FAZER LOGINEl camino de regreso está envuelto en un silencio pesado y sofocante, la tensión no expresada colgando espesa entre nosotros. Mientras camino detrás de Haisley, me convierto en una sombra desapercibida, mis pasos haciendo eco de la distancia que ha crecido. Nuestro regreso a la habitación donde nos esperan nuestros padres es recibido con una quietud opresiva, una incomodidad palpable que persiste en el aire. Papá, con el rostro marcado por la ira, rompe el silencio tan pronto como entramos.
—¿Dónde estabas? Estábamos muy preocupados—, exige, la angustia visible grabada en su rostro.
—Con mi compañera—, respondo, encontrando su mirada desafiante.
—Cuanto antes la rechaces, mejor para ti—, aconseja papá bruscamente.
—Nunca la rechazaré. Helen es mi compañera, y si me convierto en Alfa, ella será mi Luna, no Haisley—, declaro, lanzando una mirada desdeñosa a Haisley, que lleva una expresión de dolor que pasa desapercibida para mí.
—¡Helen no puede ser Luna; ese puesto le pertenece a Haisley!— Insiste papá, con la voz alzada.
—No, no es así—, discuto.
—Como hijo mayor, deberías estar dispuesto a casarte con Haisley por la manada. ¡No recuerdo haber criado a un heredero caprichoso!— Él reprende, su frustración desbordándose.
—Tal vez lo hiciste, tal vez lo hiciste, m*****a sea—, respondo bruscamente, el peso de mis palabras haciendo que los jadeos llenen la habitación. Los ojos de papá se abren con incredulidad, intentando encontrar palabras, pero mamá interviene en un tono suave y suplicante.
—Hades—, llama, extendiendo su mano hacia mí, pero me alejo, fuera de su alcance.
—Entiendo por qué estás en contra de este matrimonio, pero ahora es un hecho. En lugar de resistirte, ¿por qué no le das una oportunidad a Heisley? He oído que es una chica genuinamente agradable—, sugiere, y giro mi cabeza con sorpresa, asombrado de que pueda hablar positivamente sobre Haisley. La misma chica que hace de la vida de mi compañera un infierno.
—¿Una chica agradable?— Cuestiono, levantando una ceja hacia mi madre.
—Sí, a pesar de las historias, elijo no creerlas—, responde con calma.
—¿No las crees?— Pregunto, incrédulo.
—No, no las creo—.
Miro a mi madre con incredulidad. Después de todas las historias que hemos escuchado sobre Haisley, parece imposible que ella tenga tal perspectiva.
—¿Por qué?— Presiono.
—Simplemente lo hago—, dice, encogiéndose de hombros casualmente.
—¿Simplemente lo haces?— Pregunto, arqueando una ceja escéptica, y ella asiente. Escudriño a mi madre, sintiendo que algo anda mal. Hay una sensación incómoda sobre esta alianza con Haisley.
—¿Hay algo que debería saber?— Pregunto, mirando fijamente a mis padres, mi curiosidad empujándome a descubrir lo que podrían estar ocultando.
Los ojos de mi padre se abren ante mi pregunta, y observo su manzana de Adán subir y bajar mientras traga con fuerza. Mi madre desvía su mirada de mí, conectando los ojos con mi padre. Intercambian una conversación silenciosa, hablando volúmenes sin pronunciar una palabra. Lo sabía: este matrimonio tiene más importancia que solo unir a dos manadas. Hay una razón oculta por la que Haisley es la elegida para mí.
—Sé que no te agrada, pero ¿realmente la desprecias lo suficiente como para arrebatarle a su compañera?— Pregunto, mirando a sus ojos, buscando cualquier señal de que mis palabras hayan tocado una fibra sensible. Ella permanece en silencio, y siento que está contemplando profundamente mis palabras. Creo que la he alcanzado cuando se aleja y camina hacia mis padres. Una pequeña sonrisa juega en mis labios; si no puedo detener este matrimonio, tal vez ella pueda.
—Agradezco su consideración, pero realmente creo que mi hermana sería una mejor opción como la Luna de Hades—, declara Haisley, y los ojos de mi madre se dirigen a los míos, mirando con clara irritación que logré persuadir a Haisley para que los rechazara.
Mi padre comienza a responderle cuando una bofetada aguda resuena en la habitación. Jadeo al presenciar cómo el rostro de Haisley lleva la marca de la mano de su padre.
—¡Niña inútil! No pudiste ni siquiera asumir la responsabilidad de la manada y formar la alianza que necesitamos. ¿Qué clase de hija de alfa eres?— Su padre ruge, hirviendo de ira. Haisley, con las manos en las mejillas, mira a su padre con completo asombro.
Mis padres intercambian miradas incómodas, con las mismas expresiones de sorpresa. Siento la desaprobación de mi madre mientras niega con la cabeza, acercándose a ellos.
—¿Por qué no continuamos esta discusión en otro momento?— sugiere mi madre al Alfa Henry, el padre de Haisley.
—Eso parece una buena idea—, agrega la Luna Sharon, acercándose a su compañero e hija. Agarra la mano de Haisley con fuerza. —Buenas noches a todos—.
Con eso, saca a Haisley de la habitación, su compañero siguiéndolas de cerca. La puerta se cierra, dejando la tensión persistente de los eventos inesperados en la habitación.
Dejo escapar un suspiro pesado, pasando mi mano por mi cabello. La imagen del padre de Haisley golpeándola persistía en mi mente. Es increíble que golpee a su propia hija. Esto me sorprende, especialmente considerando que Helen ha mencionado cuánto la adora. Estoy genuinamente sorprendido de que levante la mano contra ella. ¿O podría ser que Helen estaba mintiendo? La madre de Haisley también la sacó de la habitación con bastante brusquedad, y no pareció sorprendida al presenciar a su esposo golpeando a su preciosa hija. Sin embargo, Helen no me mentiría. No lo haría.
—Debes rechazar a Helen mañana—, declara mi padre, sacándome de mis pensamientos.
—¿Qué?— Lo miro, incrédulo. Haisley acababa de ser agredida físicamente, y en lugar de reconsiderar, mi padre está presionando para que rechace a Helen al día siguiente. Está más allá de la comprensión.
—Mañana anunciaremos tu compromiso con Haisley al mundo—, afirma, como si fuera un hecho.
—Estás bromeando—, protesto, la absurdidad de la situación hundiéndose en mí.
—Prepárate para tu sesión de fotos de compromiso con Haisley mañana a primera hora—, instruye antes de salir de la habitación con mi madre, dejándome solo.
Me derrumbo en el sofá, una sensación de derrota me invade. La realidad de este matrimonio forzado, la agresión a Haisley y la presión de mis padres me dejan sintiéndome atrapado.
—¡No! No puedes aceptarlo. Debes luchar—, i***a Eden, mi lobo.
—¿Qué opción tengo?— Respondo, hundiéndome más en el sofá. —Mis padres están decididos a hacer que este matrimonio funcione, me guste o no—.
—Aun así, no podemos simplemente rechazar a Helen como quieren. Estaría destrozada—.
—¿No crees que lo sé?— Respondo bruscamente, la frustración y la emoción impregnando mi voz. Paso la palma de mi mano por mi rostro, los hombros caídos. —Para empeorar las cosas, están amenazando con quitarme mi herencia. ¿Realmente tengo una opción aquí, Eden? ¿La tengo?— El peso de la inminente decisión pesa mucho en el aire, dejándome lidiando con la dura realidad de mis circunstancias.
Eden permanece en silencio, comprendiendo la gravedad de nuestra situación. En ese momento, mis hermanos entran en la habitación, sus expresiones revelando que han escuchado toda nuestra conversación desde la habitación contigua.
—¿Realmente vas a hacerlo?— Lorenzo pregunta, su mirada fija en mí mientras estoy sentado en el sofá.
—En este punto, no creo que lo que yo quiera les importe a nuestros padres, así que sí—, admito.
Cameron suspira, su frustración es evidente. —No puedo creer que nuestros padres estén haciendo esto. Saben la importancia de estar con tu compañera, pero aun así eligen hacerte sufrir así por la manada—.
Me levanto, colocando una mano tranquilizadora en el hombro de Cameron. —Está bien, Cameron. Lo hecho, hecho está. Helen todavía los tendrá a ambos incluso si la rechazo—, le aseguro a Lorenzo, intentando aliviar la preocupación grabada en su rostro.
—Aun así...— comienza Lorenzo, pero le doy una sonrisa tensa y me dirijo hacia la puerta. Antes de salir, me dirijo a ellos.
—Por favor, estén ahí una vez que haya terminado—, solicito, saliendo de la habitación y dirigiéndome al salón de baile para encontrar a Helen. Eden me i***a a reconsiderar, en desacuerdo con mi decisión, pero lo ignoro. Me digo a mí mismo que mi manada necesita esta alianza, y como primogénito, debo soportar la carga de perder a mi compañera por ellos. Con suerte, tengo el corazón para llevar a cabo lo que he decidido.
Seis años despuésEl cielo está cubierto de nubes grises que arrojan una palidez sombría sobre el cementerio. Una lluvia fría y constante golpea contra el dosel negro de nuestro paraguas, cada gota hace eco del dolor en nuestros corazones. El frío del aire se filtra hasta nuestros huesos, un recordatorio no deseado de que incluso cuando la primavera lucha por emerger, el dolor no conoce estaciones. El viento susurra entre los árboles esqueléticos, llevando consigo el aroma terroso de la tierra húmeda y el delicado perfume de las primeras flores. Mientras estamos ante las puertas de hierro forjado, el peso del dolor nos presiona, asfixiándonos en su intensidad.Hades agarra mi mano con fuerza, nuestros dedos se entrelazan, mientras nuestra hija de cinco años, Arabella, se acurruca entre nosotros bajo el refugio del paraguas. Su pequeña mano agarra un ramillete de flores silvestres, cuyos pétalos vibrantes contrastan marcadamente con el paisaje monocromático. Ella me mira, sus grandes o
Parpadeo y ella desaparece como una voluta de humo. Un segundo después, la puerta de mi habitación explota hacia adentro con un estrépito atronador. Helen entra, un aura de poder oscuro irradia desde su mismo ser. La miro, paralizada por la inquietante metamorfosis que ha sufrido, apenas reconociendo a la mujer que tengo delante como mi hermana.—¿Qué te ha pasado?—, susurro, mi voz mezclada con incredulidad y temor, como si me dirigiera a un espíritu vengativo.Helen ignora mi pregunta, sus ojos arden con una luz siniestra. —¿Sabes que he soñado con este momento un millón de veces?— Da pasos lentos y deliberados hacia mí, cada paso resuena en las tablas del suelo. Una energía siniestra crepita a su alrededor, sofocando el aire.Instintivamente doy un paso atrás, poniendo distancia entre nosotras mientras el miedo se arremolina en mi estómago. —¿Es eso así?—, mantengo mi tono tranquilo, enmascarando los frenéticos latidos de mi corazón. Mi mente se acelera, buscando salidas, evaluando
Sacudo la cabeza vigorosamente, tratando de sacar de mi mente el recuerdo de ese fatídico día. Se perdieron tantas vidas y se infligió tanto dolor y sufrimiento. Demasiadas personas todavía cuentan conmigo, confían en mi fuerza para asegurarse de que eso no se repita.Buscando una distracción de los pensamientos que dan vueltas en mi cabeza, decido ver cómo está Mila. Quizás su compañía me proporcione un respiro muy necesario. Camino por el pasillo, mis pasos resuenan huecamente y llamo suavemente a su puerta. Ninguna respuesta. Un zarcillo de preocupación me recorre mientras llamo: —¿Mila? ¿Estás aquí?—Sólo el silencio me responde. Respiro profundamente, empujo lentamente la puerta y entro, mis ojos se abren en estado de shock ante la vista que me saluda. Mila y Cameron están enredados en la cama, con los cuerpos entrelazados y la ropa esparcida al azar por el suelo. Están tan perdidos en el sexo que permanecen ajenos a mi presencia. El calor sube a mis mejillas mientras una ola de
El sol dorado cuelga alto en el cielo despejado de la mañana, sus cálidos rayos se filtran a través del exuberante dosel y proyectan sombras moteadas en el claro del bosque donde mamá y yo entrenamos. El aroma terroso de las agujas de pino y la tierra fértil llena mis fosas nasales mientras inhalo profundamente, saboreando el aire fresco del otoño. Durante el último mes, ella me ha estado guiando pacientemente, ayudándome a aprovechar y dominar los poderes que corren por mis venas: las mismas habilidades impresionantes que mi tía, el poder de proteger a mis compañeros hombres lobo.En nuestras elegantes formas de lobo, nos movemos con fluida gracia y agilidad, nuestro pelaje negro brillante brilla como obsidiana bajo la luz melosa. Aunque no heredé el abrigo rojizo de mi padre, llevo el mío con orgullo. Se siente estimulante y liberador volver a abrazar mi lado de lobo después de tanto tiempo, mis músculos se ondulan bajo mi pelaje mientras bailamos durante nuestra rigurosa sesión de
Mamá termina la historia, con la voz temblorosa al recordar cuán ferozmente me resistí cuando intentaron bloquear mis recuerdos. Ella confiesa que inicialmente se mostró reacia a llevarse a Helen debido al inmenso riesgo que implicaba, pero la insistencia de sus padres y su desesperación por mantenerme a salvo la obligaron a actuar.—Vaya, tenía mis reservas sobre Alfa y Luna del paquete Bloodmoon, pero descubrir que ofrecieron a Helen a pesar de conocer los riesgos me deja completamente sin palabras—, dice Hades, con los ojos muy abiertos por el asombro.—Yo también—, responde mamá, con la voz cargada de desdén. —Estaban tan hambrientos de poder. Vieron a Helen como un medio para tener una hija más poderosa—.—Sí, pero su plan fracasó ya que mis recuerdos estaban encerrados con el poder—, digo, y mamá asiente con la cabeza, con expresión sombría.—¿Qué tal Kevin? ¿Cómo terminó contigo después de que se le diera por muerto? Pregunta Hades, inclinándose hacia adelante con curiosidad.—
HaisleyEl auto de Hades se detiene con un chirrido y caemos a los terrenos manchados de sangre del territorio de Sky Pack. Jadeo horrorizada y mis ojos se abren como platos al contemplar la masacre que nos rodea. Cuerpos destrozados cubren la tierra: hombres, mujeres e incluso niños, con sus extremidades contorsionadas en ángulos grotescos. Charcos de color carmesí se extienden hacia afuera, tiñendo la hierba de un rojo intenso y violento.Mi estómago da un vuelco cuando veo corazones incorpóreos arrancados de los pechos y desechados como basura. El hedor metálico de la muerte obstruye mis fosas nasales, sacando a la luz recuerdos del brutal ataque a la manada de lobos plateados hace años. Pero esto... esto es mucho peor. Más salvaje, más despiadado, una masacre de inocentes.—¡Hades!— Una voz familiar atraviesa el inquietante silencio.Me doy la vuelta para ver a Luna Marley tambaleándose hacia nosotros, con la ropa y la piel empapadas de escarlata de la cabeza a los pies. Parece co







