ログイン—¿Cómo se llama?—Dice que es Toby McLean.Mi mano se detuvo en seco.—Dile que suba.Unos minutos después, Toby apareció en la puerta de mi oficina. No se parecía en nada al arrogante estudiante estrella de Derecho que yo recordaba. Llevaba una camiseta desteñida, tenía el cabello despeinado, los ojos apagados y el rostro cubierto de una barba de varios días. Sus anteojos de montura dorada habían desaparecido, dejando apenas una tenue marca en su nariz.Había adelgazado muchísimo.La vida le había quitado toda aquella arrogancia y seguridad que antes lo caracterizaban.—Claire. —Su voz sonó ronca.—Siéntate —lo invité, señalando el sofá que estaba frente a mí con un movimiento de cabeza.Se sentó con rigidez y torpeza, colocando las manos sobre las rodillas, como si estuviera esperando una sentencia.El silencio se prolongó, hasta que por fin habló.—Yo... No consigo trabajo. Después de la demanda, mi nombre se hizo conocido en toda la comunidad jurídica. Ningún bufete quiere contrata
Esa noche, organicé una cena para los socios comerciales que me habían ayudado a completar los trámites para obtener los permisos. Cenamos en el restaurante giratorio del último piso del Hotel Kindred, que había reemplazado el espacio de la azotea que originalmente había planeado utilizar para organizar fiestas para los inquilinos.¿Y ahora?Solo los clientes que más gastaban en el hotel podían acceder a él.El Hotel Kindred abrió oficialmente sus puertas. Gracias a la enorme repercusión que había tenido la demanda en internet, el hotel se convirtió en un éxito de la noche a la mañana. La gente reservaba habitaciones por pura curiosidad. Querían conocer el hotel administrado por la «propietaria abusiva» que había «dejado en la calle a más de cien jóvenes recién graduados».Pero después se hospedaban allí. ¡Y les encantaba!Las instalaciones completamente nuevas, el servicio de primera categoría y la comida, espectacular. Por doscientos noventa y nueve dólares la noche, era prácticament
—¡Para cuando resuelvan tu apelación, ya nos habremos muerto de hambre en la calle!Observé todo aquel desastre sin decir una palabra, tras lo cual, me di media vuelta y regresé al edificio. Alex se apresuró a seguirme.—Señorita Caldwell, ¿de verdad vamos a desalojarlos a todos a las seis? Son muchísimas personas. ¿Y si ocurre algo?—Desalójalos.Eso fue todo.—Si necesitamos más personal de seguridad, contrata el doble. Ponte en contacto con la comisaría local y graba todo. Si alguien se niega a marcharse o causa daños a las instalaciones del hotel, llama a la policía.—Entendido. Yo me encargo.Regresé a mi oficina, la cual ya había sido remodelada para convertirla en la oficina de la gerente del hotel. Me senté detrás del enorme escritorio y miré por la ventana.¿Aquellos mismos rostros jóvenes que antes me hacían sentir que estaba haciendo algo bueno?Ahora reflejaban rabia, miedo y desesperación.5:30 p. m.Las discusiones en el patio todavía continuaban. Sin embargo, algunos inq
Jordan se interpuso entre nosotros y levantó un documento.—Señor McLean, le recomiendo que vuelva a leer la sentencia. —Señaló el folio antes de continuar—: El tribunal determinó que varias cláusulas fundamentales de sus contratos de alquiler eran ilegales e inválidas. Eso impidió que los contratos siguieran cumpliéndose. Por lo tanto, una vez que la sentencia entró en vigor, los contratos quedaron sin efecto. —Hizo una breve pausa—. En pocas palabras, el tribunal puso fin a sus contratos de arrendamiento. Ahora ustedes son particulares que están ocupando una propiedad comercial ajena sin autorización.Cada palabra fue como un golpe.—¿Y quieren exigir el cumplimiento de los contratos? —Jordan soltó una risa fría—. ¿Qué pretenden exactamente que el tribunal haga cumplir? ¿Un contrato que ya declaró inválido? ¿O acaso quieren que obligue al hotel legalmente establecido de mi clienta a alquilarle habitaciones por mil dólares al mes?Los labios de Toby temblaron. Pero no consiguió pronun
Una semana después, apareció un nuevo aviso en el tablón de anuncios de Residencias Kindred.«REUNIÓN DE INQUILINOS: CAMBIO DE USO DEL INMUEBLE Y PROCEDIMIENTOS DE DESALOJO».«Fecha y hora: Hoy, a las 3:00 p. m.»«Lugar: Patio de Residencias Kindred».La asistencia era obligatoria para todos los inquilinos y mi nombre figuraba al final del aviso.El grupo de chat estalló de inmediato:«¡¿Desalojo?! ¿Qué significa eso? ¿Nos va a echar?»«¡Ni hablar! ¡Ganamos el juicio! ¡No puede obligarnos a irnos!»«¡Seguro está tramando algo! ¡Sabía que no podíamos confiar en ella!»«Toby, ¿qué hacemos?»Toby envió un mensaje de voz, tan tranquilo como siempre:—Tranquilos, todos. No puede echarnos así como así. Algunas cláusulas de nuestros contratos fueron declaradas inválidas, pero seguimos siendo inquilinos legales. Si intenta obligarnos a irnos, estará infringiendo la ley. Tras esto, escribió un mensaje:«Preséntense esta tarde y graben todo. Veamos qué está planeando. La ley está de nuestro lado
La expresión del juez se endurecía a cada minuto y, cada vez que me miraba, su mirada era más fría. Sabía que había perdido. En realidad, había perdido incluso antes de que todo comenzara.Toby lo había planeado todo desde el primer día. Había preparado un plan perfecto para destruirme. La ley era su arma, y la justicia, su excusa.Durante el receso, me quedé fumando al final del pasillo. Toby se acercó y se detuvo frente a mí, con las ventanas a sus espaldas.—Claire, todavía estás a tiempo de rendirte. Acepta nuestras condiciones y retiraremos la demanda ahora mismo. Es lo mejor para ti. Y también para todos los demás.—¿Y si me niego? —pregunté, mirándolo fijamente.Sonrió.—Entonces ganaremos nosotros. Y tú lo perderás todo. —Suspiró, mirándome por un par de segundos, antes de continuar—: Con eso lo que sucederá es que clausurarán el edificio, tendrás que pagar multas enormes y toda esa imagen de ser «la propietaria de nuestros sueños» se esfumará por completo. Los medios te presen







