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Cuando Morí, Todas Se Arrepintieron
Cuando Morí, Todas Se Arrepintieron
مؤلف: Nata Suave

Capítulo 1

مؤلف: Nata Suave
Entre los vítores de los invitados, Carolina y Mateo se besaron apasionadamente.

Los asistentes murmuraban sin parar y me miraban con desprecio o lástima.

Solo mis objetivos anteriores me observaban con evidente cautela, temiendo que subiera al escenario y golpeara a Mateo.

Esbocé una sonrisa irónica.

Veintiséis años atrás, después de sufrir un accidente automovilístico en mi mundo de origen, había despertado en ese mundo como un recién nacido. Entonces apareció un sistema y me dijo que, si lograba ganarme el afecto de cualquiera de las protagonistas, mi cuerpo en el mundo de origen recuperaría la salud.

Durante todos esos años hice cuanto pude por ellas y me esforcé por ganarme su cariño.

Varias veces, el sistema me avisó que el índice de afinidad estaba a punto de alcanzar el cien por ciento. Pero entonces apareció Mateo.

Las protagonistas oían los pensamientos de Mateo. Convencidas de que aquellos pensamientos demostraban que yo era cruel y retorcido, sus índices de afinidad conmigo se desplomaron.

Ahora incluso Carolina, mi último objetivo, había elegido a Mateo y quería divorciarse de mí.

Sentí como si una daga me atravesara el corazón, pero el dolor no tardó en dar paso a un vacío absoluto.

[Usuario, la misión ha fracasado. La eliminación comenzará en breve.]

El anuncio del sistema no me sorprendió.

Mientras todos seguían celebrando, caminé directamente hacia el lago del jardín trasero y, sin vacilar, me arrojé al agua.

Era mejor acabar con todo de una vez que esperar a que el sistema me eliminara de una manera dolorosa.

El agua helada me envolvió y se me metió por la nariz. Mientras perdía la conciencia, me pareció ver a mis padres del mundo de origen.

"Perdónenme, mamá, papá. Ya no podré corresponder a todo el amor que me dieron…"

Justo antes de que mi conciencia se apagara por completo, una mano me sacó del fondo del lago.

Expulsé una bocanada de agua y, tras un violento ataque de tos, por fin distinguí a la persona que tenía delante.

Era mi madre en ese mundo y también mi primer objetivo.

Furiosa, levantó la mano y me abofeteó.

—¿Tanto te molesta ver feliz a Mateo? Le ha costado mucho encontrar la felicidad y tú vienes con este espectáculo. ¿Quieres poner a la opinión pública en su contra para destruirlo?

La mejilla me ardía y la cabeza me daba vueltas.

—Aunque supongo que alguien tan despreciable como tú ni siquiera sabe lo que es la vergüenza.

Que mi propia madre me humillara así me produjo un dolor sordo en el pecho.

Ella me había querido mucho en otro tiempo. Decía que yo era su amuleto de la suerte.

La empresa de mi madre quebró cuando nací. Como al principio no tenía puntos, entregué diez años de la vida que me quedaba en mi mundo de origen para que el sistema ayudara a mi madre a reflotar la empresa.

Cuando cumplí dieciséis, el sistema me informó que su índice de afinidad había alcanzado el noventa y cinco por ciento.

Justo cuando creí que la victoria estaba al alcance de mi mano, apareció Mateo.

Mi madre encontró en Mateo a un nuevo hijo, olvidó que yo había sido su hijo adorado y nunca volvió a mirarme.

Lloré, grité y supliqué, pero nada sirvió.

A Mateo le bastó un mes para reducir a cero el índice de afinidad que yo había acumulado durante dieciséis años.

Ahora, ante las acusaciones de mi madre, ya no me importaba nada. Cerré los ojos y esperé en silencio a que el sistema me eliminara.

[Usuario, el índice de afinidad del objetivo que tiene delante está aumentando. ¿Desea continuar con la misión?]

La pregunta me desconcertó. Miré a mi madre con extrañeza, pero negué con firmeza.

—No.

Amar a alguien era agotador. En apenas veintiséis años de vida, ya lo había entregado todo por cuatro personas.

—Sistema, elimíname. Estoy demasiado cansado. Solo quiero dormir.

Cerré los ojos y esperé, pero la descarga eléctrica nunca llegó. En su lugar, el sistema me asignó una nueva misión.

[Usuario, si el cuerpo que ocupa en este mundo muere en los próximos tres días, podrá regresar a su mundo de origen.]

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  • Cuando Morí, Todas Se Arrepintieron   Capítulo 9

    Mateo percibió enseguida que el ambiente estaba enrarecido. Intentó abrazar a Carolina, que era quien estaba más cerca, pero ella lo apartó de un empujón.Tomado por sorpresa, cayó al suelo y la miró con los ojos húmedos.—¿Qué haces?Extendió una mano, convencido de que las protagonistas se apresurarían a levantarlo como siempre.Pero la mantuvo suspendida durante largo rato sin que ninguna se moviera.Al final tuvo que ponerse de pie por sí mismo. Entonces se acercó a Renata y la sujetó del brazo.—No sé qué les dijo Bruno para que cambiaran de actitud conmigo de un momento a otro, pero les juro que todo lo que haya dicho es mentira."¿Por qué Renata no reacciona? ¿Acaso descubrió algo? Si se entera de que fui yo quien le reveló a su madrastra dónde encontrarla, estaré acabado. Si no hubiera descubierto que podían oír mis pensamientos, jamás habría podido controlarlas. ¿Bruno intenta incriminarme otra vez? Haré que lo maten de una vez por todas".Antes de que Mateo pudiera decir algo

  • Cuando Morí, Todas Se Arrepintieron   Capítulo 8

    Gracias a la explicación del sistema, comprendí que los pensamientos que las protagonistas oían habían sido manipulados por Mateo y no reflejaban lo que él pensaba en realidad.Si adquiría la nueva habilidad, todas descubrirían lo que de verdad pasaba por la mente de Mateo.Durante años, Mateo había jugado con ellas como si fueran marionetas. Antes de morir, quería que por fin conocieran la verdad.El sistema también me informó que, al recuperar todo lo que había invertido, pronto desaparecerían los beneficios que las protagonistas habían obtenido gracias a mí.Acepté sin vacilar.A la mañana siguiente, mi madre, Carolina y Victoria se apresuraron a llegar después de enterarse de que había intentado arrojarme por la ventana.Empezaron a reprocharme en cuanto cruzaron la puerta.No hacían más que repetir lo mismo: que era repugnante y que utilizaba mis intentos de suicidio para llamar su atención.Sin mostrar emoción alguna, pregunté:—¿Y Mateo?Victoria soltó un bufido.—Cuando se ente

  • Cuando Morí, Todas Se Arrepintieron   Capítulo 7

    Durante el día siguiente, dejé de comer y me negué a recibir atención de las enfermeras. El médico dijo que no mostraba el menor deseo de sobrevivir.Renata, que permanecía todo el tiempo junto a mi cama, comprendió por fin que de verdad había perdido las ganas de vivir e intentó obligarme a comer.Al ver que seguía ausente, trató de amenazarme.—Si no comes, voy a abandonarte.No reaccioné.Sin otra alternativa, Renata llamó a Carolina.Renata llevaba casi diez años fuera de mi vida. Como sabía que yo me había casado con Carolina, supuso que debía de haberla amado en algún momento. Esperaba que ella pudiera convencerme.—Deja de fingir… ¿Cómo es posible que estés tan demacrado?Carolina se quedó inmóvil. Nunca me había visto tan débil.Victoria, que llegó detrás de ella, frunció el ceño, pero aun así me habló con desprecio.—No creas que voy a perdonarte solo porque finjas estar moribundo. Eres tan cruel que, por todo lo que le has hecho a Mateo, merecerías morir mil veces.No entendí

  • Cuando Morí, Todas Se Arrepintieron   Capítulo 6

    El rostro de Renata se ensombreció y apretó los dientes.—¿Por qué? ¿No sabes que Mateo me salvó la vida cuando aquellos asesinos me encontraron? No te culpo, aunque hayas sido tú quien llevó a aquellos asesinos hasta mí. Ni siquiera me importa si de verdad colaboraste con mi madrastra. Ahora tengo el control absoluto de la familia Alcázar. He vuelto para cumplir mi promesa y casarme contigo.—¿Y qué pasará con Mateo?Renata frunció apenas el ceño.—¿Qué tiene que ver él con esto? Nunca pude olvidarte. Solo lo protejo porque me salvó la vida y tengo una deuda con él. Después de todo, en aquel entonces…—¡Basta! —la interrumpí con dureza—. Ya te lo expliqué muchas veces: yo no llevé a esos hombres hasta el centro y jamás conspiré con tu madrastra. Además, fui yo quien te ayudó a escapar, no Mateo.Un año después de que me internaran, la madrastra de Renata logró encontrarla y envió a varios asesinos para matarla.Aunque cumplía misiones para el sistema, no poseía grandes poderes. Había

  • Cuando Morí, Todas Se Arrepintieron   Capítulo 5

    Después de revelarme que sabía que yo era usuario del sistema y que podía percibir las misiones que este me asignaba, Mateo me contó que había renacido.En su vida anterior, todos habían amado al Bruno original.Mateo había competido con él una y otra vez y le había tendido innumerables trampas, pero las protagonistas siempre habían elegido a aquel Bruno.Al final tuvo un destino miserable. Su resentimiento fue tan intenso que le permitió volver a nacer.Más tarde, por accidente, descubrió que las protagonistas podían oír sus pensamientos.Entonces empezó a inventar acusaciones contra mí en sus pensamientos para que todas me malinterpretaran.Pero yo había vivido en ese mundo desde que nací. Para mí no existía ninguna vida anterior allí.Fue entonces cuando el sistema me explicó la verdad. Yo había entrado en una novela de reencarnación y, como Mateo había vuelto con una habilidad especial, el Bruno original se negó a seguir interpretando su papel. Por eso el sistema me había reclutado

  • Cuando Morí, Todas Se Arrepintieron   Capítulo 4

    Pensé que, con la prueba delante de ellas, por fin me creerían.Al menos exigirían una explicación a Mateo.Sin embargo, Carolina lo abrazó de inmediato.—No tengas miedo. Si alguien te amenazó, dímelo. Yo te protegeré.Victoria también intervino, alterada.—No te preocupes, Mateo. Yo te creo.Mi madre no dijo nada, pero me lanzó una mirada cargada de odio.Rodeado y protegido por todas, Mateo se mordió el labio y sus ojos se enrojecieron."No, eso no fue lo que pasó. Alguien me tapó la boca y la nariz y me arrastró. Entonces, ¿por qué en el video aparezco…?"De pronto pareció comprenderlo todo y me miró con expresión agraviada."Seguro que Bruno manipuló el video. No sé cómo lo hizo, pero debe de tener sus razones. Después de todo, soy yo quien está en deuda con él".Mateo bajó la mirada, como si librara una lucha interna, y habló como si hubiera soportado un sufrimiento indecible.—Perdóname. Todo es culpa mía. Me marché a escondidas. Tú no tuviste nada que ver. De verdad, no te culp

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