rodeó con suavidad entre sus brazos y, haciendo el papel de víctima comenzó a explicarse en tono sumiso.—Después de pasar dieciocho años separada de su hijo, es normal que Paula esté afectada y que sus palabras hayan sonado un poco duras, pero no tiene malas intenciones. En cambio, Adriana… desde la primera vez que la conoció ya tenía la intención de aprovecharse de ella. Paula es una persona sencilla, no rechazó su cercanía e incluso le dio bastante dinero y ayuda. Pero Adriana no solo no fue agradecida, sino que cuando Paula tuvo ese difícil parto y necesitaba una transfusión de sangre, se negó a ayudarla. La situación era crítica y Paula no tuvo más opción que confiarle al niño. Quién iba a imaginar que después ella se llevaría al niño. En aquel entonces Paula y yo todavía no estábamos casados, así que no nos atrevimos a hacer mucho escándalo, pero en secreto siempre hem
Paula se molestó de inmediato.—Si no es mi hijo, ¿acaso es tuyo? Con unos genes tan mediocres como los tuyos, ¿cómo podrías haber dado a luz a un hijo tan sobresaliente? Tú solo me ayudaste a criarlo durante unos años. ¡No seas descarada y no te creas su verdadera madre!Aún no había tenido tiempo de responder cuando el rostro de Daniel cambió, parecía enojado, y le contestó:—Ya lo dije que mi madre murió hace dieciocho años. Y no cualquiera puede venir a ocupar su lugar. Fue la presidenta Adriana Salvatierra quien me crió. Para mí, ella es más importante que mi propia madre. Si sigues faltándole el respeto, llamaré a seguridad para que te saquen de aquí.En ese momento, una oleada de calidez llenó mi corazón.En algo ella sí tenía razón. De tal palo, tal astilla. Con alguien como ella, con esos genes… incluso si en mi vida pasada crié a su hijo durante dieciocho años con todo mi esfuerzo… en el momento en que ella apareció, él no dudó en abandonarme. Sin pensar ni un segundo en
Todos miraron al suelo y comenzaron a oírse voces de duda.—Esto no parece ceniza, ¿no? ¿Cómo es que ni siquiera hay pedazos de hueso?Después de la cremación de un cuerpo humano deberían quedar fragmentos de hueso, no algo que parece simplemente un montón de arena. Me giré para mirar a la enfermera.—Ustedes cremaron a mi mejor amiga sin mi consentimiento, y ahora ni siquiera saben dónde están sus cenizas. ¿No sería razonable sospechar que algo salió mal durante la cirugía y que ahora están tratando de encubrir las pruebas?La enfermera se puso pálida al instante y respondió en voz alta:—¡¿Qué estás diciendo?! Nuestro hospital es muy profesional.Pero una vez que la duda había sido plantada, ya no era tan fácil aclararlo. Varios familiares empezaron a murmurar entre ellos.—Antes mi abuela también se operó aquí y murió de repente… ¿no habrá sido culpa del hospital? Y ese crematorio y la funeraria… todos fueron recomendados por el mismo hospital. ¿No será que tienen algún negoc
Paula se levantó de golpe en la cama y me señaló mientras me gritaba. No quedaba ni rastro de la supuesta debilidad que tenía hace un momento.—¡¿Tienes conciencia o no?! ¡Todo el tiempo dices que soy tu mejor amiga, pero ni siquiera me donaste sangre y ni estuviste dispuesta a ayudarme a criar a mi hijo! ¿Eso es de mejores amigas? La miré de reojo.—Pues yo te veo bastante bien. ¿No será que este hospital se equivocó con el diagnóstico?Al darse cuenta de que le había descubierto la mentira, se quedó paralizada por un instante. Luego volvió a tumbarse en la cama haciéndose la dolida y empezó a llamar al médico.El lugar se volvió un caos, y en medio de los empujones me sacaron a la fuerza. A los pocos minutos, la enfermera que estaba confabulada con ella salió cargando al bebé, y de una forma brusca me lo metió en los brazos.—La paciente tuvo un momento de lucidez antes de morir y acaba de fallecer. El certificado de nacimiento del niño ya está listo, y en la casilla de la mad
—¡La paciente está sufriendo una hemorragia masiva! ¡Llamen al doctor Mendoza! —¿Eres familiar de la paciente? No tenemos suficiente sangre tipo B. ¿Podrías donarle un poco?La enfermera se acercó a mí. Yo parpadeé confundida y, al levantar la cabeza de repente, vi las palabras “En cirugía” encen