Share

9 - SOLO FIRME

Author: Mavi
last update publish date: 2026-09-21 06:14:11

Melissa despertó de golpe, con el corazón desbocado.

Parpadeó varias veces para aclarar la vista.

—Pensé que intentarías levantarte de nuevo —dijo una voz conocida.

Giró el rostro con cuidado y encontró al doctor Richard al lado de la camilla. Tenía los brazos cruzados, una expresión seria y un tono de voz más seco esta vez.

—No voy a ser suave contigo, Melissa —continuó—. Lo que hiciste fue una completa imprudencia.

Ella tragó saliva.

—Solo quería saber si…

—Sé lo que querías —la interrumpió—.
Continue to read this book for free
Scan code to download App
Locked Chapter

Latest chapter

  • EL CEO QUE ME HIRIÓ Y AHORA ME PROTEGE   10 - EL ALTA

    Habían pasado tres días.Para Melissa, parecieron mucho más largos de lo que realmente fueron. No por el tiempo en sí, sino por el esfuerzo constante de existir dentro de un cuerpo que todavía dolía en silencio.Durante los últimos días, había intentado caminar algunas veces más. Primero con ayuda total. Después, con menos apoyo. Siempre acompañada por la fisioterapeuta, que observaba cada paso, cada reacción, cada pequeña victoria; ninguna de ellas conquistada sin esfuerzo.Los dolores seguían allí.Las costillas protestaban con cada respiración profunda. La cabeza permanecía sensible, como si el impacto hubiera dejado ecos que tardarían en desaparecer. Aun así, Melissa no se quejaba. No pedía medicación adicional. No retrasaba los ejercicios.Había aprendido desde muy joven que demostrar fragilidad, muchas veces, significaba perder el tiempo.Y ella no podía perder tiempo.Sabía que, de ahí en adelante, tendría que ser así.Firme.Cuando la enfermera entró en la habitación aquella m

  • EL CEO QUE ME HIRIÓ Y AHORA ME PROTEGE   9 - SOLO FIRME

    Melissa despertó de golpe, con el corazón desbocado.Parpadeó varias veces para aclarar la vista.—Pensé que intentarías levantarte de nuevo —dijo una voz conocida.Giró el rostro con cuidado y encontró al doctor Richard al lado de la camilla. Tenía los brazos cruzados, una expresión seria y un tono de voz más seco esta vez.—No voy a ser suave contigo, Melissa —continuó—. Lo que hiciste fue una completa imprudencia.Ella tragó saliva.—Solo quería saber si…—Sé lo que querías —la interrumpió—. Pero eso no disminuye el riesgo. Tuviste suerte de tener un buen ángel de la guarda. El desmayo no provocó daños más graves, pero pudo haberlos causado.El tono no era duro por crueldade; era por responsabilidad.Melissa apartó la mirada, avergonzada.—Mira —dijo el médico, tomando una carpeta de expedientes—. No estás paralizada. Ya hicimos todos los estudios necesarios. Las costillas se están recuperando dentro de lo esperado, y la cabeza también. Hasta ahora, no hay secuelas neurológicas.El

  • EL CEO QUE ME HIRIÓ Y AHORA ME PROTEGE   8 - CONSECUENCIAS

    Dante condujo durante unos minutos sin fijarse en el camino. La conversación en la habitación del hospital todavía resonaba en su mente.—Estaba frágil física y emocionalmente, pero no pidió ayuda para sí misma, sino para su padre.Eso no se le salía de la cabeza.Detuvo el auto en el primer semáforo en rojo y apoyó la frente sobre el volante por un instante. No era emoción. Era molestia. Un tipo de molestia que no se resolvía con lógica.Tomó el celular y llamó a Jonas.—Necesito que me resuelvas algo —dijo, directo—. Ponte en contacto con el Hospital San Juan. Busca al paciente John Cross. Quiero todos los gastos saldados y un seguimiento garantizado.—¿Quién es John Cross? —preguntó el abogado.—Es el padre de la joven que atropellé.—Entendido —respondió Jonas—. Te devuelvo la llamada en breve.Hizo una pausa antes de continuar:—Dante… disculpa que te pregunte, pero ¿te hizo sentir culpable? ¿Montó un teatro de pobre víctima y cediste a un chantaje emocional?Dante respiró hondo,

  • EL CEO QUE ME HIRIÓ Y AHORA ME PROTEGE   7 - OJOS EN LOS OJOS

    Dante salió de la empresa más temprano ese día.No avisó a nadie. Simplemente cerró el maletín, tomó su abrigo y abandonó el edificio antes de que el ajetreo del final de la tarde inundara los pasillos.En el camino hacia el hospital, pensó en muchas cosas.Pensó en empezar pidiendo disculpas, en decirle que se haría cargo de todo, incluida una indemnización. Pero, aun así, tal vez no fuera suficiente. Y no sabía qué más decir.Cuando estacionó, permaneció unos segundos dentro del auto, con las manos apoyadas en el volante. No había ensayo posible para esa conversación.Entró al hospital y se dirigió directamente a la Unidad de Cuidados Intensivos. La enfermera lo reconoció.—Señor Owen —dijo en tono profesional—. ¿Vino a hablar con el doctor Richard?—Sí. ¿Dónde se encuentra?—Está allí mismo. Vamos, lo acompaño —la enfermera dudó un instante antes de preguntar—: ¿Pretende ver a la paciente también?—Sí. Quiero saber el informe médico y, a continuación, iré a verla.La enfermera ya s

  • EL CEO QUE ME HIRIÓ Y AHORA ME PROTEGE   6 - LAS BUROCRACIAS

    Esa misma mañana.Dante apenas había cruzado la puerta de la planta cuando oyó su nombre.—Dante.Se detuvo en medio del pasillo.Leon caminaba hacia él con paso firme y una expresión demasiado seria para tratarse de simple curiosidad. Trabajaban juntos desde hacía años; Leon sabía reconocer cuándo algo andaba mal.—Desapareciste —dijo—. Cancelaste reuniones, te fuiste a mitad de nuestra última sesión, no respondiste a los mensajes. ¿Qué pasó?Dante respiró profundo, midiendo sus palabras.—Pasó algo —respondió—. Y no fue poca cosa.Leon se cruzó de brazos.—¿Puedes ser más específico?Dante miró a su alrededor. La gente iba y venía, las voces se mezclaban y la empresa funcionaba como siempre.—Entremos —dijo—. Es mejor hablar en mi oficina.Entraron. Dante cerró la puerta y apoyó las manos sobre el escritorio por un instante, como si ordenara lo que iba a decir.—Me vi involucrado en un accidente —comenzó—. Atropellé a una persona.Leon abrió los ojos ligeramente, sorprendido.—¿Cómo

  • EL CEO QUE ME HIRIÓ Y AHORA ME PROTEGE   5 - EL LLANTO

    Melissa volvió a despertarse. Esta vez, más consciente. El cuerpo continuaba pesado y la cabeza llena de pensamientos.Abrió los ojos lentamente y se dio cuenta de que estaba en la misma habitación, en la misma cama, en aquel mismo lugar extraño que todavía no conseguía llamar hospital sin sentir un nudo en el pecho.Respiró profundamente.Todo le dolía.No era un dolor agudo todo el tiempo, sino un dolor extendido, como si cada parte de su cuerpo se quejara de su propia existencia. Permaneció unos segundos inmóvil, intentando comprender lo que sentía antes de intentar cualquier movimiento.—Buenos días —dijo una voz cercana.Melissa giró el rostro con dificultad. La enfermera estaba allí, tranquila, observando cada reacción.—Llevas unos minutos despierta —continuó—. ¿Cómo te sientes?Melissa tardó en responder. Necesitaba ordenar las palabras.—Confundida… —dijo finalmente—. Y con mucho dolor.—Es de esperarse —respondió la enfermera—. Pero tu presión está bien y estás respirando po

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status