INICIAR SESIÓNEse mismo día, en tierras lejanas
Qutuz.
Han pasado 5 años desde que mi padre desapareció junto a mi hermana.
Cuando su pareja murió al dar a luz, no pensé que él tomaría a la beba y desaparece
Ahora estoy liderando esta batalla y al mismo tiempo buscando a mi hermana
No hay pistas, he mandado a mis mejores rastreadores, pero no han encontrado nada está ahora
Hemos estado en guerra desde hace 6 años
Mi tío, el hermano de mi padre, quería tomar el trono, hemos resistido lo suficiente
Cuando mi padre desapareció fui nombrado rey por derecho.
Mi tío tiene más de mil tropas que manda a la guerra, cada que los hacemos retroceder un paso, ellos logran hacernos retroceder dos pasos. Hubiéramos perdido de no ser por la ayuda del alfa de la manada, luna ascendente.
Estaba en la sala del trono justo a mis consejeros y mi beta, gamma.
Cuando de repente sentí algo dentro de mí, al instante lo supe era el vínculo familiar, alguien estaba en peligro, pero quien padre, hermana. La verdad no lo sabía.
-alaqin, ¿ahí respuesta de los rastreadores? Le pregunté a mi beta.
-mi rey, ellos se comunicaron conmigo esta mañana, no han encontrado nada. Dijo con temor alaqin.
-está bien, que sigan buscando. Dije saliendo de la sala.
Me dirigí así el pasillo donde se encontraba una pintura de mi padre.
-porque te fuiste, no puedo hacer esto sin ti padre. La miré durante cinco segundos hasta que alguien me sacó de mis pensamientos.
-mi rey. Dijo uno de los comandantes, con la cabeza hacia abajo en muestra de respeto.
-daryus, que ha pasado. Le pregunté un poco desconcertado.
-mi rey se están retirando. Dijo Daryus con una gran sonrisa.
-que, esto no debe de ser bueno. Dije y salí corriendo así una de las torres del castillo, la cual daba una vista hacia el campo de batalla.
Era lo que me imaginaba, ellos no se estaban retirando, solo retrocedían
se movían entre los árboles.
Mis ojos se abrieron de par en par M****a.
-daryus, comunícate con los demás, tienen brujos de su lado. Antes de que daryus pudiera hacerlo escuchamos un estruendo. Los malditos brujos estaban atacando al castillo.
-vamos. Dije mientras nos adentramos al castillo, me dirigí a la puerta de entrada, ya me estaban esperando.
-los atacaremos con todo quiero que pelen en su forma de lobo, seremos más rápidos que ellos.
-si mi rey. Dijeron todos al unísono.
Salimos corrimos. Al llegar al campo de batalla era una masacre, estábamos perdiendo. Tenía que hacer algo.
-tengo que matar a mi tío, abranme paso. Les dije y mi beta y gamma sintieron.
Los dos hombres fueron primero, corrieron al mismo tiempo, saltaron y en el aire se transformaron en dos lobos, uno de color plateado y otro de un gris claro. Al aterrizar
El beta le arrancó la cabeza a uno de los traidores, siguió corriendo. El gamma estaba en guardia gruñendo a aquel que intentara acercarse, él asintió con la cabeza, esa era la señal para que el rey avanzara.
El rey se transformó en un gran lobo de color negro con solo una mancha blanca en su ojo izquierdo.
Los traidores se sorprendieron al verlo. Él aulló y salió corriendo por el camino que había sido despejado,
Paso por el campo de batalla, en medio de todos los que estaban luchando, había un hombre parado mirándolo fijamente. Él lo reconoció, pues era su tío aquel que había traído la guerra, él se acercó. Su tío le sonrió con malicia.
Sobrino que bueno es verte. Dijo su tío
maldito, desgraciado, para con esta guerra y no te mataré. Dijo el rey volviendo a su forma humana.
Eso es gracioso, yo te mataré a ti y seré el rey. Dijo su tío. El cual en un instante se convirtió en lobo. Era de color marrón oscuro.
El rey no dijo nada más y se transformó. Él estaba listo para luchar. Sabía que tenía que matarlo era la única manera de detener esta guerra.
Este capítulo está narrado desde dos puntos de vista que se entrelazan a lo largo de la escena. En algunos momentos no se indica explícitamente quién está hablando, pero las emociones, pensamientos y acciones permiten entender de quién se trata.El crujido de las ramas rompió el aire y me tensé al instante.De entre las sombras emergió el lobo negro. Lo reconocí de inmediato: era el mismo que había enfrentado a Lyra. Su pelaje parecía absorber la luz y sus ojos rojos brillaban con una violencia antinatural que me heló la sangre. No estaba solo; dos lobos más lo flanqueaban, moviéndose con una coordinación inquietante, como si pensaran igual.Di un paso al frente y me interpuse entre ellos y Lyra.No se acercan a ella.El cambio me atravesó sin que intentara detenerlo. Sentí cómo mis huesos se quebraban y se reacomodaban, cómo mis músculos crecían desgarrando mi piel desde dentro. Dolía, pero no importaba. Nada importaba más que protegerla.El oso emergió, masivo e imponente. Solté un
Pov KierEl aullido le atravesó el pecho.No fue solo un sonido. Fue un llamado.Kier alzó la cabeza de golpe, los músculos tensándose al instante. Lo sintió en la sangre, en los huesos, en algo más profundo que no sabía nombrar… pero que lo obligaba a moverse.Giró apenas el rostro.Detrás de él, el campo de batalla seguía ardiendo. Gruñidos, choques de cuerpos, órdenes gritadas, el caos desplegándose sin pausa. Los suyos seguían luchando.Y por un segundo dudó.Solo un segundo.Después, aprovechó.Nadie lo detuvo cuando retrocedió un paso. Nadie notó cuando se giró. Nadie lo siguió cuando echó a correr.El bosque lo recibió de nuevo, cerrándose a su alrededor mientras avanzaba a toda velocidad. Sus zancadas eran largas, firmes, impulsadas por algo más que urgencia.La estaba buscando.La estaba encontrando.Entonces lo sintió.El olor.Sangre.Frenó apenas un instante, el cuerpo tensándose con violencia. Su mandíbula se apretó y el aire pareció volverse más pesado en sus pulmones
Pov LyraEl bosque se abría ante mí como una herida viva.Corría en mi forma de lobo, baja al suelo, dejando que el instinto guiara mis patas más que el pensamiento. La humedad de la tierra se mezclaba con el olor a sangre vieja, metal y algo más… algo que no pertenecía a este lugar. El rastro era claro, pesado, cargado de una magia que raspaba el aire.No sabía exactamente a quién seguía. Solo sabía que debía hacerlo.Las ramas me azotaban el lomo al pasar, el viento silbaba entre mis orejas y el latido de mi corazón marcaba el ritmo de la persecución. Cada tanto dudaba. Cada tanto, una voz en mi mente susurraba que no era mi lugar, que debía volver, que no me correspondía estar allí.Podría darme la vuelta ahora, pensé. Nadie lo notaría.Reduje la velocidad cuando el rastro cambió. El olor se volvió más reciente. Más intenso. Y entonces lo escuché.Voces.Frené en seco, clavando las patas en la tierra húmeda. Mi cuerpo reaccionó antes que mi mente. Me deslicé hacia un grupo de arbu
El primer choque partió el aire.No hubo advertencia ni rugido previo: los cuerpos colosales se encontraron en pleno cielo abierto, y el golpe fue tan violento que las nubes cercanas se deshicieron como humo. Kaida fue la primera en resistir el impacto del dragón negro, que cayó sobre ella con todo su peso, empujándola varios cuerpos hacia atrás. Las alas chocaron con un estruendo seco, las garras se cerraron con furia, arrancando escamas y sangre que se dispersó en el aire.Kaida rugió, un sonido profundo que vibró desde lo mas profundo de su pecho, y respondió con un golpe directo. Sus colmillos se cerraron sobre el cuello del dragón negro, no para matarlo, sino para quebrar su fuerza. El se retorció, clavó sus garras en el costado de Kaida y ambos giraron descontrolados, cayendo entre capas de nubes antes de separarse a la fuerza.Más abajo, Atos embistió al dragón marrón con una violencia brutal. No hubo elegancia: solo fuerza pura. El dragon respondió con un golpe de cola que lan
Mi corazón latía tan fuerte que lograba escucharlo. Tragué en seco, me di media vuelta. Miré a Zaiden, él estaba listo, todos lo estaban, asentí. —Artiz, Sebastián, ustedes irán al frente. —Asintieron al instante.Artiz se acercó a Cinnia y juntaron a los guerreros. Todos se movían; en el aire lo sentía, había tensión, miedo, claro, ¿cómo no estarlo? Si íbamos hacia una probable muerte, pero daríamos batalla; para eso estábamos entrenados.—Zaiden, ve con mamá, es hora de que nos vean. —Me sonrió. —Oh, hermana, claro que nos verán. —Dijo y se apresuró hacia madre.—Atos, Avior, es el momento para demostrar que están de nuestro lado. —Ambos asintieron y se alejaron, perdiéndose por el bosque. —Malika, no te preocupes, yo me encargo de ellos. —Dijo Kaida con una sonrisa. —Ve y ten cuidado, Sebastián me mataría si algo te pasa. —Le dediqué una media sonrisa y la vi partir.Cuando me acerqué a Kier lo noté tenso. Era de esperarse, esto era algo que ya había vivido, también lo atormen
ación de Kaida.Con un poderoso batir de alas, Kaida salió volando hacia el cielo, moviéndose ágil entre los árboles. Sebastián la siguió, esquivando ramas y troncos, sintiendo la adrenalina recorrerle todo el cuerpo. Cada giro y cada salto entre los árboles eran peligrosos, pero nada podría detenerlos ahora que la guerra a comenzar.Malika se acercó a Celestia e Irina y les dijo, con voz firme: -Vayan al frente, no deben saber que llegamos.Ellas asintieron, caminando a paso firme, decididas a cumplir la orden sin revelar su presencia.Luego, Malika llamó a Aine y Antia: -Necesito que establezcan una carpa para tratar a los heridos.Aine asintió, seguida de Antia, y ordenó al grupo de extracción que las acompañara, moviéndose con eficiencia y disciplina.Artiz y Cinnia se acercaron a Malika y le informaron que se marchaban a cubrir el perímetro. -Vayan con cuidado.-les dijo ella, preocupada pero confiadaLos vio marcharse junto a unos diez guerreros, atentos a cada movimiento del







