MasukEl día siguiente, Mariano fue por Matilda, le mandó un texto para avisarle,
[Te espero afuera.]
Matilda ya estaba retrasada, agarró una barra de granola, café y salió corriendo hasta el coche que la esperaba.
“Buenos días! Perdona que te hice esperar, me dormí 10 minutos y…”
“Buenos días. Matilda, vamos temprano. Vine antes de tiempo.”
“Je, es que prefiero llegar media hora antes…”
“No exageres, puedes llegar 30 minutos tarde si prefieres.”
“Algún día te tomaré la palabra…” Matilda se iba acomodando el cabello y recordó, “Te traje café, espresso y… Una galleta de avena.”
“Gracias, de hecho salí sin tomar mi café, me salvaste.”
Matilda sonríe, “No es nada.”
Mariano iba viéndola de reojo, se iba haciendo un moño relajado, que iba a juego con su look medio hipster, “Te tomas en serio lo de los looks.”
“Luego Josué anda de bully. Ni en mi peor día me deja verme mal.”
“A ver, tú que siempre brillas, no creo que tengas tantos días malos.”
“¡Ja! Solo ayer…”
“No, eso es diferente. Fueron momentos… No tan afortunados en tu día, pero no fue un mal día.”
“Si lo miras de esa manera, tienes razón. No por nada eres tan brillante.”
Ambos rieron suavemente.
Matilda se aplicó un labial en color borgoña, una vez lista le pregunta, “¿Estoy bien así? Sé sincero.”
Mariano volteó a verla, agradeciendo al semáforo en rojo. Su nuez de Adán moviéndose, reflejo de sus nervios. Extendió su mano hacia el labio de Matilda, corrigiendo una pequeña mancha, casi imperceptible, pero para él, que se fijaba en cada detalle de ella, sí que la vio, “Está perfecto. Te ves… como si tú vas a hacer el casting.”
A pesar de todo, Mariano no tuvo el valor de decirle que se veía preciosa.
Ella sonrió y dijo, “Tal vez, si fuese hace 8 años, lo habría hecho.”
Disfrazó sus nervios con esa frase y su sonrisa. Honestamente, cuando sintió el pulgar de Mariano tan cerca de sus labios, no pudo evitar sentir miles de mariposas en su estómago, pero también más abajo.
Ahí no Matilda, no vayas por ahí.
Al llegar al edificio, Matilda se bajó de inmediato y le dijo, “Te veo luego. Gracias por… Llevarme y traerme.”
Sin más salió corriendo. Subió hacia la oficina de Josué y finalmente se sintió más calmada, lejos de Mariano.
“Ajá pequeña cobayita…”
“Buenos días Josué.”
“Buenos días, ahora te ves preciosa. ¿Qué es? ¿un nuevo labial o un nuevo rubor?”
Matilda se sonrojó más, “No, justo venía corriendo.” No iba a decirle que era del calor que Mariano le había provocado.
“Ya veo, hasta traes esas… Cosas.” Miro con desprecio sus zapatos.
Matilda cruzó sus piernas, “Se llaman Conberse, deberías probarlos de vez en cuando.”
Josué hizo una cara medio asqueado, “Lo dejo a los jóvenes.”
“Jajaja, cállate abuelo, eres 2 años mayor.”
“Bueno, bueno, pero va bien con tu pinta de hoy.”
“Lo sé. Además es agotador usar tacón todos los días.” Aún comiendo su barra de granola, Matilda le dice, “A ver, ¿Qué misión tienes ahora para mi?”
Josué sonríe, “Honestamente, tengo ciertos perfiles, pero más que todo quiero que no respaldes tanto a Cayetano. Ya sabes, ambos tenemos visiones muy diferentes. Yo voy por lo clásico y elegante y a él se le pasa la mano con lo vulgar y… corriente.”
“¡Bah! Pero todos los que vienen siempre son guapos y hermosas. No te pongas muy exigente. Pero, te entiendo. Además, ¿cuándo me he puesto de su lado?”
Claro, las últimas chicas que eligió Cayetano, parecían que eran para películas eróticas. Sin ofender. Pero, solo encajaron para muy pocos perfiles de los clientes.
Josué continuó, “En cuanto a Galilea…”
“Ni me digas. Ella todo lo que busca es que sea como en un mundo de muñecas, la típica rubia platinada, ojos azules y de piel clara como un papel.”
“Exacto.”
“Pues, ya sabes que en general, me fijo en que sea alguien que tenga futuro. Además, ahora será un poco más fácil, porque tenemos los briefs y varias campañas que han ido filtrando nuestras necesidades.”
Josué rió y le dijo, “Lo sé y por eso te amo.”
En ese instante Mariano iba entrando, solo logró escuchar esta última frase sin comprender el contexto. Sus ojos se nublaron de celos, “Ajem, es muy temprano para ese tipo de confesiones, ¿No?”
Josué se pone nervioso y ríe, “¿Celoso?”
Mariano no iba a admitirlo, Josué continúa, “Cálmate, te amo más a ti. Solo no me despidas si lo digo.”
Matilda se sonrojó y no pudo evitar reírse a carcajadas, “Josué, ¿No me digas que de verdad le estás tirando los perros al jefe?”
Josué se puso de todos colores, “Em, eeeh… No es mi tipo.”
Mariano se sorprendió, “¡Vaya! No sabía que…”
En efecto, Mariano nunca se había percatado que a Josué le gustaban los hombres y eso que se conocen hace tantos años. Con razón jamás lo había visto con novia. Respiró en alivio, eso significaba que no estaba tras Matilda.
Josué se pone nervioso, “Es que… Parezco muy normal. Jeje.”
“Bastante.” confirma Mariano.
“No te creas, a mí me costó trabajo descubrirlo, mi gaydar me falló…”
“Hasta que un día me tocó ayudarte con…”
Matilda corrió a cubrirle la boca, “Ni se te ocurra.”
Josué le mordió la mano, “¿Me quieres matar?”
Mariano dijo, “Con razón eres tan dramático.
Bueno, necesito que me ayuden con esto…”
Colocó una foto sobre el escritorio con un brief.
“Una modelo de manos?”
“Cada vez piden cosas más raras, que lo hagan con IA.”
“No puede ser. No creo sea tan difícil encontrarla… ¿Y la que usamos la otra vez? Sus manos estaban casi perfectas.”
Matilda irguió su espalda de golpe, “¡Ay no! Me rehuso a hacerlo de nuevo… pasé horas en eso, terminé casi perdiendo un dedo del calambre que me dio.”
“No sabía que habías sido tú…”
“Claro, Josué me obligó.”
“Pero fue porque… mmm… mmmmm… mmmm.” Matilda le cubre la boca nuevamente y Josué la mordió en defensa, “¡Ouch! Solo deja de contar mis historias… ocultas.
Mejor me voy.”
Así Matilda se fue con pasos acelerados, casi chocando con una asistente de Josué.
En casa de Aaron, ya los esperaban con Sofía, quien había llegado antes para ayudar a preparar la comida.Aaron y Sofía tenían una conexión especial, no solo por Alonso, sino también porque Aaron siempre estuvo cerca de ellas. En muchas ocasiones, Matilda lo tomaba como una figura paterna.Ese mismo día, Aaron le tenía un regalo especial; eran vestidos que había encontrado de su abuela. Solo requirieron un par de ajustes para que quedaran como nuevos. Matilda estaba extremadamente feliz y en ese instante cambió la ropa que llevaba, por un hermoso vestido de su abuela.En casa de Aaron hay habitaciones para ambas mujeres, decoradas según las preferencias de cada una. Así como también en el campo, había un área de juego y descanso, animales y jardines, pensados en Matilda.La casa de Aaron tenía acceso al lago, por lo que Aaron siempre mantenía el muelle en orden. Algunos barcos de remo, una pequeña lancha de motor para la pesca, kayaks, motos de agua y lo que fuera necesario para que M
El día siguiente, Mariano había despertado muy temprano, para ayudar con los desastres que la tormenta había dejado.Alonso, lo veía desde la ventana.Aprobando en algunos momentos, al asentir con la cabeza.Y en otros hacía una mueca, pensando que él lo habría hecho diferente.Matilda, en sus quehaceres, por momentos robaba miradas en dirección a Mariano, desde donde estuviera.Quería pasar más tiempo con él pero había varias tareas por hacer.Cada uno en lo suyo, finalizaron pronto. Con tiempo justo para refrescarse y prepararse para visitar a Aaron.“¿Todo bien?”Pregunta Matilda una vez en el coche.Mariano vuelve a verla, sus labios curvados en una sonrisa, “mucho mejor ahora que te tengo cerca.”Matilda baja la mirada, “no había otra manera…”“Lo sé.Y tu abuelo, está como mi sombra.”Matilda se echa a reír, “así que lo notaste.”Mariano asiente, “claro.Nadie había estudiado cada uno de mis movimientos desde quién sabe cuándo.”Matilda ríe de nuevo y lleva su mano al cuello de
…“Bebe esto y a dormir.”“Mmm”, gruñe Matilda.Eran los únicos despiertos a esa hora; la tormenta afuera era ensordecedora.Habían logrado entrar justo antes de que el cielo pareciera caer.La casa entera estaba a oscuras.Solo una lámpara los acompañaba en la cocina.Sofía y Alonso estaban dormidos.Matilda juega con la taza que Mariano había puesto frente a ella, quien estaba sentada en la barra.Con el cabello húmedo.Envuelta en una manta.Mariano le muestra el reloj, “son las 3 de la mañana, no creo que te despiertes de buen humor…”Matilda ladea la cabeza, “claro que no…”Matilda bebe un sorbo del chocolate.Estaba en la temperatura ideal, con unos cuantos malvaviscos que daban el toque dulce ideal.“Gracias”, dice ella suavemente.“No hay de qué.Tengo que mantenerte caliente…”Matilda asiente, “no me refiero solo al chocolate.Gracias, por haber ido por mí.”Mariano se apoya sobre la barra, “no iba a estar tranquilo.De hecho, no me siento cómodo que tú estés allá y yo muy có
Mariano se acerca a toda prisa.Le sostuvo una mano entre una de las suyas y con la otra tocó la frente para verificar si había fiebre.Pero no era eso.La toma entre sus brazos y le da suaves palmadas en la espalda. Para calmarla.Mariano sintió un pequeño nudo en el pecho.Otra vez.Era la misma expresión.La misma respiración entrecortada.El mismo miedo.Ya la había visto así.Esperaba que, después de lo de Miguel, no tuviera que verla de la misma manera.“¡Aaah!”, se despierta Matilda y al abrir los ojos, se sostiene del brazo de Mariano.No comprendía del todo lo que pasaba.Lo abrazó.Con fuerza.Sin pensar.Solo unos segundos después abrió completamente los ojos."...¿Mar?"“Calma.Aquí estoy.”Matilda, con el entrecejo fruncido, levanta la mirada y se da cuenta que es Mariano quien está con ella.Ya había despertado de su sueño.“¡Sh, sh!Todo fue una pesadilla.”El corazón de Matilda estaba agitado.Su mente no terminaba de procesar qué había sucedido.¡Braam!Se escucha otr
Esa noche, la conversación fluyó con naturalidad.Entre pruebas del whisky, algunas botanas, historias de Aaron y Alonso, hasta algunas historias de la infancia de Matilda.Matilda estaba exhausta y le dice a Mariano, “es momento de ir a descansar.Puedes quedarte con los chicos…”“No te preocupes.Me voy a descansar también.No quiero que Amore piense que soy un holgazán”, le dice con un guiño.Matilda no puede esconder el bostezo, “me llevo el cochecito, vengo mañana temprano por ti…”“Te llevo.”“No… es noche.”“Justamente por eso.”Matilda no va a discutir frente a sus mayores, por lo que asiente y acepta que Mariano la lleve.“Nos vemos, tío.Llegamos mañana a visitarte; además, quería llevar al lago a Mariano…”“Vale.Los espero”, le da un fuerte abrazo a Matilda y la ve salir, seguida de Mariano.El corto trayecto, parecía que la había arrullado, se estaba quedando dormida.Mariano no se molesta en despertarla. Se acomoda para llevarla en brazos, cuando Matilda, por cuenta prop
“Alonso… Ya sabes cómo es.Serio.Casi no habló con Mariano.Mariano, pues… ha buscado entablar conversación con tu abuelo.Y fue entonces que Mariano se ofreció a los quehaceres del hogar, para ayudarme un poco.Total, tú estabas en tu pequeño mundo.”Matilda frunce el ceño, “eso suena a Mariano…”Sofía asiente con una pequeña sonrisa, “Tu abuelo le dijo que en esta casa nadie se queda de brazos cruzados. Que, si pensaba seguir apareciendo por aquí, más le valía aprender dónde guardamos las herramientas.”Matilda deja escapar una carcajada, “¡Madre! Qué vergüenza.”“¿Qué? Tú sabes que es verdad.”“Pobre Mar…”“Pobre nada”, la corrige Sofía. “Tu abuelo lo puso a prueba.”Matilda se sonroja, después de todo, Sofía no es tonta y lee bastante bien la situación, “¿Y?”“Y Mariano no se quejó ni una sola vez.”Matilda no logra ocultar la sonrisa que aparece en su rostro.Sofía la observa unos segundos.“Limpiaron el huerto juntos. Luego revisaron unas cercas y terminaron hablando de caballo







