MasukCapítulo 4
Sentí que el mundo se detenía, había deseado tanto volver a verlo, pero la lámpara del genio me había puesto una trampa, era el hombre del que hablaba mi amiga con tanta ilusión.
Lorena abrazaba al mismo hombre que, una semana atrás, me había hecho sentir viva por primera vez.
Vicent Salvatore. El Don de la Cosa Nostra de Nueva York, era el novio de mi mejor amiga. Disimulé como pude el temblor de mis manos, la adrenalina me subía y bajaba.
—Mucho gusto —murmuré —Creo que no es el momento Lorena.
El abrió los ojos en cuanto escucho mi voz con sorpresa, pero o era el mejor actor del mundo... ...o estaba respetando las reglas de esa noche.
—Alejandra es como mi hermana —dijo Lorena con una sonrisa—. Así que compórtate.
—Haré mi mejor esfuerzo. — sonrió mientras me miraba a los ojos.
Diego perdio la compostura al instante.
—Lorena... Quiero que te largues de mi evento y que te alejes de la vida de mi esposa —Diego estaba fuera de si, con los ojos rojos de rabia.
—¿Perdón? —Ella frunció el ceño y abrió los ojos.
—Este es un evento de caridad. No quiero personas que puedan generar una mala impresión —la miro retador.
—Deja a Lorena, tu pelea es conmigo —le dije avergonzada.
—¿Mala impresión? —preguntó Lorena —¿Que estás diciendo?
—Todos conocemos tu reputación, una prostituta gratis, supongo que estabas en ese club con tu mafioso —Diego respiraba agitado —Fuiste tú quien convirtió a Alejandra en una desvergonzada. Siempre has sido una cualquiera y ahora pretendes arrastrarla contigo.
No terminé de reaccionar cuando escuché el sonido seco de una bofetada.
Lorena lo miraba con los ojos llenos de furia.
—Vuelve a insultarme y te arranco la lengua.
Vicent le dió un puñetazo que lo hizo caer de espaldas sobre el césped.
Todos los invitados soltaron un grito. Diego intentó incorporarse mientras se llevaba una mano a la boca.
—Ese golpe fue por hablar así de mi mujer —dijo Vicent —. El siguiente será por intentar golpear a su amiga.
Nunca había visto a alguien imponer tanto respeto sin levantar la voz. Me acerqué rápidamente a Lorena.
—Vámonos... por favor. —Mi voz apenas salió.
—Esto no va a quedarse así —dijo Lorena mirando a Diego—. Hablaré con mi padre, conocerá esta ofensa cada miembro de la junta.
Diego no respondió. Solo nos observó con un odio que me heló la sangre.
Vicent condujo hasta la casa de Lorena. El trayecto fue incómodo.Ninguno de los dos dijo una sola palabra, solo escuchamos a Lorena hablar.
Yo iba sentada atrás, intentando controlar los latidos de mi corazón. Cuando llegamos, Lorena nos invitó a pasar.
—Voy un momento al baño —dijo Vicent.
Apenas desapareció por el pasillo, tomé la mano de mi amiga.
—Le pedí el divorcio, por eso está así, lo delate delante de todos los miembros de la elite —me sentía orgullosa de lo que hice, de cómo logré sacar las garras y defenderme después de años de humillación.
Lorena me abrazo y me apoyo, me ofreció su casa y su amistad.
En ese momento él salió del baño.
—Amor, ¿puedes traerme el cargador que dejé en tu habitación? Creo que mi teléfono está por apagarse.
Lorena subió las escaleras sin sospechar nada. En cuanto desapareció, él cerró la puerta del salón. Nos quedamos solos.
—Así que eras tú. —sonrio —Eres la mujer del antifaz.
—No sé de qué habla —Negué inmediatamente. —Está equivocado de persona.
Él dio un paso hacia mí, me tomo de las manos y les dió un beso
—Reconocería tu voz entre miles, eres muy mala mintiendo, te he buscado estos días.
No podía decirle la verdad, no por Lorena
—Está confundido, señor Salvatore —le repetí seguro.
—Ahora lo entiendo una mujer como tú jamás pondría los ojos en un mafioso, tienes razon esa noche solo fue un error.
Abrió la puerta justo cuando Lorena bajaba las escaleras con el cargador en la mano.
—Gracias, amore.
Eso, inexplicablemente me dolió.
Muy temprano regrese a casa, al menos, al lugar que durante años había llamado hogar.
Encontré todas mis pertenencias apiladas sobre la acera. Hasta los cuadros que mi padre había mandado pintar cuando era niña.
Sentí un nudo en la garganta. Diego estaba esperándome en la sala junto con Clara. Ella sonreía como si hubiera ganado la lotería.
—¿Qué significa esto?
—Muy sencillo —respondió Diego mientras cruzaba las piernas—. La casa ya no te pertenece. Tu padre dejó este inmueble a mi nombre hace años por motivos fiscales. Y la acabo de poner a nombre de Clara.
Sentí que el suelo desaparecía bajo mis pies.
—Además —continuó Diego—, desde hoy los dividendos de la empresa dejarán de entregarse mensualmente. Los recibirás una vez al año.
—Sabes que los dividendos son mi dinero, no puedes hacerme esto —le dije firme.
—Puedo porque soy el CEO que dejo tu padre y hago las modificaciones que quiera.
Sabía exactamente lo que estaba haciendo, quería destruirme.
—Si quieres tus privilegios de regreso, harás una rueda de prensa nacional. Te arrodillarás frente a las cámaras y pedirás perdón por humillarme y admitirás que todo fue un invento producto de tus celos.
Lo miré fijamente, se que el quería verme llorar, verme suplicar, pero ya no era la misma.
—Puedes quedarte con cada peso, con los muebles, el dinero y las empresas, Al final seguirás siendo el mismo pobre infeliz que llegó como asistente de mi padre y jamás aprendió la diferencia entre tener poder y tener dignidad.
Clara dio un paso al frente.
—¡Cómo te atreves! —me dijo enojada al ver que Diego se quedó paralizado.
La miré de arriba abajo con desdén
—Y tú... disfruta mis sobras. Siempre las quisiste, te las regalo —Tomé una de mis maletas. —Les regalo el dinero. Hay personas tan pobres que solo tienen dinero.
Salí sin volver a mirar atrás.
Lorena no hizo una sola pregunta cuando me vio llegar con las maletas, me abrazó. Lloré por primera vez desde que murió mi padre.
—Quédate aquí todo el tiempo que necesites —me propuso
—No quiero ser una carga, tu tienes tus asuntos —le dije limpiandome la cara.
—Trabaja conmigo, necesito ayuda en el restaurante y siempre cocinaste muy bien —Sonrió.
Si quería ser otra mujer este era un gran camino.
Pasó un mes...
Nunca imaginé que la cocina pudiera convertirse en mi refugio. Descubrí que amaba crear sabores, experimentar, ver sonreír a los clientes después del primer bocado.
Por primera vez en muchos años ganaba dinero con mis propias manos. Ya casi tenía suficiente para alquilar un pequeño departamento.
Todo parecía empezar a acomodarse para mí, aunque había algo que seguía siendo difícil.
Ver a Vicent todos los días. Él pasaba constantemente por el restaurante para recoger a Lorena o se quedaba en su casa en su habitación.
Siempre era amable, correcto, pero sobre todo distante.
Como si aquella noche jamás hubiera existido, y quizá era lo mejor.
Mientras preparaba una salsa en la cocina, un olor intenso me revolvió el estómago.
Sentí una arcada, Corrí hasta el baño y vomité, me apoyé contra el lavamanos intentando recuperar el aire.
Entonces recordé la caja escondida dentro de mi bolso, llevaba días evitándolo, saqué la prueba de embarazo que había comprado por impulso.
Mis manos temblaban mientras seguía las instrucciones. Cuando levanté la vista...
Dos líneas rosadas aparecieron frente a mis ojos.
Positivo.
Llevé una mano a mi vientre, no necesitaba hacer cuentas, sabía perfectamente quién era el padre.
Vicent Salvatore.
Capitulo 74Lorena parpadeó varias veces.—Anastasia se encargó de eso. Yo estaba presente cuando la trajeron, pero no recuerdo exactamente quién la entregó —respondió mientras evitaba mi mirada por un instante—. Pasaron dos años y había demasiadas cosas ocurriendo en ese momento.La observé con cuidado.—¿Viste a mi bebé después del parto? —pregunté mientras mantenía la voz baja y tranquila—. No hablo de la urna. Quiero saber si viste su cuerpo antes de la supuesta cremación.Lorena tensó los labios.—Sí. Lo vi —respondió después de una pausa demasiado larga, acomodando las manos sobre su regazo—. No quería decírtelo entonces porque estabas destruida y pensamos que saber más detalles solo te haría peor.Sentí que algo se endurecía dentro de mí.Recordaba perfectamente otra versión.—Qué extraño —comenté mientras inclinaba ligeramente la cabeza—. Cuando desperté y pregunté por él me dijiste que tú tampoco pudiste verlo porque todo ocurrió demasiado rápido y que cuando supiste lo suced
Capítulo 73Me acerqué a la puerta.—Eso lo decidiré cuando hable con ella —respondí mientras las miraba una última vez—. Que tengan un buen día.Salí de la mansión sin volver la cabeza. No necesitaba hacerlo. WSabía que había conseguido exactamente lo que quería.Ahora solo debía esperar.La reacción llegó mucho antes de lo esperado.Esa misma tarde mi detective me llamó mientras estaba en la oficina. Su voz sonaba más tensa de lo habitual y me pidió que revisara unos archivos que acababa de enviarme.—Alguien empezó a buscar a la mujer vinculada a la falsa identidad de enfermera pocas horas después de que usted saliera de la mansión —explicó mientras yo abría los documentos desde el computador—. No sabemos todavía quién dio la orden, pero están intentando localizarla antes que nosotros.Me recosté en la silla y sentí que una parte de mis sospechas comenzaba a confirmarse. —Entonces mi comentario funcionó. No sabía si Camila o Anastasia reaccionarían, pero alguna de las dos creyó qu
Capítulo 72Pasé buena parte de la noche mirando las fotografías que el detective me había enviado. Camila entrando a la propiedad. Anastasia llegando poco después. Las dos en el mismo lugar, un día antes de mi parto. Cada vez que intentaba convencerme de que podía existir una explicación, volvía a recordar todo lo que ocurrió después y las coincidencias dejaban de parecer inocentes.A la mañana siguiente decidí que no podía seguir investigando únicamente desde lejos. Necesitaba mirar a Anastasia a la cara y escuchar lo que tenía que decir cuando le hiciera las preguntas correctas. No pensaba mostrarle las fotografías ni acusarla de nada. Solo quería comprobar si su versión podía sostenerse cuando no tuviera tiempo para preparar una respuesta.Utilicé a Dante como excusa para regresar a la mansión Salvatore. Aún quedaban documentos médicos y algunas pertenencias suyas allí, así que nadie podía cuestionar mi presencia. Cuando llegué, uno de los empleados me hizo pasar y me informó que
Capítulo 71Permanecí allí hasta que la enfermera entró para revisar sus medicamentos.Después regresé a casa.El detective me llamó cuando acababa de llegar.Respondí inmediatamente porque llevaba todo el día esperando información nueva sobre la visita de Camila a aquella propiedad.—Encontramos algo relacionado con la fotografía que le enviamos —explicó mientras su tono dejaba claro que no se trataba de un dato menor—. Conseguimos revisar otros fragmentos de las grabaciones del lugar y pudimos identificar a la persona con quien Camila se reunió ese día.Me quedé quieta en medio de la habitación mientras sentía que el corazón comenzaba a acelerarse. —Quiero saber quién fue y cuánto tiempo estuvieron juntas. No quiero suposiciones ni nombres basados en una imagen borrosa. Necesito que estén seguros antes de decírmelo —pedí mientras apretaba el teléfono entre los dedos.El investigador respiró antes de responder. —La reunión duró aproximadamente una hora. Camila llegó primero y la otra
Capítulo 70Dos días después, el ataque de Camila llegó por otro lado.Mi secretaria entró a la oficina con una expresión seria y colocó una tableta frente a mí.—Hay varias publicaciones y comentarios circulando entre algunos contactos de las familias —explicó mientras señalaba diferentes mensajes—. Dicen que usted está utilizando el estado del señor Dante para presentarse nuevamente como su esposa y ganar reconocimiento dentro de la organización.Sentí que la rabia apareció de inmediato.Seguí leyendo.Afirmaban que había trasladado a Dante únicamente para utilizar su apellido y su condición frente a las familias. Algunos incluso insinuaban que mi interés en entrar a los negocios de la organización dependía de seguir presentándome como la mujer de un Salvatore.Dejé la tableta sobre el escritorio.—¿Sabemos de dónde salió? —pregunté mientras intentaba mantener la voz tranquila y repasaba mentalmente quién conocía detalles del traslado.Mi secretaria negó con la cabeza. —Todavía no.
Capítulo 69Camila abrió los labios, pero tardó en responder.—Lo dijiste mirándome de esa forma porque querías provocarme —se defendió mientras recuperaba parte de su arrogancia—. Sé perfectamente cómo funcionan tus juegos desde que regresaste.Me acerqué un poco más, cuidando que nadie pudiera escuchar con facilidad. —Entonces no deberías caer en ellos tan rápido. Te estás poniendo nerviosa por una fotografía que supuestamente no tiene ninguna relación contigo —respondí mientras sostenía su mirada—. Quizá deberías aprender a controlar mejor tus reacciones.Camila tomó su bolso de la barra y me lanzó una mirada llena de odio. —No sabes con quién estás jugando, Alejandra. Entraste en un mundo que no entiendes y sigues creyendo que el dinero de tu padre va a protegerte de todo —advirtió mientras intentaba pasar junto a mí.Me hice a un lado.—Durante mucho tiempo no tuve dinero, poder ni aliados y aun así sobreviví. Ahora tengo las tres cosas —respondí mientras la veía alejarse—. Eso d







